Hermelinda Almeida tiene 94 años y toda una vida en el campo La Salinilla, de 4900 hectáreas en la zona de Puelén. O tenía esa vida. El sábado fue desalojada por orden judicial. Le dijeron que el campo fue vendido. Ella lo niega y denunció que fue víctima de una maniobra de un docente y de dos de sus hijos.
Martínez explicó que los problemas comenzaron años atrás, en el 2009, con el robo en su vivienda de Colonia 25 de Mayo de la escritura y la documentación impositiva del establecimiento rural. Su madre, Hermelinda, denunció que los involucrados en el robo fueron dos de sus hijos y un docente de Puelén, de apellido Rodríguez.
Pero Martínez acusó a una escribanía santarroseña de prestarse para una estafa. Ocurrió con su padre Agustín Martínez, cuando todavía estaba con vida, fue traído a Santa Rosa por el docente de Puelén y sus dos hermanos a realizar un trámite en la capital pampeana. "Lo trajeron engañado. Mi padre ya estaba cieguito y le hicieron firmar el boleto de compraventa del campo. Son todos unos delincuentes", dijo indignada. Al poco tiempo su padre falleció y ahora su madre, de 94 años y analfabeta, observó como se consumó la estafa.
"Nunca le vendimos nada a nadie. Nuestra familia está en el campo desde 1901 y ahora mi madre se encuentra en la calle, sin el hogar de toda su vida", aseguró.
Isabel Martínez pretende que la jueza Raquel Amalia Guazzaroni (juez sustituta de la Tercera Circunscripción Judicial) le brinde una audiencia y poder revocar la medida de desalojo.
En un texto, Martínez elevó su pedido a la presidenta de la Nación, Cristina Fernández; al gobernador Oscar Mario Jorge, al ministro de Gobierno Leonardo Villalva y al juzgado interviniente para que analice la causa y tenga en cuenta toda la documentación que se presentó ante la justicia pampeana. "Mi mamá nunca vendió el campo a nadie y está viva para defender lo suyo", concluyó Isabel Martínez.


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