Hoy hubo una reunión entre negociadores de un espacio y representantes del otro. Avanzado, el acuerdo ya cuenta -dicen- con una figura de consenso para presidir en nuevo bloque en Diputados
La idea de reeditar el acuerdo que resultó ganador para la oposición en 2009 entre el denarvaísmo y los amarillos germinó al calor de una necesidad que reconoce ese sector: reunificarse para enfrentar al kirchnerismo en las legislativas de octubre. Es la fórmula más eficaz de, al menos, acercarse al objetivo final que se proponen: evitarse otra paliza electoral en manos del oficialismo que los dejaría, además de heridos para sus aspiraciones presidenciales, frente a un escenario de debilidad política en términos de la representación parlamentaria.
La confesión de Francisco de Narváez que prometió su “apoyo” a una eventual candidatura bonaerense de Mauricio Macri, una idea que se analizó dentro del partido del Jefe de Gobierno porteño aunque finalmente naufragó, sembró las bases para las conversaciones subterráneas que por estas horas protagonizan representantes de uno y otro espacio.
Deshilachado por las fugas y con tensiones internas producto de la decisión del Colorado de entronizar a Gonzalo Atanasof al frente de un bloque que apenas si alcanza a conformar un cuarteto, esta mañana hubo conversaciones entre representantes de Unión Celeste y Blanco, el partido de Francisco de Narváez y el Pro-Peronismo, en la que se barajó directamente la posibilidad de confluir en un mismo espacio.
Admitidas aunque con reparos por algunos de quienes participaron de la secreta reunión de hoy, el ‘pre-acuerdo en ciernes’ para conformar un bloque con mayor fortaleza en términos de la representatividad legislativa quedó en evidencia luego, con la votación en conjunto.
Del encuentro que no se hizo oficial, participaron varios legisladores de uno y otro espacio. La idea, explican, es avanzar en la unificación de los bloques. Matemática pura, la confluencia de todos en un mismo espacio les ayudaría a recuperar fortaleza por la simple mayoría de sus integrantes. Al menos 12 para arrancar la nueva etapa entre los ocho del Pro-Peronismo más los cuatro que responden a Francisco de Narváez, aunque no todos confirmaron su participación dentro del nuevo esquema legislativo. Después, especulan, pueden negociar nuevas incorporaciones con la fortaleza que le darán los números.
El diálogo formalmente abierto entre amarillos y denarvaístas no sólo se vería reflejado en un ‘armado común’ de cara a las legislativas sino en el recinto de la Cámara Baja. En ese marco, trascendió incluso que ya habría al menos dos acuerdos claves para continuar la negociación. Uno quién asumiría la presidencia de un eventual nuevo bloque legislativo. Y otro que refleja la real convicción con la que los negociadores de uno y otro lado se plantearon la reunificación: confluir, “más allá de las decisiones que los líderes del espacio resuelvan”.



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