El defensor del único detenido pidió la detención del cura Chatelain

El defensor del único detenido pidió la detención del cura Chatelain

Con un pedido de detención inmediata por falso testimonio para un sacerdote, un pormenorizado despliegue pericial sobre las circunstancias del hallazgo del cuerpo de Angélica Ramírez, la obtención de la prueba clave -una mancha con el ADN de la víctima en una zapatilla del acusado- e investigadores que desplegaron las pistas hasta llegar a Francisco Bourscheid, se concretó ayer la cuarta jornada de debate en el Tribunal Penal Uno.

Marcelo Maslowski, licenciado en criminalística de la Unidad Regional IV, Puerto Rico, fue quien encabezó la inspección minuciosa del cuerpo de Angélica a la vera de la calle Pionero Kuhn; identificó manchas de sangre en el suelo, huellas de zapatillas y ruedas, como también los elementos contundentes con que fue asesinada la adolescente de 14 años.

Ante los miembros del Tribunal, Martín Errecaborde, Ángel Dejesús Cardozo y Eduardo D’Orsaneo, la fiscal Liliana Picazo y el defensor de Bourscheid, Mario Cáceres, el informe de Masloswki superó las dos horas de duración.

Partió desde las reservas realizadas para su labor, como los tres anillos de custodia para preservar el escenario del crimen, pero también detalló aspectos clave para el esclarecimiento del “homicidio calificado por la alevosía y ensañamiento” del 27 de septiembre de 2012.

De acuerdo a las manchas de sangre -algunas caídas medio metro de altura y otras gotas estanco, más la calza desgarrada de la víctima-, Maslowski infirió que Angélica fue asesinada a garrotazos con una rama de pino en ese lugar y arrastrada por tramos hasta el lugar donde fue encontrada, pero donde también recibió más golpes y le aprisionaron la cabeza contra la tierra.

En cuanto a la sangre detectada y que se desprendió del cuerpo al ras del suelo, el perito explicó que al tener restos de saliva, más las huellas de la zapatillas de la víctima y del presunto victimario, apuntaban a que en ese lugar fue golpeada en la cabeza, luego comenzó a ser arrastrada boca abajo, sujetándola de la calza negra a la altura de los genitales.

Para el asesino, el peso de la joven agonizante le resultó superior a sus fuerzas, por ello lo fue realizando por tramos de arrastre, en al menos dos oportunidades, de acuerdo al recorrido que fue detallado en el informe pericial y que Maslowski oralizó ayer.

También recalcó la presencia de las hormigas coloradas que picaron el cuerpo de Angélica y cuyos rastros confundieron a la forense de Puerto Rico, Helga Sulamita Segovia de Ledesma, quien indicó en la primera autopsia que eran marcas de quemaduras de cigarrillo.

Maslowski aportó un dato más esclarecedor al respecto; sostuvo que para torturarla quemándola con cigarrillos, la joven debió haber estado atada o sujetada por varias personas, y registro de ello no fue hallado en su cuerpo.

En cuanto las ramas de pino, como las utilizadas para matar a Angélica, resaltó que cáscara de estas fueron encontradas entre el pelo y sangre de las lesiones en la cabeza de Angélica.

Otro elemento aportado por Maslowski fue el hallazgo del protector bucal para jugar al hockey, práctica que la adolescente se dirigía a realizar cuando fue vista por última vez. Para Maslowski, Angélica fue ultimada a golpes entre las 22 y 23 del miércoles 26 de septiembre, y no fue violada, ya que tenía la ropa interior perfectamente colocada, y la rotura de la calza fue producida al desgarrarse la tela siendo arrastrada, es decir: el asesino tomó de la prenda a la altura de los genitales con una mano, la derecha, y con la otra de los cabellos hasta depositarla sobre las hormigas, restos de ramas espinozas de Santa Rita y rematarla a garrotazos “con una fuerza muscular fuerte y a modo de hachazos” y aprisionarle la cabeza hasta que dejase de respirar.

Masloswki alertó a los pesquisas de la Secretaría de Apoyo en Investigaciones Complejas (Saic) de la necesidad de realizar la reautopsia, ya que las conclusiones de la forense Ledesma lejos estaban de coinicidir con su labor criminalística.

La mancha clave

El calificado perito de Puerto Rico también detalló la labor concretada en la vivienda de Paraná 220, propiedad de Bourscheid. Allanamiento en que se secuestró, entre varias prendas y elementos, la zapatilla con restos de sangre de Angélica. “En la suela del lado derecho de la zapatilla marca Hesse observamos pequeñas gotas, máculas impregnadas pardo-rojizas, con la lupa se podía ver brillante y con arenilla la mancha entre los interticios de las estrías de la goma”, puntualizó Maslowski.

El ADN logrado de esa muestra, al ser analizada en Capital Federal arrojó el máximo de compatibilidad con el patrón genético de Angélica, 99,99 por ciento.

Además, en la labor de campo en calle Pionero Kuhn fue fotografiada y analizada dos rastros de zapatillas, uno que coincidía con las de la víctima, “figuras de rombos”, y otra que al cotejarse con la Hesse de Bourscheid fue también contundente la semejanza.

El relato técnico de Maslowski ayer se entrecortó cuando la fiscal Picazo le preguntó sobre la sensación que tuvo al confirmarse los resultados positivos de las muestras: “Sentí orgullo mezclado con tristeza, nuestro trabajo, como el de todos los investigadores fue intenso. Dormimos nueve noches en el piso, para levantarnos y seguir con las tareas, sin ir a nuestras casas”, sostuvo ante el escenario hostil de parte de la población que regó de acusaciones de “plantadores de pruebas” a los investigadores.

“Pero sentí mucho orgullo, porque pensaba en todo momento en que había una chica que hoy iba a tener 16 años y no está presente, por ella nos esforzamos”, agregó Maslowski.

“Un poco menos”

El sacerdote, ex párroco de Puerto Rico, Carlos Amado Chatelain era otro de los testigos destacados ayer. Por el resultado de su declaración, las expectativas fueron superadas, pero en el sentido opuesto al que -se barajaba- podría testimoniar.

Chatelain no se amparó en el secreto de confesión y relató lo que -aseguró- sabía del caso Angélica y qué participación tuvo en las marchas por la liberación del acusado, como también en la presunta información sobre otro responsable del crimen.

“A Francisco Bourscheid lo vi dos veces en mi vida, la primera para bendecir la pinturería (que se fundió a los pocos meses) y otra cuando falleció un hermano suyo”.

En cuanto a datos o testimonios diferentes a los seguidos por la instrucción judicial, Chatelain admitió que “todo lo que sabía era lo que me comentó la gente, a la que yo asistía por la conmoción de la comunidad. Muchas personas vinieron a pedir que los confiese porque se sentían muy mal a nivel de conciencia”. Al no apuntar su declaración hacia la hipótesis de un asesino confeso, cuya identidad había obtenido mediante la confesión de una tercera persona, Mario Cáceres -defensor de Bourscheid- recurrió al testimonio en la etapa instructoria del expediente en la que pidió se busque otra pista, y que él por sus convicciones religiosas no podía aportar más detalles.

Chatelain negó la versión: “No, no tenía conocimiento de otro nombre o presunto asesino”. Por lo que Cáceres no ocultó su molestia; el religioso era una de las cartas principales de su defensa, y le preguntó si no fue él quien lo llamó para pedirle que busque otros caminos de investigación, o también si no fueron varias más las oportunidades en que visitó a Bourscheid, tanto en la comisaría Primera de Puerto Rico como en su detención en la Unidad Penal III de Eldorado.

Chatelain admitió que visitó a Bourscheid para darle la comunión y que acompañó las marchas en las que se reclamó por su inocencia.

Pero también reconoció que a la familia de la víctima fatal sólo vio dos veces, al padre cuando enterró a Angélica, y a la madre hace menos de un año cuando bautizó a su último hijo.

Sobre el curso del debate, Chatelain resaltó sentir respeto por la labor judicial: “Voy a tener que aceptar lo que decida la Justicia (...) Hoy la imagen de (Francisco) Bourscheid para mí no es del todo negativa (...) En este momento no desconfío de nadie pero tampoco confío en muchos”.

Finalizado su testimonio, el presidente del Tribunal, Martín Errecaborde, solicitó un cuarto intermedio. Cuando se reinició el debate, Cáceres pidió la palabra y sorprendió a todos los presentes solicitando que Chatelain “sea detenido de inmediato por falso testimonio”. El pedido será evaluado por los jueces y comunicado, se prevé, en la quinta jornada que se inicia hoy a las 8:30.

Destacada fue la tarea conjunta

Ayer declaró también el ex jefe de la División Homicidios de la Dirección de Investigaciones de la Policía, Ramón Martín Polcowñuk, quien junto a los pesquisas de la UR IV de Puerto Rico, y a los expertos de la Saic, realizaron las tareas que dieron con la pista Bourscheid, pero también los pasos que se fueron dando para descartar las líneas cuyos sospechosos exhibieron coartadas sólidas. Para dar con la Renault Express de Bourscheid, fue crucial el aporte de una vecina del barrio San Francisco con un familiar en la fuerza policial, como también los pasos dados por los efectivos del Comando Radioeléctrico de Puerto Rico, quienes ubicaron al repartidor de pan a las pocas horas del crimen y ataron los primeros cabos hasta su detención.

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