Los “indignados” pidieron la realización de una huelga general en contra de las medidas de austeridad y privatización impuestas por el FMI. “Caminemos juntos contra la crisis y el capital”, fue el lema de las marchas.
Según los organizadores, participaron más de 150 mil personas. “¿Izquierda o derecha?, busquemos una alternativa”, “Caminemos juntos contra la crisis y el capital”, “Democracia, ¿dónde estás?”, “La patronal nos quiere esclavizar”, fueron algunos de las consignas coreadas. Los madrileños portaban pancartas con inscripciones como “No somos mercancía en manos de políticos y banqueros”, “No hay pan para tanto chorizo” o “Contra la privatización de los servicios públicos”. Para protegerse del sol, algunos llevaron paraguas con la inscripción “Aquí abajo hay un indignado”.
La manifestación discurrió bajo un intenso calor y de forma pacífica, pues los organizadores habían apelado contra la violencia e incluso dieron consejos para evitar a posibles provocadores y, así, eludir episodios como los vividos el martes ante el Parlamento de Cataluña, en Barcelona, donde algunos grupos insultaron y empujaron a los diputados que intentaban entrar en la Corte regional. Esos hechos desataron críticas y tendieron una sombra sobre el espíritu de la protesta, que el Movimiento 15-M de los “indignados” busca que sea pacífica.
Un dragón de cartón fue el elemento más agresivo advertido ayer en la marcha de la capital catalana, donde muchas pancartas equiparaban a la política con la deshonestidad. “Estamos cambiando la percepción de la realidad”, subrayaba la que portaba uno de los manifestantes que marcharon entre la plaza de Catalunya y el Pla de Palau, cerca del parque de la Ciutadella, en una manifestación que, según la policía local, aglutinó a 50 mil personas y, según los organizadores, a 260 mil. Las marchas de Madrid fueron convocadas por la Coordinadora de Barrios y Pueblos en Lucha, que al igual que el Movimiento 15-M manifiesta con especial insistencia un marcado rechazo a todo lo vinculado a la política o lo sindical.
Además del cambio de sistema, el 15-M reclama una reforma de la ley electoral y denuncia el “Pacto por el euro”, sellado en marzo pasado por la Unión Europea. Ese acuerdo, impulsado por Alemania y Francia con el supuesto de favorecer la “competitividad”, esconde en realidad una suma de ajustes y recortes de sueldos, jubilaciones y programas sociales, aumenta la edad para acogerse al retiro, vincula los salarios a la productividad y flexibiliza el mercado laboral. Un manifiesto leído al concluir las marchas de Madrid reclamó el llamado a una huelga general “organizada por las asambleas de trabajadores de barrios y pueblos”.<
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