Si algún condimento más le faltaba al escenario político nacional, nadie contaba con que sea éste.
El Movimiento Nacional Alfonsinista (MNA) impulsado por el movimiento juvenil Los Irrompibles, decidió abandonar la UCR y reivindicar las banderas del radicalismo popular de Yrigoyen, a través del Congreso Nacional Radical Popular realizado ayer, en Parque Norte, con la presencia de la Presidenta Cristina Fernández, como “la” militante encargada de cerrar el acto.
Ella fue una más y nosotros sentimos orgullo de semejante acto de diálogo, tolerancia y apertura.
Después de años de hartazgo y de ver cómo, a través de sus viejos conductores, se traicionaba la estructura orgánica del partido, es que el radicalismo termina doblado y unido al liberalismo político argentino, representado por el PRO y la derecha oligarca del país agroganadero.
Sin dudas, los acuerdos con el macrismo significan otro proyecto de país; ellos quieren una república elitista, una sociedad para pocos y llena de puros privilegios. Ellos quieren un país donde aquellos que puedan pagarle al mercado, sean los que estén dentro del sistema social. Ellos quieren un país privatizado, sin la intervención del Estado en la economía. Ellos pugnan por una sociedad anestesiada, sin memoria, para poder continuar con sus transacciones corporativas y entregarnos a las garras de los buitres imperialistas. Ellos insisten en dejarnos afuera.
Pero nosotros, ya estamos dentro y, además, estamos de pie.
No vamos a permitir que nos roben, ni un solo derecho conseguido.
No vamos a dejar que nos arrebaten la alegría, el amor y las ganas.
Nosotros, y ahora también ellos –los Radicales Populares-, batallamos por un Estado de Bienestar, presente en cada una de las necesidades del pueblo. Seguimos avalando un Estado que contiene, que incluye, que dignifica y que promueve la igualdad social y la pluralidad de voces. Nosotros defendemos la democracia popular y el acceso universal, a todas las políticas públicas que marchan sobre rieles.
De este lado de la vida, reivindicamos la justicia social, la soberanía política y la independencia económica. Por esto y muchas cosas más, hay que empoderarse de lo logrado y defender con uñas y dientes el proyecto nacional y popular, que conduce nuestra Presidenta.
Porque ahora Tenemos Patria y nunca más la vamos a entregar.
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