Ante la situación de urgencia, con la moneda y las bolsas hundiéndose, Grecia contra la pared y el temor al contagio a otros países, los dirigentes de la Eurozona se reúnen hoy en Bruselas para dar su visto bueno al plan de 110.000 millones de euros de préstamos a Grecia.
Francia y Alemania tomaron ayer la iniciativa. En una carta común publicada en el diario francés Le Monde, Nicolás Sarkozy y Angela Merkel pidieron a las instituciones europeas que preparen la reforma del gobierno económico de la UE. Entre otras ideas, piden que se endurezcan las sanciones a los países que no sepan o no puedan controlar sus déficits y que la UE vigile la competitividad de las economías del euro. Sarkozy y Merkel aseguran que están comprometidos a mantener la unidad de la Eurozona -se deberían acabar los rumores sobre una posible expulsión de Grecia-, así como su "solidez, estabilidad y unidad". Pero piden responsabilidad a todos: "esta crisis demuestra que todos los Estados miembros son responsables de la estabilidad de la zona euro en su conjunto y de la solidez de la moneda única".


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