Deberá pagar $100.000 por no reconocer a hija

Deberá pagar $100.000 por no reconocer a hija
El fallo fue dictado por la Justicia local. El condenado no se presentó a las audiencias.
El hombre le dio el apellido a una hermana de la denunciante. Por motivos que se desconocen, no aceptó la otra paternidad.

En un fallo ejemplar, el Juzgado Civil Número 1 de Cipolletti condenó a un hombre a pagar la suma de 100.000 pesos por no reconocer a su hija mayor. Lo insólito del caso es que dio su apellido a la hermana menor de la denunciante.

La demanda fue interpuesta por la víctima de la situación, que logró un fallo a su favor en concepto de daño moral.

De manera tajante, el juez Alejandro Cabral y Vedia precisó “no cabe duda alguna que el accionado conocía la existencia de la hoy actora, en tanto mantuvo una relación con su madre, fruto de la cual nació su hermana, que fuera reconocida oportunamente, pese a lo que omitió proceder a reconocer a (la denunciante) como tal, generando con ello un daño susceptible de reparación. Y no puedo dejar de tener en consideración que el accionado, demostrando una vez más su postura remisa, omitió presentarse en el juicio de filiación que se iniciara a efectos de obtener el reconocimiento judicial de la paternidad”.

Más allá del castigo monetario, el magistrado tuvo presente el grave daño provocado a la menor durante su infancia y adolescencia y la total desaprensión del hombre, que no se presentó a ninguna de las audiencias programadas por la Justicia provincial. “No puedo dejar de señalar que lo que se ha de indemnizar no resulta la falta de cariño o contención de parte de quien resultara ser el padre de la actora, en tanto ello no puede ser resuelto judicialmente, pero sí el daño que se deriva de la falta de reconocimiento del estado de hijo al no haber el padre efectuado el correspondiente reconocimiento voluntaria y oportunamente, lo que indudablemente ha causado en la actora un daño susceptible de reparación, en tanto, más allá de la inexistencia de prueba al respecto, aparece como lógico que dicha actitud asumida por su progenitor, le han tenido que haber ocasionado situaciones de angustia por el hecho de la ausencia de un padre, que se sabe existe, sin perjuicio de las situaciones que seguramente debió atravesar por el colegio, primario y secundario, justamente ante la simple carencia de apellido paterno”, destacó Cabral y Vedia.

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