Dedicó un breve discurso a expresar su gratitud

Para cerrar su lectura, el mandatario recurrió a la misma frase que en 2007: "los tucumanos vamos a llenar las urnas de buena memoria". Al igual que lo hizo hace cuatro años, el titular del PE elogió a la jefa de Estado y ratificó su confianza en que será electa en las elecciones del 23 de octubre.
Dos veces mencionó la palabra agradecimiento. Sólo una vez la llamó por su nombre, pero en ocho ocasiones se refirió a ella como "señora"; en otras 12 la trató de "usted" y en nueve, de "Presidenta". En cinco ocasiones nombró al ex presidente Néstor Kirchner y cuatro veces repitió su confianza en el modelo K.

Ayer, el gobernador, José Alperovich, apeló al libreto de todo caballero frente a una dama. Brindó un discurso corto, en el que sobreabundó en halagos y en menciones hacia la gestión kirchnerista. No le quitó protagonismo. Por el contrario, resaltó su figura. Ese era el objetivo del texto: que la invitada de honor, Cristina Fernández, sintiera a Tucumán como su casa.

En apenas seis carillas y 1.052 palabras, el mandatario tucumano resumió los principales logros de su gestión a la vuelta de seis años de apoyo kirchnerista. Precisamente, tras cada párrafo en el que ponderó algunos de los indicadores sociales mejorados, agradeció el acompañamiento del Gobierno nacional. Tampoco recurrió a nuevas creaciones; por el contrario, reiteró frases y conceptos ya utilizados en anteriores discursos.

"La lucha de nuestros próceres y nuestra historia nos enseñan, señora Presidenta, que sin independencia económica no hay patria libre ni soberana; ni tampoco patria justa. Así lo entendió el presidente Néstor Kirchner al llegar al gobierno en mayo de 2003, y retomar con decisión la senda de la independencia económica y política de nuestra patria devolviéndole al Estado un rol decisivo en la salud, la educación y el desarrollo de los argentinos", fue la frase que escogió para introducir el eje de su alocución. A partir de allí, no se apartó en todo momento del camino de los elogios y los halagos.

Entre los principales índices que desarrolló, Alperovich se refirió al de la desocupación: sostuvo que gracias a Néstor Kirchner, el desempleo bajó del 25% en 2003 al actual 5,4%. "Otro tanto ocurrió con la pobreza, que de estar en 65% pasó al 14%; y con la indigencia, que estaba en el 24% y cayó en el presente al 3%", aseguró.

El gobernador también ponderó la reducción de la mortalidad infantil ("lo que permitió salvar la vida de 1.600 niños", dijo). Paralelamente, dedicó un gran espacio a los avances en materia educativa. Detalló que en los últimos años 70.000 niños, jóvenes y adultos se incorporaron a las escuelas, lo que significa un incremento de un 16% en la matrícula. "El sistema educativo provincial cuenta hoy con 460.000 alumnos", precisó. "A la par, el analfabetismo en adultos bajó del 4% al 1%", completó.

Respecto de los desafíos, planteó la necesidad de garantizar la obligatoriedad de la escuela secundaria. "Quiero contarle, señora Presidenta, que hemos dados grandes pasos en esa dirección", se sinceró. Luego, afirmó que el 99% de los estudiantes primarios y el 80% de los secundarios ya están dentro del sistema. "También hemos conseguido la cobertura de más del 99% de la matrícula en el jardín de cinco", enfatizó Alperovich.

Quizá por cábala, y en pos de cerrar su breve discurso, el gobernador echó mano a una cita que el 9 de Julio de 2007 le dio buenos resultados: "los tucumanos vamos a llenar las urnas con votos de buena memoria y gratitud". Idénticas palabras había utilizado hace cuatro años para abogar por la elección de Cristina y por su reelección. Al parecer, el gobernador y la Presidenta no se quieren apartar del libreto.

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