El hombre también la había amenazado para que no cuente que fue él quien le prendió fuego.
Los hechos que llevaron a Frías ante el banquillo habrían sucedido entre la noche del 15 y la madrugada del 16 de octubre del 2011. En aquel momento, el acusado habría estado bebiendo con un amigo en su vivienda del barrio 40 viviendas en Santa Rosa, departamento Valle Viejo. Su pareja y madre de su hijo, que actualmente tiene dos años, le habría recriminado cuando de improviso él manifestó su deseo de salir y dejarla sola con el bebé.
Ofendido por la recriminación habría comenzado a levantar parte de sus ropas y amenazó con irse. De entre las prendas, cuando él las sacó bruscamente del ropero, habría caído una botella con alcohol. En medio de los nervios y sin pensarlo dos veces, roció a su mujer y luego la encendió con el encendedor que portaba. Las llamas lo habrían asustado y por esta razón, y en medio de los gritos de dolor de ella, intentó apagarlas.
Cuando llegaron los vecinos y la ambulancia del SAME a socorrerla, la mujer guardó silencio. En el hospital, y mientras se quejaba de las graves quemaduras que había sufrido en su torso y cuello, Frías la amenazó con volver a hacerlo y además con quemar la casa y a su familia si ella decía que había sido él responsable. La policía vino a buscarlo, pero solo estuvo algunas horas detenido ya que la mujer les aseguró que el daño se lo causó ella misma.
No pasó mucho tiempo más hasta que Frías volvió a golpearla. Esta vez, también lo hizo con su hijo pequeño y esta circunstancia habría colmado la paciencia de ella que lo denunció por ambos hechos.
Frente al juez, Frías se había abstenido a declarar y permaneció en silencio. Su ex pareja, en cambió, contó lo sucedido.
Junto con la condena de 3 años en suspenso, Guillamondegui pidió y le aclaró a Frías que debía sí o sí hacer un tratamiento psicológico para curar su conducta violenta y además no acercarse a su ex mujer.
Frías tendría que responder aún por la causa que se le inició por los golpes que le propinó a su hijo menor.
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