Decepción e indignación en las oficinas del IPV

Decepción e indignación en las oficinas del IPV
Por la propuesta de Urtubey, hubo una manifestación de mujeres que exigieron soluciones rápidas.Para acceder a Lomas de Medeiros hay que tener un sueldo superior a los $15 mil y acreditar $75 mil como depósito.

Tras la conferencia de prensa brindada por el gobernador Juan Manuel Urtubey el lunes a la mañana, un millar de postulantes abarrotaba ayer las oficinas del Instituto Provincia de Vivienda (IPV) en el intento de renovar las oportunidades para acceder a la vivienda propia.

Era previsible por todos, menos por los empleados del Estado, que se presentara una cantidad extraordinaria de personas; especialmente porque el mandatario aseguró que el sorteo sería abierto para todos.

Urtubey anunció que habían desadjudicado 39 viviendas y que, de hecho, quedaban unas cincuenta disponibles.

“Solamente hay diez viviendas para adjudicar. A nosotros no nos informaron nada”, fue la respuesta que escucharon infinidad de aspirantes.

De hecho, según se informó, ayer se entregaron solamente doce formularios.

La decepción fue inmensa

La decepción fue inmensa cuando comenzaron a explicitar los requisitos que excluyeron a casi la totalidad de los interesados.

Para acceder al barrio Lomas de Medeiros había que acreditar que no se poseía ningún bien inmueble, exigían un ingreso de $15 mil mensuales y una suma inmediata de $75 mil en efectivo para realizar el depósito, todo esto antes del sorteo. También aclararon que los $75 mil pesos serían devueltos si el aportante no sale beneficiado en el sorteo.

Los empleados del organismo provincial no estaban preparados para recibir a semejante cantidad de gente.

A las 10 dejaron de repartir números, dejando así fuera de atención a la gran mayoría de la gente. A las 10.30, y totalmente indignada, una mujer comenzó a aplaudir sola y de pie, el resto se le plegó en el reclamo. Surgió así una protesta autoconvocada, espontánea y sin banderías políticas.

Siendo casi todas mujeres, la manifestación subió hasta el primer piso del edificio en búsqueda del titular del organismo, Fernando Alesanco.

Un fuerte vallado policial impidió que un grupo de 35 mujeres accediera a hablar con el funcionario. La manifestaciones de indignación y decepción siguieron espontáneamente hasta que Alesanco aceptó hablar solo con dos, que oficiarían de delegadas.

Sin novedad y con promesas

La elegidas por el grupo fueron Jimena Fernández y Erica Ibarra quienes luego salieron a las 11.30 y comunicaron que los requisitos para acceder a Lomas de Medeiros se mantenían y que no iban a cambiar porque forma parte de un plan nacional, el cual resulta imposible modificar. Aseguraron que Alesanco les dijo que en los próximos meses de junio o julio sortearán 500 casas del barrio El Huaico y que hasta fin de año se llegarían a entregar más de 2 mil viviendas.

Para esto anunciaron que se extendía la prórroga para actualizar las carpetas de solicitudes, la cual había vencido el pasado viernes 5 de abril.

El malestar fue perceptible debido a que casi nadie de los presentes llegaba a cumplir con los requisitos monetarios. “Son imposibles los montos que se piden. Además crean expectativas y uno deja el trabajo para venir acá”, dijo Jorgelina Juárez que tiene dos hijos y ya lleva más de 7 años inscripta.

Minutos antes del mediodía, recién apareció la gerente social de Alicia Galli quien volvió a confirmar los excluyentes requisitos.

Las mujeres luego se desconcentraron, pero confirmaron a El Tribuno que volverán a exigir soluciones y respuestas, del mismo modo, el próximo martes 16 a las 8; por lo que convocaron a todos los interesados a asistir también.

Un matrimonio enfermo, en espera

En medio del debate por la entrega de viviendas sociales, un matrimonio con serios problemas de salud y cinco hijos contó que recorre oficinas públicas hace casi 20 años pidiendo un lugar donde vivir.

Juan Navarro tiene problemas cardíacos y ya sufrió tres preinfartos. Sandra, su mujer, tiene una diabetes discapacitante.

El tiene 44 años, es chofer de taxi y cobra, a lo sumo, 150 pesos por día que no alcanzan para mucho más que lo básico. Ella tiene 42 y no puede emplearse por su enfermedad.

La pareja, con sus cinco hijos, está desde 1994 entre las 30.000 familias anotadas en el IPV (Instituto Provincial de Vivienda).

Juan y Sandra expresaron que se sienten en una situación límite. Después de casi dos décadas siguen luchando con los trámites.

“Hace poco nos llamaron para decirnos que nuestros papeles no estaban al día. Nos pidieron que presentemos certificados de salud que ya habíamos presentado antes. Parece que alguien los perdió. Volvimos a llevarlos y ahora me dicen que yo tengo que ir a una junta médica, pero recién en junio”, relató Juan.

El hombre teme que la complicación burocrática los deje aún más lejos de la posibilidad de aspirar al techo propio.

La pareja y sus hijos viven con otras tres familias en la casa de la madre de Sandra. Ellos están habitando una parte de la vivienda que tiene serios problemas. “Creo que se nos cae el techo en cualquier momento”, sostuvo Juan.

“Una vez quedamos afuera del sorteo porque había que tener un ingreso de 2.000 pesos mensuales para participar y no llegábamos por 100 pesos”, dijo Sandra.

La mujer se quebró el tobillo y eso agravó su cuadro de salud. El hombre sufre problemas constantes de presión.

“Solo esperamos una oportunidad. Cada vez que van a sortear tenemos ilusiones ... pero nunca nos toca a nosotros”, dijo Juan.

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