Fernando GonzalezLa pregunta que más se repite en algunos despachos del Gobierno es porqué las empresas, los bancos y muchos argentinos siguen comprando dólares? Es difícil para los administradores del poder entender ese comportamiento que desafía la calma de una economía con alertas a mediano plazo pero sin grandes traumas; que exhíbe su bajo nivel de endeudamiento y que cuenta con un Banco Central que tiene reservas monetarias suficientes para sostener cualquier pulseada con los mercados.
Pero lo cierto es que empresarios y ciudadanos de a pie siguen prefiriendo al dólar como resguardo y que el Banco Central debió vender 550 millones de la moneda verde desde que empezó setiembre (ver Sup. de Finanzas, pág. 3). La explicación oficial es que hay menos oferta porque ya pasó la temporada alta de liquidación de divisas pero que la situación está bajo control. Con la superioridad de Cristina en las elecciones primarias como telón de fondo, para la conducción económica no hay nada que temer.
De todos modos, lo sensato sería que la Casa Rosada no subestime el poder corrosivo de la cultura dolarizada de los argentinos, esa misma cultura que llevó a la Presidenta a tener una buena parte de sus ahorros en la moneda a la que suele demonizar públicamente.
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