Graciela Bargues detalló a este medio la situación sufrida luego del pedido de ese servicio a favor de su madre. Se refirió a una supuesta facturación de una prestación que la obra social nunca terminó de hacer efectiva.
Bargues denuncia, entre otras cuestiones, una supuesta facturación de un servicio que la obra social nunca prestó a su madre.
En su relato, puntualizó que las primeras gestiones efectuadas ante Ioma apuntaron a conseguir una silla de ruedas y un andador. Como respuesta recibió la necesidad de cumplir con una serie de pasos burocráticos y médicos para que su madre reciba los elementos solicitados recién en los siguientes 45 días, un plazo que llevó a Bargues a desistir del intento.
El siguiente paso consistió en tramitar el servicio de internación domiciliaria. Además de encontrarse nuevamente con distintos requisitos engorrosos, desde Ioma Luján le informaron que debía contactarse con la empresa Salud Adom, una firma con asiento en Chacabuco, encargada de brindar la prestación requerida. Según Bargues, "cuando llamé me atendió un tal Raúl y me sugirió que llame a una médica de Jáuregui, cuyo apellido no recuerdo, para que me prepare una historia clínica de mi mamá".
"Cuando la llamé me dijo que era médica de cuidados paliativos, algo que no me servía por el cuadro de mi mamá. También me dijo que la historia clínica me iba a salir 300 pesos, ante lo cual me negué porque no correspondía ningún pago", indicó.
El siguiente paso fue contactarse con la médica clínica de su madre, primero para ver la posibilidad de lograr una consulta domiciliaria debido a las dificultades de la anciana para trasladarse y tramitar la solicitada historia clínica. Al recibir la negativa de la profesional, Bargues sacó un turno y se apersonó en el consultorio: "Cuando le dije que era para una internación domiciliaria, puso una cara de felicidad increíble y me comentó que conocía una empresa que prestaba el servicio. Cuando le dije que ya desde Ioma me habían derivado a Salud Adom, se le transformó la cara, se enajenó. Se sacó los anteojos y llamó directamente a Ioma. Adelante mío habló con un tal Jorge (casualmente el titular de Ioma Luján se llama Jorge Repetto) y le dijo que le estaban puenteando la empresa. Se olvidó que yo estaba ahí y lo único que le importaba era lo que podía dejar de facturar. Tuvimos una discusión fuerte con la doctora, que se negaba a hacerle la historia clínica a mi mamá. Cuando la amenacé con presentarle una denuncia, aceptó hacerle la historia clínica, pero me dijo que no iba a atender más a mi mamá".
A Bargues ese incidente le sirvió para perder la "inocencia" y comenzar a entender algunas cuestiones. Al respecto, dijo a este medio que "me di cuenta de que todo esto era un gran negocio, me cayó la ficha automáticamente, cada doctora estaba vinculada a una u otra empresa".
La vecina indicó, además, desconocer mayores detalles sobre la empresa Salud Adom. Dijo que en internet no aparece ninguna referencia al respecto y que el teléfono aportado por Ioma figura a nombre de un particular. A su vez, "una vez que llame me dijeron "gimnasio", en otra "consultorio" y recién me derivaban cuando pedía por Salud Adom".
El expediente para solicitar la internación domiciliaria recién ingresó en Ioma La Plata en noviembre. Bargues comenzó a seguir el destino de la documentación a través de internet. En una oportunidad encontró una información que daba cuenta de una felicitación que el funcionario del Ministerio de Desarrollo Social de Nación, Juan José Nadal, enviaba a Ioma por el buen desempeño que tenían las internaciones domiciliarias. La vecina decidió escribirle directamente al funcionario para dar cuenta de la situación que estaba atravesando su madre. Nadal respondió el escrito al día siguiente.
Finalmente, el 21 de enero Bargues recibió otro correo electrónico donde Nadal le detallaba que el servicio estaba siendo prestado por Ioma desde el 12 de diciembre pasado y que tendría una duración de tres meses, con renovaciones mensuales, la primera de ellas ya autorizada.
"Nunca recibimos el servicio. Ante eso llamé a Ioma regional Morón y luego a La Plata. Me enviaron el fax de la resolución donde confirmaban la información. Es decir que se autorizaba el pago por parte de Ioma de un servicio que nunca me habían prestado. El servicio tiene un costo de 7.200 pesos por mes. Fui a Ioma Luján y les dije de todo. Nunca vinieron a mi casa. Entonces me dijeron que presente una nota para que cese el pago", explicó Bargues.
"Después empezás a hablar con uno y con otro, y te das cuenta que es un desastre cómo funciona el sistema. Incluso hay una historia clínica de mi vieja que fue inventada por Salud Adom cuando armaron el expediente en Chacabuco. Después me dijeron que la facturación no se había realizado, pero en su momento me hicieron presentar una nota solicitando que se suspenda la facturación", relató.
Bargues indicó que su decisión de continuar con la denuncia, a pesar del tiempo transcurrido y de un servicio que su madre nunca recibió, tiene que ver con que "no quiero funcionarios ricos y una obra social pobre, quiero que den el servicio como corresponde".
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