Como si la 9 de Julio no estuviera ya lo suficientemente complicada, ayer un reducido grupo de manifestantes cortó el carril central –mano hacia el Sur–, a la altura de Hipólito Yrigoyen, en plena hora pico de regreso a casa.
Festejaron el fallo del juez Guillermo Scheibler, que se conoció minutos antes de que comenzara la protesta, y pidieron que este tipo de obras se voten en la Legislatura porteña. “No a la tala de árboles y quita de espacio público”, “Suspensión de la obra del Metrobús” y “Los árboles de la 9 de Julio no se talan”, fueron algunas de las consignas. “No se puede alterar la fisonomía de una avenida emblemática sin al menos generar un debate serio y pluralista. No por ser gobierno, son los dueños de la Ciudad”, se quejó Beatriz Coco, vecina de Almagro. Junto a ella, participaron dirigentes kirchneristas (como María José Lubertino), militantes del MST, puesteros del Parque Centenario –también en conflicto con el macrismo porque resisten la colocación de rejas en el perímetro– y agrupaciones vecinales. “No estoy en contra del Metrobús, pero tiene que circular por lugares adecuados. Y la 9 de Julio no lo es”, opinó el ex legislador por el ARI Facundo Di Filippo.

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