Aseguran no tener plata para seguir trabajando. Están intentando renegociar contratos para poder decidir se vuelven a sembrar o no. Prácticamente toda la reciente cosecha y un resto de la anterior permanecen en los campos, la mayor parte almacenadas en silo bolsas.
Es tiempo crucial para la producción de trigo. El productor, que cosechó a principio de año, debe vender para, cuanto menos, hacerse de los fondos para decidir si vuelve a sembrar y en qué extensión lo hará.
Pero la situación en este momento clave no es fácil. Ayer, en diálogo con LA CAPITAL, el tesorero de la Sociedad Rural de Mar del Plata y destacado productor cerealero del sudeste bonaerense, Alberto Rubén Santos, fue bien claro: "la gran mayoría de los productores de trigo no tiene plata para seguir trabajando".
Dos o tres factores adversos se combinan y potencian: los precios son muy bajos y el Gobierno no otorga los ROE para poder exportar el saldo de siete millones de toneladas que puede destinarse al exterior, por sobre igual cantidad, siete millones, que demanda el consumo interno.
De este modo, el trigo, casi todo el de la última cosecha y parte de la anterior, permanece en los campos, dentro de silo-bolsas o en instalaciones de los acopiadores.
En tanto, la difícil encrucijada hace que estén reconsiderándose los contratos, ya que de seguir en los términos planteados, tanto el productor propietario del campo como el arrendatario tendrán que enfrentar números negativos.
Sin los ROE
- Es el momento oportuno para preguntar sobre la marcha de la producción de trigo, especialmente en nuestra región.
- Yo tengo todavía tengo trigo del año pasado, de la cosecha 2013/2014, sin poder venderlo y toda la producción de este año. No la puedo vender. Compran a 700 pesos la tonelada y hay que buscar quien se lo compra. No dan los ROE. Hubo una producción de 12 millones de toneladas y se calcula que había unos 2 millones de la campaña anterior. Así que hay 14 millones y el consumo interno demanda 7 millones. Quiere decir que hay 7 millones para exportar pero no dan los ROE para hacerlo.
- ¿Y cómo había resultado la cosecha?
- La cosecha de trigo no fue muy buena, los rindes fueron malos. Sucedió que las lluvias fueron buenas al principio, faltaron a lo último y se arrebató el trigo. Así encontramos una causa de los rindes tan bajos. La otra fue que, cuando la humedad era elevada, se produjeron enfermedades.
- ¿Puede indicar un dato que refleje ese descenso?
- Con respecto al año pasado debemos hablar de 1.500 kilos menos de rinde, siendo que lo normal en promedio serían unos 4.500 kilos por hectárea, y la media de esta última cosecha fue de 3.500 kilos para abajo.
- ¿Qué nos puede decir respecto de lo que viene después, incluyendo a la comercialización?
- Este fue el primer año, y me refiero al tiempo que va de 1980, cuando comencé a sembrar trigo, a la fecha, que en época de cosecha no se ha podido entregar nada en puerto para la exportación. Ocurre que los exportadores, como es mi caso, que siembro para exportar no para los molinos, no tienen ROE para poder vender.
- ¿Y qué sucedió con el área sembrada?
- Ha sido como siempre. Ha venido bajando pero el área ha sido la misma prácticamente que la de los dos años anteriores.
"El trigo sigue en el campo"
- ¿Las medidas del Gobierno nacional ayudan o interfieren?
- No, las medidas oficiales siguen provocando perjuicios, como el de que, actualmente, el productor no tenga plata para seguir trabajando. Porque el productor tiene que vender el trigo a principios de año para así hacerse con los fondos para abastecerse y prepararse para la nueva campaña durante el año. Y esta vez no ha podido vender y el trigo permanece en el campo. La mayoría está almacenado en silo-bolsas.
- ¿Y en materia de precios...qué me dice?
- Sí, le doy un ejemplo: el año pasado, en enero de 2014, esto es a principios de la cosecha, el trigo valía de 1.600 a 1.700 pesos la tonelada. Y este año, en plena campaña de cosecha el trigo valía -y si compraban los molinos, con una calidad exigido de más de 26 a 28 por ciento de gluten-, entre 1.000 a 1.100 pesos. En ese momento, si quería vender para exportación -se exige menos porcentual de gluten- le compraban en alrededor de 800 pesos. Por lo tanto, hubo merma de valor y merma de producción.
- ¿Qué puede suceder de ahora en más con la producción agropecuaria en la sudeste provincial?
- Ahora estamos con la cosecha de girasol. Los rindes del girasol anduvieron normales. Ni malos, ni buenos. Anda, más o menos, en los 3.000 kilos, pero también con mucho problema de entrega en los molinos, porque los compradores son dos grandes aceiteras, que se encuentran en Necochea y ahora están trabajando a reglamento. En consecuencia, hay muy pocos cupos para entrega de girasol. Entonces, también con el girasol se da esto de que el productor se ve forzado, al no poder vender, a conservar el grano en silo-bolsa o dárselo a algún acopiador.
- ¿Por esta época también hay que tomar decisiones sobre la siembra del trigo, no?
- Para el dueño del campo, de encarar la siembra, los números le están dando negativos y para el arrendatario peor todavía, los números no le dan para nada. Ahora están volviendo a considerar los contratos que se habían acordado, porque la salida pasa por la renegociación de contratos que de mantenerlos como están no se podrían cumplir. Sólo así, rehaciendo los contratos, se podría decidir la siembra.
Comentá la nota