El Sindicato de Capataces asegura que unos 100 empleados mensuales quedaron afuera del beneficio. A eso se suman otros 70 obreros cuyo formato de contratación es quincenal.
Además de soportar el prolongado lock out patronal dispuesto desde principios de año, una parte de los empleados aún permanece al margen del beneficio económico incluido en el Programa de Recuperación Productiva (REPRO) al que la empresa accedió en los primeros meses de este año.
Representantes del Sindicato de Empleados, Capataces y Encargados de la Industria del Cuero (SECEIC) piden que los empleados contratados bajo esta modalidad (denominados “mensuales”) reciban los 600 pesos por mes que establece el programa. Esa suma fue fundamental a la hora de alcanzar un acuerdo para que la empresa abone, mientras mantenga inactiva su producción, el 73 por ciento de los sueldos. Si a ese porcentaje se suma el monto del REPRO, los trabajadores mensuales alcanzan un reconocimiento del 85 por ciento; mientras que esa cifra se eleva al 89 por ciento para aquellos operarios enmarcados en el convenio del Sindicato de la Industria del Cuero. De esos números se desprende que sin el REPRO, el dinero de bolsillo es considerablemente menor y complica la sostenibilidad familiar de muchos trabajadores de Curtarsa.
Daniel Toledo dijo a este medio que tanto la empresa como el Ministerio de Trabajo explican que los mensuales quedaron marginados de los 600 pesos porque Curtarsa entregó a la cartera ministerial un listado de trabajadores desactualizado: “En 2008 la empresa pidió un amparo de crisis, y presentaron un listado de trabajadores. En ese momento no estábamos agrupados como gremio. Tanto la empresa como el Ministerio de Trabajo nos dicen que tomaron el listado del 2008, y entonces nos dejaron afuera. Somos un total de 100 compañeros mensuales”.
Ante esa situación, desde el SECEIC piden que la curtiembre “se haga responsable, y que cuando el Ministerio abone esa plata, se la descuente a la empresa”.
Este mes, el resto del plantel cobrará la última cuota del REPRO. Los capataces, en cambio, aún no recibieron ningún pago. En una situación similar están otros 70 trabajadores quincenales que tampoco percibieron el beneficio. Al respecto, el delegado de la CGT, Fernando Girado, puntualizó que “ellos (por la empresa y el Ministerio) dicen que hay una confusión, y que en 20 días se iba a llegar a un acuerdo, pagando retroactivo. Pero ya pasaron más de 20 días y no hay novedades”.
En síntesis, tanto Toledo como Girado entienden que el inconveniente resulta un incumplimiento del acuerdo alcanzado a mediados del mes pasado, al cual no adhirió el sindicato conducido por Claudio Martínez, aunque sí lo hizo la federación que agrupa a ese gremio.
En ese marco, también existen problemas con el pago de las vacaciones del año pasado, algo que se encuentra al margen de la actual situación de crisis. Toledo explicó que en su caso, como en el de otros empleados, “nos pagaron mal, no respetaron nuestro convenio, y es algo que vengo reclamando desde enero”.
INCERTIDUMBRE
Sobre el futuro de Curtarsa y el anuncio de reapertura para la segunda quincena del próximo mes, el panorama es de total incertidumbre. Mientras la fachada de las instalaciones de Jáuregui muestra un absoluto abandono, existen datos que hacen pensar una demora en la reactivación productiva de la industria. En tal sentido, la industria solicitará que el Programa de Recuperación Productiva se extienda durante otros tres meses.
Aunque espera equivocarse en el pronóstico, Toledo puso en duda la fecha de junio: “Vemos que está todo abandonado. Siempre ponen la excusa del cuero. La intendenta está trabajando mucho en este tema para reabrirla. Su intención no es relocalizar, sino que la empresa cumpla los parámetros ambientales. Lo que sí se planteó es la posibilidad de reubicar la parte de tratamiento, como ocurrió con una curtiembre en Esperanza, Santa Fe”.
Panorama gris
En una nota reciente que circula en varios sitios de internet se explica el momento por el que atraviesa el sector curtidor. La primera frase del artículo es por demás sugestiva: “Las curtiembres viven tiempos de incertidumbre y no se puede determinar quiénes saldrán airosos de la actual restricción en la oferta y expansión de la demanda”.
“Estamos frente a la tormenta perfecta”, dijo Gerry Lievendag, presidente de Surpiel de Argentina, una compañía miembro del International Split Group, una multinacional que factura unos 150 millones de dólares anuales. El empresario especificó que “las faenas en todo el mundo han caído. En Argentina de ser una faena de 14 millones de cueros, estamos hoy arañando apenas los 10 millones”.
En términos similares se expresó Gabriel Barmaimón, de la curtiembre Arlei, al afirmar que “la matanza en el mundo baja”. Además, explicó que “a las caídas en América del Sur se suma el hecho de que otros proveedores claves de esta materia prima como Australia y Estados Unidos también vieron reducciones en su producción de carnes y, por ende, en la oferta de cueros”.
En la nota se consigna que “el caso entre las curtiembres argentinas es particularmente grave”. Para Lievendag, “la industria curtidora argentina está pasando el peor momento de la historia”.

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