El vicecónsul de España en Bolívar, profesor Walter R. D'Aloia Criado, estuvo a mediados de enero con el Papa Francisco, invitado por monseñor Robert Murphy, actual secretario de cardenal Parolin que es el secretario de estado del Vaticano (Murphy a su vez es ex secretario de la Nunciatura en Argentina). En las gestiones para concretar esta visita tuvo un rol decisivo el obispo de la Diócesis de Azul.
En principio fueron convocados a participar de la misa en la capilla de Santa Marta. Es la misa que Francisco celebra en privado, para un grupo de personas que incluye al personal de su casa e invitados. Se celebra a la mañana, muy temprano, dentro de la residencia de Santa Marta, donde vive el pontífice argentino. Están presentes unos quince sacerdotes más los invitados. El Papa celebra la misa solo, si bien concelebra con los otros sacerdotes. De la homilía de esas ceremonias se extrae la gran mayoría de las declaraciones de Francisco que luego publica la prensa del mundo. "Suele hacer un comentario del Evangelio, pero bajando a temas muy de la actualidad", puntualizó D'Aloia Criado en su relato a este diario de uno de los viajes más importantes de su vida. Cabe destacarse que el bolivarense participó de misas celebradas en Roma por los antecesores inmediatos de Bergoglio, es decir Juan Pablo II y Benedicto XVI, pero jamás mantuvo un encuentro mano a mano con pontífice alguno.
Tras la misa (el Papa no da la comunión, sino el resto de los sacerdotes), Francisco se retira a hacer su oración. Los invitados ocupan un salón, donde el pontífice va recibiéndolos en forma individual. "Allí entonces le he podido saludar, conversar con él, explicarle cuáles son mis funciones y de dónde vengo. Fue algo emotivo, dentro de un marco de mucha sencillez y gran simpleza. El Papa estuvo muy afectuoso", expresó Walter, al tiempo que puso de relieve que "personalmente, la palabra de Francisco me llega muy profundamente. Creo que este Papa tiene la virtud de hablar de una forma muy llana y profunda a la vez, por lo que a mí me parece que me está hablando a mí, no es una cosa impersonal", destacó.
Al día siguiente de la mañana de la recepción en privado, es decir el 15 de enero, los visitantes fueron invitados a la audiencia general en la Plaza de San Pedro. "Allí puede ir todo el mundo, pero haber sido convocados por la secretaría de Estado del Vaticano permitió que tomáramos ubicación en un sitial preferencial dentro de la plaza, muy cerca del espacio donde el Papa se mueve y da su bendición", prosiguió Walter.
Además, "todo fue particular, porque fuimos a retirar las entradas y nos condujo la Guardia Suiza por dentro del Vaticano para llevarnos a ese lugar, lo que resulta esplendoroso", añadió D'Aloia.
Finalmente, en el marco de este periplo el bolivarense pudo conocer la Secretaría de Estado, "los palacios apostólicos, que es un lugar muy restringido al que pueden acceder los presidentes de países y sus comitivas", y casi nadie más. "Es muy emotivo e interesante de ver, incluso como conjunto artístico. Es el palacio donde vivían los Papas hasta Francisco. La capilla Paulina con frescos de Miguel Ángel; todo un espacio al que el turista no tiene acceso, por eso fue un privilegio haber podido ingresar allí", completó.
Walter R. D'Aloia Criado ha presenciado ceremonias oficiadas por Juan Pablo II, "en las que se daba un liderazgo carismático muy fuerte", y en otras encabezadas por Benedicto XVI, "en las que se advertía su gran timidez, pero un vuelo intelectual muy hondo". En comparación, Francisco posee, en el análisis del vicecónsul de España en nuestra ciudad, "una gran profundidad, pero a su vez una gran sencillez, expresada a través de un lenguaje muy llano desprovisto de toda pretenciosidad intelectual. Es el lenguaje de un pastor que quiere llegar a todos", describió el docente.


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