Por Pablo Salgado
Vilma Baragiola selecciona el peor de los caminos para defenderse de la difusión de sus propias miserias.
"Me arrepiento de haber ido a un lugar confiando en que me iban a tratar bien, y estoy desilusionada de muchos políticos que firmaron ese documento en el Concejo Deliberante pidiendo que el radicalismo solucione este problema. Nosotros lo vamos a solucionar, yo estoy de pie, que la gente sepa que no voy a renunciar, que estoy entera y apoyada por muchas personas en las redes sociales, y por mi partido". Con estas expresiones, la Presidenta del Concejo solo hace autocrítica por haber ido a Camioneros. Nada más.
Vilma no se hace cargo de que un secretario del concejo relacione en un sólo párrafo un expediente a votar y las colaboraciones en una campaña.
Vilma no se hace cargo del destrato y desdén hacia Cristina Coria y Fernando Rizzi.
Vilma no se hace cargo de la forma en que se maneja ante los periodistas.
Vilma insiste con que no hay nada en los tribunales que la involucre, que Eva Moyano ante la justicia desmintió que el radicalismo haya pedido coimas, y habla críticamente de su propio campo, la política:
"Aquí no hay dudas que la política metió la cola, la mala política mejor dicho de algunos, y mi grupo de abogados está analizando los videos, las ediciones, y estamos en condiciones de dar con nombre y apellido quienes están detrás de la difusión de los videos, y de todo lo que hoy se presenta en las redes sociales. Estamos dolidos pero de pie. Tanto a mi como a Constantino nos afecta mucho, a nosotros, a nuestras familias, todos se sienten afectados. Reitero que me siento desilusionada de muchos concejales que ahora se comportan de otra manera. Quieren sacar del medio a Vilma Baragiola porque Vilma tiene mucho apoyo de la gente".
Hoy Vilma se reúne con los presidentes de bloque. Presentará allí en bandeja la renuncia de Antonio Constantino como secretario del concejo. Nadie arriesga que los bloques la consideren suficiente y la acepten. Muchos piden más, piden que Vilma se aparte, con renuncia o licencia.
La delicada línea entre el pago de un gran costo político y convertir a la única esperanza radical en víctima.
Vilma y el radicalismo, ante su hora más difícil. 48 horas cruciales...




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