Denuncian despidos injustificados y persecución en la clínica ERI

Angel Reyes y Rufina Borges llegaron a los estudios de Radio Fénix para denunciar la situación laboral que atravesaron en Clínica ERI. Son parientes, y consideran que ante las quejas de Rufina por estar trabajando en negro, también despidieron a Angel.
“El 2 de diciembre, el señor De Marco, me despide en forma verbal e injustificada. Días después me llega una carta donde me dicen que me despiden por quejas de familiares de internados y por faltante de caja” contó Angel Reyes-

“En la segunda carta de documento, me dicen que un admisionista Gabriel Valdez dice que le falta 350 pesos. Cuando yo fui quien le entregué la guardía en persona a Valdéz y quedó asentado en el libro de guardia que recibió la misma sin ninguna novedad”.

El señor Angel Reyes no sale de su asombro. “Tengo 10 años de trabajo impecable, sin ninguna falta, ni ningún llamado de atención. Yo jamás me retiraría de mi puesto de trabajo ante un faltante de dinero. Es más, nunca en mis diez años de trabajo tuve un faltante de caja”.

Para el 3 de diciembre, todos los parientes de Angel Reyes que trabajaban en la cocina fueron despedidos. Pero Angel y Rufina, entienden que las causas del despido son los reclamos de Rufina por haber estado en negro.

Rufina Borges explicó que ella ingresó en el 2000 a esa institución como enfermera y estaba en blanco. Pero en el 2005 le pidieron que colaborara en la organización de la cocina.

En ese traspaso, le dijeron que iban a respetar su puesto de trabajo como enfermera. Pero primero la hicieron pedir vacaciones por seis meses sin goce de sueldo y luego “me hicieron renunciar bajo presión”.

“Desde ese año 2006, quedamos todos en negro en la cocina. Como nosotros reclamamos esa situación. Nos despidieron a nosotros y a Angel que es pariente mío” explicó Rufina.

Ambos trabajadores reclaman el pago de la indemnización correspondiente. Y califican la maniobra “como una estrategia vil para no pagar lo que me corresponde” dijo Angel, quien está dolido por poner en duda su honorabilidad y honestidad, “luego de diez años de un impecable trabajo. Es un hecho gravísimo que ensucia mi legajo”.

El contador Fernando Juárez de la Clínica ERI dijo que en realidad “esta familia tenía la concesión de la cocina”. Aunque negó saber si existía un contrato de concesión de ese servicio, y pretendió evitar el tema diciendo que eso solo lo maneja el abogado. Una actitud sospechosa de parte de un contador.

Al respecto, Angel Reyes asegura que “nunca existió la firma de una concesión”.

Juárez asegura que “esta gente facturaba a la empresa” para fundamentar su posición. Una estrategia común para mantener trabajadores en negro. Pero eso deberán determinarlo en la Justicia.

Aunque, por último, Juárez terminó aceptando que ambos despidos están relacionados. Y que “esta gente tenía en negro a una señorita Ana Prestes que fue despedida sin causa de la cocina, y esta empresa (ERI) para evitar problemas terminó pagando 35 mil pesos en concepto de indemnización a esa señorita”.

Según Juárez, anteriormente habían despedido a otro empleado de la cocina y “yo personalmente arreglé el tema del pago en la Secretaría de Trabajo, porque éramos solidariamente responsables. Ahora lo único que decidimos fue dar por finalizado el contrato de concesión ante el incumplimiento de partes”.

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