Pasados varios meses del conflicto que generó la colocación del enrejado, disposiciones internas lo mantienen fijo en avenida Luro casi España. Los vecinos se quejan y quienes realizan trámites, ingresan como presos. ¿Por qué no se retiran?
Era Enero, pleno verano. Playa, sol, candidatos visitando la ciudad, todo normal. Hasta que un grupo de trabajadores de la empresa Argenpesca denunciaron despidos y una falta de respuestas por parte de las autoridades del Ministerio de Trabajo Provincial, por lo que decidieron realizar una toma de las instalaciones de la delegación en la ciudad, ubicada en Luro al 3400.
Los días pasaron y, lejos de moverse, los trabajadores continuaron con su reclamo. La respuesta que llegó no fue la que esperaban: una guardia de infantería se instaló en el lugar y a las horas, se colocó una serie de vallas que dejó prisioneros a los manifestantes. “Nos tienen como reos, nos tratan como animales y sólo pedimos que nos paguen lo que nos deben o nos blanqueen”, protestaba Mari Gómez, vocera del grupo de trabajadores.
Casi dos meses después, el conflicto llegó a resolverse y los integrantes de ArgenPesca dejaron el lugar. A los días, los albañiles realizaron refacciones y acomodaron la fachada para que la Subsecretaría volviera a funcionar, pero las vallas jamás fueron retiradas.
“Nos molesta, ocupa la mitad de la vereda y es un peligro para personas discapacitadas. No se qué esperan para sacarlas”, dijo a Cazador de Noticias, Martín, trabajador del kiosco de diarios lindero.
“Son disposiciones de las autoridades”, explicaron desde la entidad sin brindar mayores detalles. “Todos los vecinos creemos que no quieren que se arme lío de nuevo. Los primeros días, una chica policía que cuidaba la entrada me contó que dejaban las rejas para que no hubiera tomas pero la verdad no se por qué siguen estando todavía. Es una verguenza”, sostuvo una mujer que vive en un edificio sobre la avenida. Mientras duró la toma, ella llevó comida a los manifestantes y ropa para los más chicos. “Creo que es una advertencia, mezclada con desidia del Estado”, reflexionó.
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