Declaran emergencia nacional por la polilla

Declaran emergencia nacional por la polilla
Lo dispuso el Senasa y rige hasta la cosecha 2011. Las medidas de control se extenderán a todas las áreas cultivadas con vid del país.
Senasa formalizó la declaración de emergencia fitosanitaria a causa del brote de Lobesia brotana o "polilla del racimo". Esto significa que las medidas de control inicialmente dispuestas para la zona de viñedos de Maipú donde se había detectado la presencia de la plaga a fines del mes pasado, ahora se extenderán al resto de las zonas productoras de vid del país hasta la próxima vendimia inclusive.

Así les fue comunicado desde la oficina de la Dirección de Protección Vegetal del Senasa en Buenos Aires, además de la coordinación general en Cuyo, a todas las delegaciones responsables de la Patagonia y NOA (región Noroeste).

¿Qué implica? Extender la vigilancia y monitoreo de la plaga a toda el área vitivinícola argentina con el objetivo de tener información sobre la presencia de la plaga en el país.

Tal vez la única diferencia radique en que el organismo nacional y el Iscamen local están abocados a determinar en Mendoza, luego de la detección del foco y delimitación del área de control, el grado de afectación que haya provocado hasta aquí la polilla.

Por lo demás, la emergencia para el resto del país contempla las mismas restricciones impuestas a la actividad en viñedos del oasis Noreste (Maipú, Lavalle, San Martín, Junín, Rivadavia, Santa Rosa y recientemente una parte de Luján): la regulación del movimiento de uva en fresco y plantines de Vitis vinífera producidos en esta área, así como de envases, maquinaria agrícola usada, camiones para transporte y herramientas.

Además, se dispuso la descarga de fruta remanente y poda con posterior destrucción de residuos en los predios productores de vid existentes en el área controlada.

"Se estima que al finalizar las acciones de control y vigilancia definidas hasta la finalización de la próxima campaña 2010-2011, se contará con la información que permita evaluar la situación de la plaga y las consecuentes medidas a adoptar", señaló a Los Andes desde Buenos Aires el director de Protección Vegetal de Senasa, Diego Quiroga.

¿El proceso lleva inexorablemente a pensar en un programa de lucha, como en el caso de la mosca de los frutos o carpocapsa? Para Quiroga depende de un análisis más detallado sobre los efectos de Lobesia sobre la producción.

"Las medidas actuales, como así también otras que puedan implementarse próximamente, son tendientes a contenerla. Para decidir el establecimiento de un programa de control y erradicación es necesario una evaluación más completa, que incluya mayores datos de la situación de la plaga, como así también del impacto económico potencial de implementar un programa de tales características", señaló.

La disposición determina que el incumplimiento de las restricciones y requisitos impuestos (no trasladar uva sin ser tratada con bromuro de metilo o procesada como mosto; o maquinaria correctamente lavada y certificada por Senasa, entre otras), habilita al ente de control sanitario a "la interdicción, decomiso y destrucción" de la partida detectada.

Actualmente la dirección que conduce Quiroga es la encargada de llevar adelante 8 programas para el control de plagas. Entre otras, la de supresión de carpocapsa y de control y erradicación de la mosca del Mediterráneo.

Fondos en espera

El fin de semana lo prometió el ministro de Agricultura Julián Domínguez: "en forma inmediata" llegarían $ 12 millones para atender la emergencia de la plaga. Pero al parecer no será tan así, ya que no basta con la declaración de emergencia fitosanitaria por parte del Senasa.

También es necesario que el Ejecutivo mendocino firme un decreto para determinar la emergencia fitosanitaria provincial; ésa es la condición para que que se liberen los fondos de la Nación.

Pasos que, según lo mide con optimismo el presidente de Iscamen, Leandro Montané, de elevarse hoy para la firma del gobernador Jaque, "podrían resolverse en un par de días". No obstante, además de la llegada de los recursos, otro interrogante es saber si efectivamente el presupuesto alcanzará.

Por ahora, según explicó Montané, el monto dispuesto sería suficiente para el área delimitada actualmente (unas 5.500 hectáreas en total, entre viñedos y algunos sectores urbanos). En otras palabras, de extenderse la superficie en función del riesgo detectado, seguramente habrá que pensar en una asistencia mayor.

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