Esta pequeña historia de Obras Sanitarias, una de tantas, comienza en el 2000/01, momento de grave crisis en la Argentina. Cuándo la Municipalidad quiso tomar dinero de las cuentas de la empresa municipal. Desde el presidente de entonces, Darío Sócrate, pasando por cada uno de los empleados, hubo una resistencia real para que no se desfinanciara Obras Sanitarias con una indebida extracción de fondos.
Consecuencia directa, Sócrate debió renunciar ante esta firme postura frente a su propio gobierno, pero las normas y la lógica eran una sola. Esto fue conducta y respeto para una empresa que se consideraba una isla en el país.
Pero el presente, para luego ir a otro repaso histórico de entrega sin pudor. Hoy Obras Sanitarias busca el aumento del 70% para equilibrar las cuentas. El GIRSU (Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos) aparece como el único y gran problema. Dell Olio, presidente actual dijo recientemente que “la idea nuestra es que el GIRSU se puso durante un período de transición pero ya pasaron cuatro años, durante los cuales resignamos recursos para que no se hiciera tan grave la bola final del usuario y hoy no estaríamos en condiciones de hacerlo”. Ese dinero extra que recauda Obras Sanitarias, en forma inmediata pasa a las arcas de otro ente municipal.
Resulta ya clásico en Dell Olio, que se distrae de sus dichos y hechos, para entregarse con sus propias confesiones. Vale señalar que en una misma reunión en el Concejo, dijo que nunca se le había pagado en negro al trabajador, pero después señaló que si algo se le había pagado en negro, debía tener una compensación (está grabado).
En cuanto a los cuatro años y la fidelidad incondicional hacia la gestión de Gustavo Pulti, lo que luego iba a continuar Carlos Arroyo con la ratificación del único e irrepetible ingeniero al frente de OSSE. Ese mismo presidente que entregó en su momento sus herramientas recaudatorias, pretende terminar con esto, para darle el oxígeno que le quitaron a Obras Sanitarias, parece que hoy acuciada y con la necesidad de pedir, nada más y nada menos que el 70% en sus tarifas.
En ese 2000/01, encontramos en una misma vereda, a Sócrate y empleados de OSSE para cuidar misión y caja. En la historia reciente el Sindicato de Obras Sanitarias (SITOS), que representa al grueso de los empleados, ahora es socio en las “pérdidas” de la empresa, muy lejos de esa vereda del ayer. En nota periodística a Daniel Díaz, quien atiende los dos mostradores, autoridad de OSSE y Secretario General del SITOS, cuestionó asimismo el GIRSU y ratificó la necesidad del 70% de aumento anual en las facturas de la empresa municipal.
¿Se olvida que nada hicieron hace cuatro años en resistencia a lo que se vino? Vale también rememorar que cuando se destinaron del presupuesto de OSSE 25 millones de pesos (año 2014), para arreglos de escuelas provinciales, lo que tampoco le correspondía a Obras Sanitarias, luego de una conveniente conversación con el entonces intendente Pulti, otros 10 millones quedaron en un “gracias, caja de empleados”, monto que manejó a su antojo el mandamás, Dell Olio. Que también el sindicato pidió y se les otorgó dinero de Obras Sanitarias para su equipo de fútbol. En definitiva, hubiera o no hubiera, todo lo paga el vecino.
Por esto y más, es que un grupo denominado Jubilados Activos de Obras Sanitarias, pedimos cambio en la empresa. Tomamos también en cuenta que la última Rendición de Cuentas, en la que pudo participar como concejal Carlos Arroyo, él votó en contra y a los seis meses fue por “uno de los mejores funcionarios que tengo”, Dell Olio, quien antes no lo satisfizo en los números.
Por eso, cinco notas y una carta documento al intendente para frenar la designación y lograr un repaso de todo lo actuado. Luego de más de un año, ninguna respuesta por su parte, aunque seguro hubieran sido simples palabras. Hoy no hacen falta, los hechos están a la vista. O por lo menos algo. Tenga en cuenta, Dr. Arroyo, que esto que también es una herencia pesada, Obras Sanitarias en zona de riesgo, conforme a los dichos de los victimarios de siempre, son los mismos que la llevaron a esto en mérito a una fidelidad a ultranza a la gestión de Gustavo Pulti y con un manejo para nada claro en cuanto a objetivos serios y responsables. La mirada mezquina, deja luego la cobija corta que se pretende alargar sacándole igualmente a la víctima de siempre, el vecino.
Pero hay beneficiados. Vale aclarar que si bien no se avizora un aumento lógico y razonable para los activos de OSSE, supongamos hasta que no venga el ajuste tarifario, todo el Directorio, incluyendo a Dell Olio y Díaz, ya gozan del aumento que lograron los municipales, pues sus haberes se mueven con estos acuerdos y no los de Obras Sanitarias. Por eso, tranquilos, hay quienes ya tienen lo suyo. La amplia mayoría a esperar.
Finalmente, ya que tanto, o nada, la pensaron para el mal, se podrían poner a razonar en serio para proyectar adecuadamente toda la ecuación, sin distracciones ni fidelidades peligrosas, recordando por completo la historia, con sus virtudes y sobre todo miserias.
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