Así lo dieron a conocer desde el Municipio. Hay actas por superar la capacidad de asistentes permitida, presencia de menores y ruidos molestos. El Ejecutivo defendió y ratificó el cierre preventivo del local
Entre las infracciones más recurrentes se destacan por superar la capacidad de asistentes permitidas, la presencia y la venta de alcohol a menores de 18 años, la modificación del rubro por el que fuera habilitado para permitir el baile, los ruidos molestos (producto del alto volúmen de la música) y el registro de gente fumando en el interior del local.
No obstante, existen un sin número de actas labradas por diferentes motivos a lo largo de los últimos años. En ese sentido, el secretario de Legal y Técnica del Municipio, Ignacio Fernández Sardina, dijo a PUNTAL que en todas no necesariamente se constata una contravención.
“El trámite normal y habitual es el siguiente: el Edecom labra un acta, en ella puede reflejarse una infracción o no. Lo que hace ese escrito es dar cuenta de la situación que se refleja al momento de realizar el control. Dicha acta es girada al fiscal contravencional, quien la analiza y define si demanda o no, administrativamente, a los dueños del local. En caso de que lo haga, el proceso se inicia ante el Tribunal Administrativo Municipal. Esta dependencia es la que resuelve si se lo condena o no”, explicó el abogado.
El más problemático
Fernández Sardina indicó que Mil Demonios es el bar “más problemático por lejos”, y que la reiteración de infracciones supera la línea de lo normal. Al tiempo que adelantó que se está trabajando en la apertura de varios trámites de revocatoria de habilitación.
Desde el pasado miércoles, el pub de calle Alvear al 700 permanece bajo los efectos de una clausura preventiva. La medida dictada por la Secretaría de Gobierno generó un fuerte malestar en el propietario del lugar, Guillermo Artundo, quien anticipó que denunciará penalmente al titular de esta cartera, Héctor Polinori.
-El dueño del pub dijo que la clausura aplicada en la madrugada del pasado domingo fue mal dispuesta y que por eso se levantó de inmediato…
-Eso no es así. La clausura preventiva se aplicó correctamente. Una vez que la gente se retiró del local se levantó la medida porque no tenía sentido continuarla, respondió el funcionario.
Fernández Sardina defendió la determinación adoptada por el Ejecutivo y aseguró que el único objetivo es garantizar la seguridad de las personas que habitualmente concurren a Mil Demonios.
“La clausura no tiene nada que ver con que se permite bailar. Nosotros no pateamos la mesa de diálogo que se abrió en el Concejo Deliberante por la modificación de la prohibición, pero no podemos ser flexibles con las cuestiones de seguridad. Acá hubo una reiteración de infracciones, han dejado pasar hasta más de 700 personas cuando tienen una habilitación para 400”, justificó el letrado.
Ahora se está estudiando la revocación de la habilitación que tiene para funcionar. Según el Código de Espectáculos Públicos, la reiteración de faltas es causal o motivo tanto para proceder a dicha determinación como para disponer una clausura preventiva.
“Nos interesa cuidar a la gente, a mí no me importa si los dueños ganan plata. Creo que lo mismo piensa el secretario de Gobierno. Han sido un tanto injustos”, agregó Fernández Sardina.
Multas
El secretario de Legal y Técnica aseguró que, por las actas, hay 9 ejecuciones judiciales. Las multas se están cobrando por esa vía y, hasta el momento han pagado 3. Es decir, han reconocido las faltas que cometieron mediante el abono de las sanciones.
Además, indicó que hay 4 o 5 jucios contenciosos administrativos y un amparo que no están concluidos. No obstante, remarcó que la Cámara rechazó que se suspendan las multas que se impusieron, por lo que el dueño de este pub nunca ha logrado revertir una sanción dispuesta por el Tribunal Administrativo Municipal.
Otras actas
Como ya se dijo, y de acuerdo a la información proporcionada por el Municipio, Mil Demonios ha acumulado un gran número de actas. A las detalladas anteriormente se les suman las que se labraron por vender bebidas alcohólicas en botellas de vidrio, por la ausencia de adicionales de policía y por discriminación.
Un ejemplo de esta última situación es lo ocurrido con dos jovenes a las que se les negó el ingreso al pub en marzo de 2010, aduciendo falta de documentación. Tras denunciar el hecho ante Edecom, y al constatar que los argumentos vertidos por el personal de seguridad eran absolutamente falso, el dueño del local las hizo entrar.
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