En nuestro país, en Salta para ser exactos, las cosas rotas o fallidas no se arreglan con alambre, como quiere la canción. No, señor. Se arreglan, o se intenta arreglarlas, con decretos.
Esas viviendas, como lo son todas las que construye el Instituto Provincial de la Vivienda (IPV), estaban destinadas a gente humilde necesitada de un techo, y no a propietarios de una, dos o más casas, inmuebles varios e ingresos apetitosos.
La maniobra de los picaritos indignó a toda la población, especialmente porque se dedicaron sin demora a ampliar y, sobre todo, a mejorar las unidades habitacionales incorrectamente recibidas de tal modo que ellas quedaron transformadas en poco menos que palacetes.
Después le tocó el turno a los créditos de Procrear (Programa de Crédito Argentino), acaparados por algunos amigos y funcionarios (también familiares) mencionados.
Más bronca e indignación entre los salteños que no pueden acceder a un crédito ni para construir una pileta para lavar ropa.
La situación se volvió inaguantable hasta para la insensibilidad de los moradores de Las Costas.
Y como arreglar las cosas rotas atándolas con alambre resulta demodé, el gobernador Juan Manuel Urtubey se mandó el decreto 1399/14, publicado el 30 de mayo en el Boletín Oficial, por el que se pone límite a las ampliaciones que efectúen los adjudicatarios de casas del IPV.
El decretito aparece después que funcionarios, amigos y parientes, recibieron viviendas sociales en el barrio Lomas de Medeiros y realizaron en ellas costosas modificaciones. Lujosas quedaron, nada que ver con las construcciones originales.
Es un decreto tardío para cumplir formalidades. No repara nada.
Pero el gauchito quiso parecer ecuánime y conformar a todos, y así en el decreto nombrado colocó dos excepciones. La primera expresa que se permitirá un mayor porcentaje de ampliación a las familias numerosas, previa certificación. Y si es que tienen “con qué”. O “con que”, como dice un vecino.
La segunda excepción viene con cosquillas y trampa incluidas, pues se especifica en el decretito 1399/14 que podrán tener mayor libertad para ampliar sus viviendas los beneficiarios del Programa de Crédito Argentino (Pro-Cre-Ar).
Como se sabe, por esos créditos andan las manos de los funcionarios, amigos y parentela varias del gobierno lugareño. Los que ya ampliaron y modificaron sus casas, abstenerse: el decreto no es para ustedes.
Es como decía un criollo: “A pícaro me van a ganar, pero a opa cuándo!”

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