“La década ganada replanteó el concepto de resistencia”

Expresó Federico Casinelli, coordinador de políticas sociales del PAMI. Militante por los Derechos Humanos, hoy es referente de La Cámpora en Tucumán.

Federico Casinelli es militante político, activista por los derechos humanos, periodista, referente gremial y fotógrafo, cumplió funciones al frente del INAI (Instituto Nacional de Asuntos Indígenas), actualmente se desempeña como coordinador de políticas sociales del PAMI y es uno de los referentes de la organización política La Cámpora (Tucumán), en diálogo con EL SIGLO, contó cuáles fueron sus inicios en la política y qué proyecciones tiene sobre el futuro de su espacio político y en la gestión pública.

Siendo militante por los derechos humanos en Buenos Aires ¿cómo llegás a Tucumán?

Visité Tucumán por primera vez en el año 1.998, como militante de la Agrupación HIJOS (Hijos e Hijas por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio), vine en el marco del escrache al genocida Antonio Domingo Bussi. Luego, volví en el 1999 por motivos personales y me quedé. Seguí militando en hijos hasta el 2003.

¿También te desempeñaste como periodista y referente gremial?

En esa época, también comencé a trabajar en fotoperiodismo, haciendo corresponsalías para medios nacionales. Ingresé a trabajar al Diario El Tribuno, donde realicé mucho trabajo gremial y me acerqué a la Asociación de Prensa de Tucumán (APT). Sobre todo, a partir de la precarización de las condiciones laborales en el diario, que era propiedad del exgobernador de Salta, Juan Carlos Romero.

Esta fue una lucha muy dura porque los grandes medios de comunicación se abroquelan e invisibilizan los conflictos sindicales con sus trabajadores. Hoy, el contexto ya no es el mismo desde la sanción de la Ley de Medios de Comunicación, a partir de la cual otros medios han cobrado mayor importancia.

Al final, en el año 2009 no nos dejaron entrar al diario y, luego, nos llegó el despido.

¿Cómo fue tu viraje de activista por los derechos humanos a militante político?

En 2009, a partir del llamado "conflicto con el campo" y de haber visitado Cuba para el 50' Aniversario de la Revolución, volví con muchas ganas de militar, pero de otra manera, activamente. Además, se empezó a visibilizar con mucha más fuerza el espacio kirchnerista y el rol al que estaba llamada la juventud.

Cuando Néstor Kirchner asumió la presidencia, nos planteó varios interrogantes y corrió el eje de la discusión política. Entonces empecé a buscar nuevos espacios dónde militar, porque también entendí que cambió el escenario, al tener un gobierno que había tomado la misma bandera de los derechos humanos.

También tuviste experiencias en la gestión…

Comencé a trabajar en el INAI (Instituto Nacional de Asuntos Indígenas), dependiendo del Ministerio de Desarrollo de la Nación, donde me sentí muy contenido por el Estado.

Ahí comencé militar desde la función en el Estado y a entender lo que planteaba Néstor. No se trata de cumplir horario o de calentar una silla, sino de cumplir un rol social y ser parte de un mecanismo mucho más grande, que tiene que ver con un momento determinante en la historia de nuestro país.

¿Cuándo comenzaste a militar en La Cámpora?

En ese contexto, junto a otros compañeros que querían sumar al proyecto, armamos un espacio llamado "Corriente de Pensamiento Popular", que a principios del 2011 terminó sumándose a La Cámpora, en uno de los momentos más lindos, que fue cuando nuestro referente provincial quedó como candidato a legislador.

Hoy ¿cuál es el rol que cumplen los activistas por los derechos humanos?

Hace poco, en una visita reciente a Buenos Aires, después de muchos años, me reencontré con varios compañeros de militancia de HIJOS, que hoy son funcionarios de diferentes niveles, como Martín Fresneda, que es secretario de Derechos Humanos, y otros que fueron incorporados al PAMI o al ANSES, y que forman parte de la construcción de éste Estado, que levantó las banderas de Memoria, Verdad y Justicia. Hoy se replantea el concepto de resistencia.

¿Y cuál sería una nueva esta nueva visión de la resistencia?

Nosotros veíamos a nuestra lucha como un hecho anecdótico, más que nada como abrir un debate social y no como la posibilidad de llegar a una justicia cabal y legítima. De ahí nace la noción de escrache, ya que el planteo era "si no hay condena legal, hay condena social". Era un proceso de promoción social. De ahí, a los procesos de memoria y reivindicación que estamos viviendo hoy, hay una década ganada.

En los 90' veíamos al Estado como enemigo. Que hoy tantos militantes nos encontremos incorporados a este proyecto, da cuenta de una continuidad entre nuestra lucha y la dirección adoptada por este gobierno. Esta lucha no la iniciamos nosotros, sino las madres, que comenzaron a reclamar por sus hijos y nietos desde la época misma de la dictadura.

¿Qué balance realizás sobre tu gestión en PAMI?

Nuestro movimiento, en la provincia de Tucumán, tiene características propias. Nuestro dos referentes (Jesús Salim y Marcelo Santillán) tienen una larga trayectoria electoral, en el peronismo, habiendo sido concejales de sus propias ciudades. Tenemos un grupo de compañeros que están militando en la gestión desde el ANSES, el RENATEA, INAI, PAMI, Superintendencia de Seguros, con los que se abre la posibilidad de abrir discusiones y generar planteos en distintos organismos, que entendemos que es el desafío que nos realiza la propia presidenta.

Eso potencia la organización, ya que la conducción de nuestra organización se encuentra consolidada.

Quienes somos dirigentes, aunque incipientes y aprendiendo constantemente con mucho trabajo y esfuerzo, tenemos que dedicarnos a otros ámbitos de la política.

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