“Más defensista que el defensor”

“Más defensista que el defensor”
Omar Gebruers, el abogado querellante del juicio en el que se investiga una agresión policial a un grupo de pibes manifestó su “importante preocupación” por el planteo del fiscal Amado, en coincidencia con otros episodios parecidos en que el funcionario es benévolo con “fuerzas de seguridad y funcionarios corruptos”.

El abogado querellante en el juicio que investiga el abuso de un grupo de policías achenses, Omar Gebruers, aseveró que el fiscal Jorge Marcelo Amado se mostró “más defensista que el defensor” al solicitar la absolución de los ocho efectivos acusados, pese a las pruebas obrantes en la causa y a la línea investigativa que marcó el Tribunal de Impugnación Penal.

El caso fue informado por El Diario durante la semana. Gebruers, representante de uno de los chicos que fueron víctimas, manifestó su “importante preocupación” y advirtió que Amado viene exhibiendo ese benévolo comportamiento “con las fuerzas de seguridad y con los funcionarios corruptos; fue el autor del acuerdo con (Santiago) ’Patucho’ (Álvarez) y demás”, recordó.

“Realmente causa una preocupación importante, ya que siendo el Poder Judicial el que debería poner límites a los actos de abusos de la Policía y las fuerzas del Estado, están en connivencia con ellos y lo único que hacen es evitar que esto tenga su castigo”, aseveró el abogado.

Añadió: “En realidad, hizo un alegato más defensista que el propio defensor, porque el defensor manifestó que no había pruebas, pero el fiscal fue mucho más allá, justificando el accionar policial incluso después de haber esposado a los chicos”.

Los efectivos de la fuerza policial acusados son Carlos David Torasso (de 27 años), Ariel Omar Cerviño (32), Raúl Enrique Lefín (43), Dagoberto Vanegas (42), Jorge Andrés Zapata (29), Matías Alexis Patiño (26), Sergio Edgardo Balmaceda (36) y Pablo Roberto Álvarez (28).

Los camaristas Elvira Rosetti, Miguel Vagge y Miguel Gavazza darán a conocer el veredicto mañana al mediodía.

Para Gebruers, en el desarrollo de este caso “ocurre algo parecido al Caso Canale”, en referencia al vecino achense que fue asesinado en la comisaría de esa ciudad. El asesinato quedó impune, aunque en el proceso fueron condenados jóvenes detenidos a los que la Corte Suprema de Justicia ordenó liberar. La “historia oficial” ignoró en todo momento las irregularidades y abusos en que incurrió la Policía.

En esta ocasión -destacó Gebruers- “el juez Manuel Álvarez entendió que no había mérito para procesar a los imputados, esa resolución la apelamos y también lo hizo el fiscal (Hugo) Vercellino y así se resolvió procesar a los ocho imputados describiendo incluso el accionar que habían tenido”.

“Son responsables tanto los que llevaron adelante la conducta agresiva como los que hayan estado presentes sin hacer nada por evitarlo”, destacó.

El querellante aseguró que “fue el Estado nuevamente el que agredió a cuatro miembros de la sociedad, chicos de quince años de edad que no tenían antecedentes, a quienes ni siquiera les hicieron multas por lo que ocurrió ese día y como padre o miembro de la sociedad personalmente tengo una gran preocupación”.

Tal como informó El Diario, el fiscal Amado no acusó durante su alegato a los ocho policías que llegaron a juicio imputados por una golpiza a un menor de edad, un chico de quince años que demoraron en General Acha por una infracción de tránsito. El defensor de los policías, Gastón Gómez, adhirió a esa solicitud.

De esta manera, los uniformados quedaron a las puertas de una absolución. Aunque la Cámara del Crimen Nº 1 deberá analizar también el pedido del abogado querellante, que requirió una condena de prisión efectiva de cuatro años y una inhabilitación por el doble de ese tiempo. Dijo que, por acción u omisión, los ocho policías son responsables por los vejámenes que sufrieron los menores demorados.

El hecho ocurrió el 11 de febrero de 2009, entre las 21 y las 22. Los adolescentes -tres varones y una mujer- circulaban por la ciudad de General Acha en un Peugeot 504 y una patrulla intervino para que cesaran de realizar trompos.

Los jóvenes se negaron a detenerse cuando les hicieron señas para que lo hicieran, situación que derivó en una persecución por las calles de Acha hasta que fueron detenidos. Los policías los llevaron esposados a la cocina de la dependencia policial y les aplicaron patadas y otros golpes en el cuerpo, según la denuncia.

La jueza Verónica Fantini, del TIP, entendió que el procedimiento de los policías estuvo bien en cuanto a la demora de los menores, quienes fueron reducidos por los efectivos. Sin embargo, consideró probado que a partir de ese momento los efectivos aplicaron una violencia excesiva, teniendo en cuenta que los chicos estaban esposados y la situación ya estaba controlada.

El juicio oral y público se inició la semana pasada y, luego de la ronda de indagatorias y testigos, el lunes se leyeron los alegatos. Sorpresivamente para las querellas, el fiscal Jorge Marcelo Amado dio crédito a la versión policial y atribuyó los golpes y moretones, que comprobó una pericia médica, a que el chico que manejaba el auto se les cayó a los policías cuando lo demoraron y lo redujeron y se golpeó la cabeza contra el asfalto.

Según el abogado Gebruers, los policías que detuvieron el vehículo luego de la persecución por las calles de Acha tiraron al conductor de quince años al piso, le pisaron la cabeza y lo patearon en el rostro . Además, después lo golpearon en el interior de la comisaría.

En su alegato, el fiscal Amado consideró que el accionar “intrépido” del chico que manejaba el vehículo no pudo ser detenido sin el grado de violencia autorizado por la ley para reducir a una persona. Sostuvo que, en realidad, el chico, con su persecución por las calles, puso en vilo a la sociedad y generó el incidente.

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