Cansado de la burocracia estatal, también puso en duda su continuidad en el cargo. Dijo que con 5 personas su área debe controlar una actividad que factura 4000 millones de pesos y emplea a 14 mil personas. Se quejó de que el Fideicomiso Austral no prioriza el Polo Logístico Antártico. Y dijo que cuando gestiona en Buenos Aires a veces no le alcanza ni para comprarse un sándwich. Paradójicamente, es uno de los funcionarios que más logros puede exhibir.
Con evidentes muestras de cansancio por estos temas, Delamata redobló la apuesta y ayer se despachó con un rosario de dificultades que rodean su gestión, paradójicamente, una de las que más logros puede exhibir en todo el Gobierno en su conjunto.
En dialogo con EDFM, el funcionario se refirió a la escasez de personal técnico para controlar a la creciente industria fabril instalada en Tierra del Fuego, a la falta de priorización de obras de tipo productivo dentro del denominado Fideicomiso Austral, y a lo difícil que resulta generar negocios de millones de pesos con recursos limitados y casi sin dinero para gestionar en Buenos Aires.
Y hasta haciendo caso de una sinceridad ajena al común de las autoridades, el Secretario afirmó que aún evalúa su continuidad en el cargo porque aunque su Secretaría se convertirá en Ministerio, preferiría ser ministro de Industria y no de la Producción.
“Es bastante triste. Hace un año y medio que estoy tratando de meter a tres profesionales. Durante toda mi gestión ingresaron sólo cuatro. Resulta que ahora hay dos de ellos que no tenían hecha la matriculación”, explicó el titular de Promoción Económica y Fiscal, quien acaba de cerrar otro acuerdo estratégico para que se fabriquen Blackberry de la serie 9300 en una empresa de Río Grande.
“La industria electrónica tiene 14 mil operarios y factura 4000 millones de pesos. Es curioso que tengamos que controlar la actividad con 5 o 6 personas para seguir asegurando los 400 millones de pesos que aportó el sector al Estado el año pasado, en materia impositiva”, reveló Delamata.
En relación al financiamiento del Fideicomiso Austral, el Secretario consideró que si bien “todas las obras son importantes” y “y siempre se prioriza lo mismo: agua, gas y cloacas, que son las necesidades básicas de la gente”, también es necesario pensar en el desarrollo productivo para cambiar la matriz económica.
“En los últimos tres años, el Fidecomiso era sinónimo del Polo Logístico Antártico, una fuente importante de negocios para la provincia. En mi escritorio tengo el proyecto avalado por Economía de Nación donde está calculado el costo de la inversión y hasta los planos de la obra para empezarla mañana. Sin embargo en las reuniones del Fideicomiso se habla de la ruta 23”, enfatizó.
Los argumentos de Delamata para defender el Polo Logístico parecen consistentes. Dice que la industria electrónica aún sigue siendo muy dependiente de los productos, y que cada vez que “uno se cae” implica “500 puestos de trabajo menos”.
También recuerda que en la Argentina “no siempre va a estar cerrada la importación” y que el momento debe ser aprovechado al máximo.
Por el pancho y la Coca
Sobre su continuidad en el Gobierno, durante la segunda gestión de Fabiana Ríos, el Secretario apeló a una sinceridad sin precedentes, para contar que preferiría ser ministro de Industria, y no de la Producción.
“Soy un persona coherente, no conozco ni de recursos naturales ni de petróleo. Me especializo en esto que hago”, admitió.
Pero entre las trabas que existen para que siga en la función pública, sostuvo que “aunque me encantaría acompañar a la Gobernadora y le agradezco la oportunidad que me dio, a veces se vuelve muy difícil y me cuesta ubicarme”.
“La gente dice que ganamos fortunas, que estamos forrados en plata. Yo le digo que si me compro un sándwich en Buenos Aires a veces no me alcanza la plata, porque de los 300 pesos diarios de viáticos me gasto 200 en un hotel de la calle Libertad. Yo podría ser millonario si me quedara en Río Grande llevando a mi hijo al colegio y pispeando a las industrias. Parece que las normas están hechas para los que quieren hacer las cosas mal”, reflexionó el funcionario.
En ese sentido, reconoció que “con los sueldos que están pagando los privados, he tenido ofertas de Buenos Aires, y como tengo una familia, lo estoy evaluando”.
De los Blackberry a las máquinas agrícolas
Tras el acuerdo para fabricar Blackberry 9300 en la provincia, la Secretaría Económica y Fiscal continúa buscando nuevos productos para elaborar en la industria local.
Una posibilidad es la iluminación LED, aún sin demasiados resultados, y otra, incipiente, es la industria metalmecánica, a través de autopartes para máquinas agrícolas.
De los Blackberry de la serie 8300 ya se fabricaron 50 que fueron enviados a Canadá para una prueba de calidad. Después se ensamblarán unos 400 mil y la firma canadiense que los fabrica pretende hacer 1,5 millones al año para abastecer íntegramente el mercado nacional.
Para ello hubo que certificar el cumplimiento de una serie de medidas de seguridad, relacionadas con el software confidencial que utilizan estos dispositivos.

Comentá la nota