Damián García: "El fútbol y la vida están integrados"

Damián García: "El fútbol y la vida están integrados"
Extensa y rica entrevista a Damián García, el exitoso entrenador marplatense que acaba de obtener el ascenso con Kimberley al Argentino B.
Una semana atrás, Kimberley vivió uno de los momentos más importantes de su historia. En la ciudad de Tres Algarrobos, a más de 600 kilómetros de Mar del Plata, logró el ascenso al Torneo Argentino B de fútbol, coronándose campeón. El viejo y querido club de la avenida Independencia, volvió a los primeros planos de la mano de un grupo de muchachos que jugaron muy lindo al fútbol. Y el hombre que maneja como líder esta historia, desde el inicio del ciclo 4 años atrás, es Damián García. Este entrenador de 38 años es un gran personaje para el fútbol, el deporte, de la ciudad, cuyos pensamientos son interesantes de observar. Amante del deporte más popular del mundo, obsesivo y detallista, también ha logrado, bajo la influencia y sapiencia de su padre Luis “Merengue” García (prestigioso ex entrenador del fútbol marplatense), hacer del fútbol y de la vida algo que va de la mano firmemente. Jugar lindo, bien, hasta vistoso, como lo hizo con su equipo. Pero antes, los valores de lo cotidiano y lo humano: la amistad, la superación, la honestidad, el compañerismo, todo para engrandecer la competencia amateur y crecer como personas.

Kimberley jugó bárbaro todo el Torneo Argentino C. Su juego fue elogiado por los rivales. Sus jugadores, de riqueza técnica en su mayoría, desequilibraron, golearon y dejaron todo en pos de un sueño que llegó con el ascenso. Eso, lo que estuvo a la vista de los que se acercaron a la cancha de Vértiz y Polonia. Pero detrás, Damián García no sólo se dedicó a lo futbolístico. Y ese ha sido, y lo es, su gran secreto para llegar a más, como lo había logrado con el humilde San José, que entrenaba en los viejos vagones detrás del estadio Mundialista con un grupo de jóvenes cuyo objetivo era ser mejores a través del fútbol (allí fue campeón del Clausura y de la final anual en 2007).

García visitó la redacción de 0223, y en un extenso diálogo, no sólo habló de Kimberley y el fútbol. Admirador de personajes muy humanos como Marcelo Bielsa, Sergio “Cachito” Vigil, del Che Guevara, León Gieco, Discépolo o Favaloro, el entrenador más ganador del fútbol marplatense también habló de la vida ligada a este maravilloso deporte que hoy, de valores, conoce muy poco en el ámbito profesional.

Las enseñanzas de Don Merengue y sus discípulos

Como en el libro “Las enseñanzas de Don Juan”, del escritor y antropólogo Carlos Castaneda, donde un viejo brujo mexicano convirtió al autor en un “hombre de conocimiento” (aunque en el conocimiento de una realidad no ordinaria), Damián García aprendió de su padre Luis, "Merengue”, el camino para manejarse en la vida. Ahora, de la línea de cal hacia afuera, el padre observa a su hijo como continuador de sus pasos. Damián, a partir de su admiración por Bielsa, lo mencionó en la nota: “A mí me gusta Bielsa porque me enamoré de mi viejo. El ídolo mío es mi viejo, que me bajó ciertos valores para yo manejarme en la vida. A través de esos valores, yo me siento amigo de Bielsa, que ni me conoce… me gustaría ser amigo de este tipo, porque lo escucho hablar, y escucho cosas que escuchaba desde chico, lo veo dar la cara, no botonear, lo veo hombre y con coraje… me identifico mucho con eso”. Y agrega sobre su padre: “No participa mucho, es muy respetuoso, y yo necesito que a veces participe más. También uno sabe que él lo vive intensamente y con nervios el fútbol. Ha ido a la cancha y se ha ido a los 20 minutos. Así lo vivía yo cuando lo iba a ver dirigir a él. Y siempre aparece, va a los partidos que son decisivos, pero no por si me va bien. Sino para estar si me va mal. Lo mismo hacen mis hermanos”, sostiene.

“Yo pongo a Bielsa como un modelo de hombre. Como técnico me encanta, también. En realidad, el fútbol para mí tiene mucho que ver con la vida. En este ciclo de cinco años, con los chicos hemos compartido 3 horas por día, y nos hemos visto más que con nuestras familias a veces. Entonces, no separo lo humano de lo futbolístico. Yo creo que a partir de la posibilidad de encontrar un buen grupo a nivel humano, se pueden conseguir grandes cosas a nivel deportivo. Y para eso, uno lo que habla lo tiene que llevar con el ejemplo, con la aparición de valores, de principios, que no es jugar con línea de tres, o salir jugando desde abajo. Para mí. Es más allá de eso. Es no traicionar al jugador, no manosearlo”, agrega, enfático, Damián García sobre “el Loco”, su padre las formas de manejarse.

Volviendo a su padre, aclara, por si hacía falta, que tanto él como su cuerpo técnico, y los jugadores, están bajo la filosofía de “Merengue”: “Los grupos nuestros han sido un fiel reflejo de esos valores. Siempre le digo a los chicos: todos tenemos nuestras miserias, yo soy el primero. Pero como dice Facundo Cabral, es buen negocio ser bueno. El lugar nuestro te invita a vos a sacar lo bueno. Y creo que todos tenemos nuestra parte buena y nuestra parte no tanta. Y donde te lo inviten a sacar, aparece. En otros lados por ahí no es algo primordial, en lo profesional se pierde esto amateur que tan lindo es. Con la sociedad de hoy, por ahí floja de afecto, muy pensando en lo individual, es difícil conseguir algo así en un deporte colectivo. Todos en nuestro grupo de trabajo somos discípulos de Merengue, a través de sus enseñanzas, por sobre todo”. El entrenador de Kimberley cuenta qué enseñanza futbolística le ha dejado su padre: “siempre me remarca la parte anímica. La cabeza del hombre hace todo. Entonces, que el jugador esté bien del bocho, que confíe, tenga fe, se sienta cómodo en el lugar donde está, que el grupo esté bien, para que después, ese jugador que tiene condiciones, las pueda mostrar. Que el jugador dotado esté respaldado por un equipo atrás, que el equipo no esté recostado solamente sobre la técnica de un jugador que cuando no está, perdés. Considero que eso fue lo mejor que pude haber tomado, aunque para parecerme a él, tendría que haber nacido 25 veces, considero”.

El fútbol y la vida van de la mano, entonces, para los García: “La táctica viene después de lo humano. Yo trabajo pelota parada, y después me puedo ir a tomar un fernet con un jugador. Y hablamos de la vida, como por ahí trabajamos tres horas la definición ante el arquero. Es algo integral. Sí me parece, que si no tenemos este primer plano cuidado, con la táctica, la técnica y lo físico solamente, no vas a ganar nada”, explicó.

Al toque, García saltó a otro personaje que admira: Sergio "Cachito" Vigil, exitoso ex entrenador de Las Leonas: "tuve la suerte de escuchar en internet una charla de él, y me encantaría que la gente relacione lo que le está diciendo, porque ellos le quitan el drama, pero lo sufren. Porque lo sienten más que uno. Y tienen miedo de joder, de hacer las cosas mal, de fallarle a otra gente…no les da todo lo mismo. Y en la charla, el decía: “nos enamoramos de los apellidos y no de los olores”. Son cosas que no las dice para cualquiera."

-¿Y cómo vivía ante la exigencia del éxito, a veces autoimpuesta, más luego de haber ganado algunos títulos?

-Lo hemos hablado mucho con mi viejo eso. Hoy la sociedad exitista te pone en un lugar, en el cual, bienvenido sea haber ganado algunas cosas en algún momento. Pero no intervengo en ese tema. Lo que sí, en el grupo, el éxito no es lo primero. Hemos quedado en el camino haciendo campañas bárbaras, hemos resaltado eliminaciones, con partidos mejores y que hemos perdido. No me creo eso y tampoco creo que mi grupo tiene la obligación de que las cosas vayan bien. Sí, por otro lado, estoy convencido de que uno tiene que dejar su mejor imagen con uno mismo. Tener la tranquilidad de haber hecho las cosas correctas, jugando con las ganas que debían ser, que yo como técnico me haya dedicado al 100 por ciento. Después entra en juego el azar, el destino. Pero también pienso que uno respalda lo que a uno le va a ocurrir.

-¿No pensás avanzar como entrenador, dirigir más arriba?

-Creo que los técnicos y los jugadores, si vos les preguntás a cualquiera del torneo local, una parte te dirá “queremos clasificar” y otro sesenta por ciento “queremos pelear el torneo”. Y de los técnicos, lo mismo. Que se sienten capacitados para dirigir. Porque esto es así, es amateur. Yo eso lo mantuve muy alejado porque primero siempre traté de sentirme cómodo donde estoy. En San José lo estuve, y en Kimberley lo estoy. Hoy estamos en un Argentino B, una competencia importante, que tenemos otro equipo jugando la local, y en algo que nos sentimos padres de esto que está ocurriendo en Kimberley, más allá que tiene una historia bárbara. En un momento se empezó a armar esto, y hoy coronarlo con un Argentino B, no sé si yo en otro lugar podría estar mejor que acá en Kimberley. Ahora supongo que dos meses me van a dar con el ascenso…(risas).

-Decís que te sentiste cómodo en San José, y que estás cómodo en Kimberley, y son dos clubes muy distintos, por la infraestructura en sí.

-Llegar a Kimberley fue un desafío para saber si lo podía manejar. Yo siempre me sentí más cómodo en lugares más parecidos a San José, con carencias. El cambio fue intentar hacer mi lugar acá. Hablando mucho con gente del club, me comentaban que muchas veces habían comenzado proyectos que siempre terminaban en la nada. Y yo hablando con mi cuerpo técnico, dijimos: “hagamos de esto algo que nos llene de orgullo”. Y no sintiendo culpa por tener cosas que en otros lugares no tuvimos. Me parece que, como en la vida, las ausencias de cosas materiales –que son menos materiales-, alguna clase de sufrimiento, el sentir los desafíos como pasó en San José, de que “en la vida vos me ganás, pero yo en el fútbol la puedo pelear”, aún sin un vestuario o con menos pelotas o sin cancha, nos alimentó mucho, nos dio mucho combustible para lo logrado en San José, que para mí fue algo extraordinario. No por la obtención de un torneo, sino por todo el camino recorrido. Hubo una escuela, jugadores que querían venir a San José, y nos dio una gran fortaleza y nos enseñó mucho como técnicos a valorar las cosas por el lugar que tienen. En ese palo nos sentimos cómodos y nos ayudó muchísimo. El jugador quería ser algo, y la única oportunidad de tenerlo, era el fútbol. En Kimberley , ese hambre, es al revés. Es un club que tiene comodidades que otros no, pero planteamos la situación de agradecer y valorar, y de que esto no te quite lo otro. Agradecer la cancha, o la ropa, pero tener el mismo hambre. Sino en el fútbol perdés.

-Sin esas carencias, que fueron un aprendizaje, también tuvo mucho de romanticismo, decir “nos sobreponemos a esto”.

-Sí, considero eso. San José caía muy simpático por ese romanticismo, por el ideal. Cuando empieza a ganar más seguido, ya no gusta. Considero de que en Kimberley, Libertad, River, podés lograr ese romanticismo, sin tener la necesidad de estar en la pobreza. Pero hicimos las cosas como las teníamos que hacer, aprovechando lo que teníamos. La llegada nuestra no fue un cambio brusco, no era lo de hoy, con cinco canchas y una participación en el Argentino B.

-Grupo humano bárbaro, buena onda entre cuerpo técnico y jugadores, y encima juegan bien, cuando muchos se basan en la buena onda pero no pueden jugar así. Lograron que la gente los quiera ir a ver…

-Sí, jugó bien. Fue difícil mantener la regularidad en etapas decisivas en un torneo muy complicado, cuando un play off te desgasta el bocho, la presión que vivís, que lo pasás y tenés que pensar en el siguiente…yo pensé que en algún momento íbamos a pagar el gran sacrificio que estábamos haciendo. Y todo fin de semana venidero era peor al que había pasado. En Santos del Oeste, nosotros jugamos a nivel fútbol, lo menos vistoso. Pero quizás fue ha sido lo más inteligente de Kimberley. Saber que no se nos iba a dar jugando, que era imposible. Por un sistema táctico defensivo que nos cuesta siempre. En una cancha donde al ras del piso iba a ser imposible de jugar, con la gente en contra, quizás el árbitro. Y Kimberley allá hizo un partido bastante feo para el que lo vio después. A nosotros nos encantó haber preparado entre todos, y saber que no nos teníamos que volver locos.

El Torneo Argentino B y los desafíos

-¿Qué planificás para el Torneo Argentino B?

-Todavía no nos reunimos con los dirigentes, con Marcelo Cardelino, Carlitos Silva, que junto a Luciano Mignini y Claudio Servera son las cuatro personas que estuvieron a la par del grupo, diariamente, y son una maravilla, y mucho del ascenso se debe a ellos, no sólo en la parte económica sino en que no nos falta nada para entrenar ni viajar. La intención mía es poder mantener el mismo grupo, que es más importante que poder traer refuerzos. El tiempo de trabajo con el equipo, el conocimiento entre ellos y la química, perderíamos mucho si se van varios jugadores. Aún trayendo a jugadores de mejor categoría. Yo haría el esfuerzo para poder conformar el mismo equipo. Sabemos también que con el desempeño que han tenido los chicos, habrán llamados por ellos. Y veremos también qué eligen ellos. También miraremos al equipo local, donde hay muchos jugadores con un gran futuro y que sólo deben tener partidos para crecer.

-¿Cambiará mucho el roce en el Argentino B para el equipo, o se adaptará rápidamente?

-Para mí los cambios serán el roce y la experiencia quizás con algún jugador con mayor camino recorrido en la divisional, y los ritmos de juego, la dinámica, que debería cambiar. Hemos probado en partidos amistosos, y observamos que no estamos tan mal. Pero las certezas llegarán con la experiencia. Y en la parte física considero que hay un gran trabajo del profe César, y que Kimberley jugará tranquilamente el Argentino B. Está acostumbrado a jugar a una velocidad mayor, más verticales. El equipo se acostumbró al ida y vuelta, al ahogo, y en este tiempo que invertimos, estaría bueno ganarlo viendo lo que se pueda mejorar.

-Si mantenes la base, tendrías una ventaja importante...

-Lo que mayor preocupación me causa hoy es mantener el grupo. Sumarle tres o cuatro jugadores. Además, hay temas que cuidar: no somos un equipo profesional, los chicos no viven del fútbol y ahora tampoco lo podrán hacer, lamentablemente, ni yo tampoco soy un entrenador profesional. Pasar a ocasionar un gasto irreal que invite a que Kimberley rápidamente elija no participar también sería un error de mi parte, tener una ambición deportiva desmedida. Por el otro lado, considero que se fueron haciendo las cosas tan bastante bien, que hoy salir a hacer locuras y tratar de traer a alguien con algún nombre…no vi grandes ejemplos en Mar del Plata de “salvadores”. Y quizás atrás hay un tipo que es mejor que él. Tiene que haber una lealtad a un grupo que consiguió algo importantísimo, y que hoy ese lugar lo ocupe otro, sería un mentiroso. Veremos hasta donde nos da el cuero.

-Conociste a Kimberley, de chico, en sus buenas épocas, y las no tan buenas, ¿cómo está hoy a nivel estructural y social?

-Lo veo como verdaderamente no pensé verlo. Hoy el club cuenta con una infraestructura ideal, en base a muy buena gente, quizás poca, que ha hecho las cosas de forma muy coherente, porque esta participación en el Argentino C no ha desviado ni destinado fondos económicos para dejar de hacer cosas primordiales y más importantes que este capricho deportivo. En la villa deportiva se ha cerrado su perímetro, se ha creado un gimnasio, se hicieron dos canchas más, se han mejorado las otras, se cambiaron los alambrados, se ha mejorado la utilería, se ha puesto un cuerpo médico, hemos recibido equipos de primera línea en los veranos para jugar amistosos con los chicos de Kimberley. Ramón Díaz, Pedro Troglio, nos han dicho que muchos clubes de la A no tienen una villa como la nuestra.Se ha viajado a jugar con las infantiles de AFA. Las inferiores de Kimberley, que siempre fueron buenas pero cuando llegué los resultados eran dispares, de tres años a esta parte, son el mejor promedio del fútbol infantil general. Hay seis chicos foráneos en planteles de Buenos Aires, como Zapacosta (arquero) y Navarro en Boca, Martínez y Luciano López en River, Luciano López en River, otro arquero en Quilmes… si vos lo pensabas hace cinco años todo esto, decís: “no va a ocurrir”.

-¿Qué se proyecta con este torneo, puede haber un techo, puede seguir creciendo la estructura?

-La estructura va a seguir creciendo. La participación en el Argentino B, como sucedió con Unión, va a acercar más chicos porque buscan una competencia mejor. Nosotros lo hemos sufrido con la ida de chicos a Aldosivi o Unión. Puede crecer, debería serlo. Los temores son normales, claros, y auténticos. Tenemos que entender que hay una cuestión económica detrás, que si no se llega a cubrir, lamentablemente todo muy lindo pero cómo hacemos. Hay que replantear las cosas, tirar la zanahoria más para adelante, con desafíos claros pero sabiendo cómo, por qué. No vas a escuchar una locura de “vamos por el ascenso”. Sería ilógico.

-¿Qué siente un técnico exitoso cuando se van entrenadores de los clubes de Mar del Plata que juegan el ascenso, y no son llamados a tener una chance?

-Los llamados que he tenido en algún momento, fueron de Olavarría y de Tandil. Igual, considero que esto ocurre porque el dirigente piensa que quedará expuesto a dar explicaciones de que eligió a alguien sin experiencia si le va mal. Entonces se quieren asegurar que pueden fracasar igual, pero trajeron a quien tenían que traer, sin ahorrarse un mango. Los hechos han marcado lo contrario: el “Gancho” Zwicker y Gustavo Noto han conseguido dos ascensos, y el último de afuera fue Philipp con Alvarado, y anteriormente Rebottaro con Aldosivi y Pintado con Unión. Dirigieron sólo dos locales, y los dos ascendieron. ¿Cuántos vinieron de afuera y fracasaron? Aparte donde más pasa eso es acá. En Olavarría dirige el técnico de Olavarría, como también el de afuera. En Tandil, se han cansado de dirigir hasta los profes. Algunos dirigentes han traído entrenadores para sacarse fotos con ellos. Como también han venido jugadores que han sido una falta de respeto al medio deportivo marplatense, que no podían levantar los pies del piso. “Y no, traigo uno de experiencia”, okey, pero ya no puede jugar.

-¿Este ascenso fue el momento más lindo que viviste en el fútbol?

-Con el campeonato de San José (2007), porque para mí es algo imborrable, histórico, inolvidable como este ascenso. La forma, la gente con la que compartí estos dos desafíos, quizás el final también decore todo y deje todo tan arriba. He tenido muy lindos momentos que no han terminado con finales de éxito. Pero lo de San José fue una cuestión de vida, nosotros logramos el campeonato al tercer año después de perder. Nos estábamos por ir y terminó con un final feliz. Culminar el ciclo así, es increíble.

Personajes que son su ejemplo

Damián García cita a muchos personajes que admira para ejemplificar sus pensamientos. El primero, es el Che Guevara: "Yo abrí un restaurante, que me fue muy mal, y quise hacer ese lugar con respecto al Che. Él es el referente número uno de la gente que piensa parecido a uno, que no tiene ni ha tenido el coraje suficiente, o la grandeza de renunciar a todo y elegir eso. Yo como muy bien, y duermo muy calentito, y he pasado momentos económicos que en sí me hacían sentir culpa, como hoy no me ocurre (¡en algún momento querría sentir culpa de nuevo! -ríe-)." Y continúa, con más nombres: "Me he identificado con gente de luchas primero personales, con ellos mismos. Y después, dedicárselas a los demás. Favaloro, gente que por pensar se enfermó y se angustió por tristeza, un tipo que se limpió por sufrimiento. Discépolo, con su poesía. Escuchás un tango de él y es como si estuvieras viviendo la vida. Ahora en este presente, León Gieco, una persona totalmente solidaria. Gente que no me he querido involucrar más de lo que me han gustado, porque no me quiero llevar ninguna desilusión. Muchas críticas he recibido porque me han dicho “uh, vos porque no conocés a Bielsa”, y he hablado con gente cercana a él de Newell´s y me gustaba más todavía." Y cierra, para dejar en claro, una vez más, que su viejo es "su Dios": "Y primero de todo, mi viejo. A través de lo de Merengue yo me relaciono con gente así, y que uno lamentablemente es un ser más parecido a lo que critica que a lo que idolatra. La verdad, no tengo los huevos para ser como ellos."

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