Cumplió un año la cooperativa textil Bolívar Crece

Cumplió un año la cooperativa textil Bolívar Crece

Hace poco más de un año comenzaba a funcionar la Cooperativa de Trabajo Bolívar Crece (CBC) Ltda., con máquinas industriales flamantes, con un espacio amplio a disposición y con varias mujeres cuya intención era salir adelante económicamente, por su propia iniciativa, con su propio esfuerzo.

Si bien reconocen que no fue un camino fácil, tampoco les cuesta admitir que en un año han hecho muchísimo, que han crecido haciendo honor al nombre de su empresa cooperativa y aseguran que no ven el techo de la coope. “No bien empezó el año de trabajo fue difícil, teníamos las máquinas y no sabíamos qué hacer, no teníamos un trabajo, no sabíamos cómo enhebrar… hasta que vino la capacitación; hoy tenemos trabajo”.

Entre las 16 máquinas con las que cuenta CBC, hay una bordadora, una hojaladora, seis overlocks, una tapa-costura. Al principio, las trabajadoras confeccionaron ambos, delantales y sábanas, pero ahora se animan (y lo han hecho en más de una oportunidad) a cualquier tipo de prenda. “Hicimos hasta trajes”, cuentan.

“Ahora tenemos trabajo continuamente, estamos haciendo tres cosas a la vez. También estamos más seguras… si hoy nos hacen un pedido que hace un tiempo no nos animábamos a hacer, hoy sabemos que lo hacemos. Se necesitaba prolijidad, calidad, rapidez y hoy eso lo tenemos”, enfatiza Mónica Ruiz.

Para la presidenta de la CBC, el balance “es muy positivo”,  entre otras cosas porque asumieron sus propias potencialidades y reconocieron que podían. “Hasta hace poco tiempo pensábamos en hacer toallas, sábanas y hoy hemos hecho incluso trajes; cada una hizo una parte, lo que sabe hacer y entre todas pudimos”.

Con muchísimo entusiasmo, enumeran las prendas que han confeccionado una vez que salieron del `molde` de las sábanas y las toallas. Camperas, buzos, chaquetas, pecheras y algo que les produjo una emoción muy grande, fue hacer la bandera argentina, de 10 x 4,50 m. que que fue colocada en la rotonda de la 226.

“Eso fue muy lindo, para mí fue importantísimo hacer la bandera argentina, hoy pienso eso y me doy cuenta que me pareció una experiencia muy linda”, admite Mónica como ante una emoción que no había advertido antes. Al respecto Ana María acota que sería bueno tomar una foto de la inmensa bandera que hicieron.

La encargada de coser la insgnia fue Claudia. “Fue un trabajo bárbaro”, aseguran las compañeras. “Yo no lo sentí tanto, será tal vez porque mientras lo hacíamos conversábamos, estaba acompañada… cuando quise acordar lo terminé” relativiza Claudia.

“Creo que hemos aprendido lo que es el cooperativismo –reconoce Ana María- había cosas de las que yo no me daba cuenta al principio y ahora puedo aportar mis ideas y puedo avanzar para que la cooperativa progrese. Todas podemos aportar y eso antes no lo podía advertir”.

“Como en todas las cosas, había aspectos que desconocíamos. Después de un tiempo, nos manejamos mejor, aprendemos todos los días cómo hay que hacer las cosas, siempre consultando, dialogando, aportando todas, todos los días… mucho o poco, desde el principio expusimos las ideas de cada una, más allá de la posibilidad de equivocarnos”, puntualiza Claudia.

 

El convenio que dio origen a su creación se firmó entre la cooperativa y el Ministerio de Desarrollo de la Nación, a diferencia de otros casos en que el convenio es con el municipio (en el caso de las Argentina Trabaja). Pero aún así en el caso de la Bandera, como en el muchos más, el trabajo fue encargado por la municipalidad.

Las cooperativistas cuentan que han tenido la oportunidad de ver y conocer la experiencia de otras empresas textiles similares: “Hemos ido a otras fábricas y vemos la diferencia con la nuestra, pero claro, capaz que llevan 16 años trabajando mientras que nuestra cooperativa recién cumplió un año. Nosotras somos pocas, pero siempre entregamos los trabajos aunque nos tengamos que quedar trabajando hasta cualquier hora”, asegura Mónica.

La presidenta de la cooperativa admite que no todo es color de rosa, pero que esas experiencias las que no son tan buenas “nos ayudan”, siempre con la intención de sacar lo mejor de cada situación.

En cuanto a la adquisición de las materias primas, la más experimentada es Ana María, quien no obstante contar con su propio recorrido en el tema, reconoce que tuvo que pedir asesoramiento. “Es más cómodo y más accesible pedir en grandes cantidades… también ir y ver las telas nosotras mismas. Eso fue un gran logro para la cooperativa, salir a hacer las compras. Estábamos todas bailando en una pata comprando telas”,dice.

La cooperativa está abierta a aquellas personas que quieran aprender a coser. Ana, Claudia, Mónica, Yasmin no sólo aprenden cada día si no que, con buen espíritu cooperativista, están dispuestas a compartir su conocimiento.

Dice al respecto Ana: “Es bueno que los jóvenes aprendan este oficio para el día de mañana, que se les despierte la creatividad y las ganas de hacer algo, viendo el trabajo de la textil. Y tal vez nos den ideas a nosotras, porque están más actualizada/os. Las chicas jóvenes nos tiran buenísimas ideas, tienen una energía muy fuerte y a nosotras nos viene re bien”.

También quisieron “darle el crédito” a una modista que las ha ayudado desde el comienzo de la cooperativa. “Gracias a Mónica Busquet estamos trabajando y progresando, ella está con nosotras desde el principio, nos ayuda, es muy importante su presencia para todas. Además del tema del trabajo, nos banca en las buenas y en las malas, es de fierro”, sintetizan.

Las trabajadoras de CBC, están convencidas de que la textil no tiene techo, incluso se animan a decir que son “un diamante en bruto”, en palabras de Ana y aunque también admiten que les “falta mucho”, están confiadas en sus posibilidades. Cuentan con una comunidad que les ha respondido muy bien en este primer año de vida, poniendo sus fichitas en una empresa de economía social gestionada por sus trabajadoras, que quiere crecer.

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