El año entrante, alrededor de 1600 estudiantes de Puerto Madryn dejará el primario y migrarán hacia el nivel medio. Sin embargo, ayer un grupo de padres y madres que pretendían inscribir a sus hijos en la Escuela 750 “Leandro N. Alem” se encontraron víctimas de una serie de irregularidades y presos de un desmanejo tal que motivó la intervención municipal de la Secretaría de Participación Ciudadana y Equidad de Género.
“En primer lugar, existe un maltrato institucional y, en segundo lugar, es discriminatorio exigir a niños y niñas superar un examen por orden de mérito porque el Estado debe garantizar la educación igualitaria, pública y gratuita”, disparó la funcionaria Marcela Curache.
Si bien el descontento se suscitó en varios colegios de la ciudad en estos últimos días, ayer la escuela 750 fue un ícono de lo que sucede a esta altura del año cuando los progenitores se acercan a hacer los trámites para acceder a la inscripción.
Así, el primer escollo surge cuando son demasiados los alumnos para cada institución por lo que las autoridades se ven obligadas a realizar un examen “de mérito” para decidir quién entra y quién no.
No obstante, las quejas emergen en masa cuando los directivos no preestablecen un orden estructurado lo que irrita a los padres y madres. “Desde Supervisión Media nos dijeron que viniéramos a las ocho. Ahora, nos dicen que tenemos que venir más tarde para que nos atiendan porque parece que todavía no saben cuáles son los lugares que los chicos deben ser ubicados. Estamos desde temprano, algunos tienen que esperar hasta las 12, hasta las 2 e incluso hasta las 4 de la tarde. Yo tengo muchas cosas que hacer, tengo que trabajar, otros dejaron a sus bebés con un vecino”, declaró Sara Giménez, quien tiene una hija que el año que viene ingresará al secundario: “Siento que es una falta de respeto, nos tratan mal y quieren manejarnos los tiempos como si no tuviésemos nada que hacer”.
Maltrato institucional
Por otro lado, en un país donde la educación es libre, pública y gratuita algunos actos administrativos no tienen razón de ser e incluso atentan contra la idea de formación, contra la pedagogía y las tendencias comunicativas a la hora de apelar al educando. En este sentido se expresó la Secretaria de Participación Ciudadana y Equidad de Género, Marcela Curache: “En principio el inconveniente que hubo fue que se cita a los padres a las 8 de la mañana y luego dan un listado con horarios distintos. Acá, muchos padres trabajan, otros dejan a los niños solos para venir. Entonces, eso genera maltrato institucional muy fuerte”.
Siguiendo la misma línea, la funcionaria renegó de los exámenes de ingreso. “No podemos exponer a un niño de 11 años a un examen para lograr su banca a una escuela, eso es una crueldad del sistema. Por eso, deberíamos buscar entre todos, participativamente, una opción que sea más inclusiva, más igualitaria, que tenga que ver con el radio escolar, con la situación económica de cada familia. Hay padres que no pueden llevar a sus hijos a un colegio que le queda tan lejos. Son cosas que tenemos que rever como sociedad”, reflexionó la Secretaria.
Pública, gratuita y obligatoria
Tanto docentes, directivos y funcionarios advierten la necesidad inminente de construir una nueva escuela en la ciudad porque, por ejemplo, en el 2013 más de 1600 adolescentes ingresarán a la secundaria y ello genera trastornos y superpoblación en las aulas.
Por otro lado, la idea del “orden de mérito” atenta contra el alumnado que no logra superar las calificaciones previstas y los deja, en contraposición, como si no “ameritaran” la educación.
“La educación debe ser pública, gratuita, obligatoria e igualitaria. Así lo dice Convención Interamericana de Derechos del Niño y la Constitución Nacional. El orden de mérito es discriminatorio para estos niños y niñas que son emergentes de este mismo sistema de educación”, sostuvo Curache, quien agregó: “Tenemos que reflexionar sobre esto y participar porque siempre, cuando hay muchas ideas, surge una superadora que no genere conflictos en los niños. Hay padres que si a su niño le va mal, le hablan y le dicen que no se haga problema. Pero, otros padres no actúan de la misma forma y si no aprueban un examen son capaces de golpearlos o maltratarlos. La educación no significa competir con el otro, por el contrario, significa compartir con el otro”.
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