Son familias que reclaman viviendas. La Ciudad los intimó a liberar mañana la calle.
“Nos dijeron que tienen que clausurar todos los pisos y que el miércoles tenemos que irnos. Algunos aceptaron pero otros resistimos”, explicó Marta. El conflicto había comenzado el primer día de febrero, cuando un incendio en una parte del edificio, en Solís 693, propiedad de ANSeS, dejó a las familias que lo habitaban en la calle a la espera de una respuesta oficial. En un principio reclamaron seguir viviendo en la parte menos afectada de la construcción, pero el Gobierno no los autorizó. Por eso decidieron armar un acampe en la calle y pedir terrenos a la Nación y subsidios al Ejecutivo porteño.
Pero esa decisión no llevó, hasta ahora, a una solución definitiva. Ayer por la tarde el acampe continuaba con carpas hechas con lonas, cartones, chapas y baños químicos que aportó la Ciudad mientras algunos hombres del grupo empezaban a bajar pertenencias del edificio y a cargarlas en camiones. El conflicto y el acampe (que ocupa Solís, entre Chile y México) están judicializados y tienen un fiscal a cargo del tema. También intercede el Buenos Aires Presente (BAP), el programa que debe asistir a personas en situaciones de riesgo. Y que desde el principio intenta negociar con los afectados.
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