Un curso para entender la dislexia

Disertó ayer en la Escuela Nº 13 de Comodoro Rivadavia la Master en Educación Especial y autora de los programas de intervención en Conciencia Fonológica y tratamiento de la dislexia, Rufina Pearson, quien expuso ante distintos profesionales de la salud, directivos y docentes de diferentes niveles.

Un nutrido grupo de psicopedagogos, fonoaudiólogos, docentes y estudiantes recibieron diversa información.

“Conciencia Fonológica y Dislexia: estrategias de intervención educativa”, se denominó el curso, donde al brindar precisiones sobre cómo lograr la detección de niños con problemas de aprendizaje en los diferentes niveles, Pearson aclaró: “estamos hablando de cómo estimular conciencia fonológica que es un predictor de las habilidades lectoras y de cuáles son los antecesores que podemos detectar en un niño para saber si va a tener dificultades o no para aprender a leer”.

Es que al detectarlo, también se sabe qué es lo que hay que estimular en el nivel inicial y en el primer ciclo para que los chicos logren una alfabetización eficaz.

En ocasión de esta exposición, la licenciada en psicopedagogía también aludió a su método, que es un programa de entrenamiento en conciencia fonológica y lectoescritura inicial de 3 a 6 años.

Pearson recordó que hasta hace algunos años hubo entre docentes y profesionales mucho desconocimiento sobre esta problemática y por eso “se esperaba antes hasta tercer grado para ver si un chico tenía problemas o no. Se espera primero que fracase y ahora todas las investigaciones demuestran que se puede saber de edad anticipada, a los cuatro o cinco años, no sólo cómo estimular al chico, sino también si le va a costar y para eso es necesario estimularlo en forma temprana”.

Así, relató que en Argentina se conoce cada vez más cómo ir detectando en forma más temprana, buscando anticiparse y saber si un chico va a tener problemas para estimularlo en forma preventiva.

Durante su disertación, Pearson habló específicamente de la dislexia y comentó cuáles son las zonas del cerebro implicadas en la lectura y su relación con el programa JEL-K, a la vez que explicó: “la dislexia es una dificultad específica en el aprendizaje de la lectura; es hereditaria; se transmite de padre a hijo; tiene una incidencia directa del 5 al 10% de niños en edad escolar y lo que afecta es la fluidez con la que se lee, la memoria verbal, y trae aparejado problemas en la ortografía y los chicos no consolidan nunca lo que es la conciencia ortográfica y tienen problemas para recordar las tablas y otros aprendizajes, como por ejemplo estudiar en forma independiente, estudian de memoria y tienen mala memoria”.

En este sentido, sugirió a los participantes que trabajan con niños que “hay que estimularlos en forma temprana para que puedan leer con fluidez. La dislexia se puede compensar; no se cura pero se puede compensar y si se trabaja antes de segundo grado se logra una compensación que el chico casi ni se entera que tiene dislexia, entonces por eso la importancia de esta detección precoz”.

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