El FMI ya debate quién será el sucesor de Strauss-Kahn

Los países emergentes vienen pataleando en el seno de FMI porque quieren más voz y más voto. No lograron, sin embargo, presentar conjuntamente un candidato que sea viable para reemplazar al director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn.

El único aspirante al timón del FMI de un país emergente, el presidente del Banco Central mexicano, Agustín Cartens, reconoció ayer que son “muy altas las posibilidades” de que su principal rival, la ministra de economía francesa Christine Lagarde, se quede con el cargo. Durante la presentación que hizo en el Peterson Institut for International Economics, Carstens dijo que “no tiene sentido” que una europea tome las riendas del Fondo justo cuando la crisis en Europa está que arde. “Puede haber conflicto de interés”, advirtió y afirmó que “el desempeño de Europa previniendo la crisis no ha sido muy bueno” y que “los economistas de los países emergentes tenemos más experiencia en resolver crisis”.

Durante la campaña que realizó para sumar apoyos, nada de eso fue suficiente para asegurarse el éxito de su candidatura. Carstens ni siquiera logró el respaldo de países como Brasil o Argentina. “Nuestro juego es claro: nuestra posición depende del compromiso de los candidatos con nuestros criterios, en especial con nuestra demanda de una mayor participación de los emergentes en el Fondo”, se limitó a decir el ministro de Economía brasileño, Guido Mantega, después de recibir a Carstens.

En Buenos Aires, Carstens pidió perdón por el comportamiento del FMI durante la crisis Argentina, pero el gobierno de Cristina Kirchner se mantuvo neutral y todo indica que en el proceso que inició ayer el FMI para seleccionar el reemplazante de Straus Kahn, Argentina votará al final a favor de Lagarde.

“El problema es que Carstens es percibido como demasiado cercano a EE.UU.”, dijo a Clarín el ex director del Departamento del Hemisferio Occidental Claudio Loser. “Los países emergentes le dan más importancia a lo ideológico que a lo regional, y por eso no lo quieren a Carstens. Prevalecen además las posiciones nacionalistas. A China, por ejemplo, le importa más figurar entre los grandes”, agregó.

Si bien EE.UU. elogió ayer a Carstens, a menos que se produzca un milagro, su representante en el directorio del FMI votará por Lagarde. Al Tesoro le interesa que se siga cumpliendo la regla no escrita según la cual Europa dirige el FMI y Washington Banco Mundial. El presidente del Banco Central de Israel, Stanley Fisher, el tercer candidato en carrera, que es norteamericano israelí, no tiene ninguna posibilidad de ganarle a Lagarde. “Postularse sin ser europeo es como empezar un partido con el marcador 5 a 0. Es muy difícil romper con una tradición de 65 años”, dijo Carstens, quien confesó que la intención de México desde un principio fue sentar un precedente en el debate.

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