Los vecinos aseguran que las membranas están mal colocadas y que las cloacas colapsan. La Municipalidad de San Luis lo inauguró hace dos meses.
La casa del Roberto Valenzuela no tiene el techo filtrado, pero sí signos de una pared húmeda. Confesó que arregló “todos los flotadores del barrio”. El empleado municipal de 35 años comparte la cuadra con sus hermanos, quienes le prestan el baño para ducharse ya que no tiene agua caliente porque el calefón está roto hace un mes. Dijo que reclamó a los funcionarios y no le prestaron atención. Ayer cerca del mediodía, empleados de la Comuna le notificaron que pasarían a revisar el inconveniente. “Las membranas están mal colocadas, les falta partes sobre los bordes”, explicó.
Los habitantes del Néstor Kirchner pagan 200 pesos por mes por las casas aunque ellos dijeron que Ponce avisó que no iban a poner un peso. “No tengo problemas en pagarla. Pero te cobran el agua y no tenés, me vino 400 pesos de la boleta de luz como si fuera zona residencial y no lo somos, y encima no tenemos servicio”, se quejó.
El Colegio de Ingenieros había denunciado a mitad de agosto que las obras de infraestructura con que cuentan esas viviendas no fueron autorizadas y desconocen quién las proyectó (Ver "Sin planos...")
Las 42 viviendas en las dos cuadras que ocupa el barrio están asfaltadas. Sin embargo, tienen problemas con la consistencia de la carpeta. Algunas de las veredas tienen rajaduras y otras, como la de la esquina de esa manzana, está quebrada. Valenzuela sostuvo que no se rompió por subir un camión sino que el cemento es de mala calidad. La entrada para los vehículos está frente a la casa, pero el cordón no está acondicionado para que así sea y, encima, tiene un árbol que obstruye un cuarto del espacio de esa salida.
Las calles están asfaltadas, como la cuadra paralela a la Autopista Serranías Puntanas, que en la esquina tiene un fresno sobre el propio pavimento. De acuerdo a los comentarios de los vecinos que pasaron, algo tímidos para decir lo que piensan, las cloacas se taponan. Una mujer contó que cuando abre la ducha para bañarse, le sale agua por las rejillas del baño. La señora de al lado mostró cómo se cayeron los azulejos de las paredes del baño.
Además de los inconvenientes en la construcción, también se quejan por los servicios municipales. Dicen que el operativo de recolección de residuos es intermitente y hacía tres días que no juntaban la basura. De hecho, los vecinos dejan las bolsas de color verde y negra frente a la manzana 233 y se formó un pequeño basural. Allí viven muchos chicos de entre 2 y 10 años. Para los festejos del Día del Niño se juntaron 240 personas.
“Si bien la mayoría estamos acostumbrados a vivir en carpas y esto es un lujo, tenemos que reclamar lo que nos corresponde”, explicó Valenzuela. Tampoco tienen servicio de colectivo urbano. O al menos no en la cantidad que desean. Por la zona sólo pasa un colectivo de Transpuntano dos veces al día: a las 7 y a las 13. Tienen que caminar una cuadra para tomarlo. En el peor de los casos, deben bajarse en los barrios del sur y caminar unas 20 cuadras entre descampados.

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