Cuidado con los palos, que se vienen abajo

Cuidado con los palos, que se vienen abajo
No es de hoy que los postes que sostienen el cableado cada vez más abultado que pasa por nuestras cabezas en la ciudad tienen problemas para mantenerse en pie.
Y no hablamos sólo de postes de madera, que son los que más tiempo llevan entre nosotros; aunque varios han sido reemplazados por otros de madera más nuevos o directamente por otros de cemento o de metal.

No hace mucho denunciábamos en estas páginas que durante varios días hubo uno caído en el parque «Las Acollaradas», frente al ex Colegio Nacional. Después que se publicó fue reemplazado, como si nadie lo hubiera visto o si alguien lo vio no denunció esa anomalía.

Ahora hay otro caído, desde hace varios días, en los primeros metros de la calle Boer. Está caído sobre el techo de tejas de un chalet que parece deshabitado.

La caída de este poste afecta todo el cableado que sostiene en el aire y hace que el cableado que va hacia el otro poste, más cercano a calle Olascoaga, esté mucho más bajo de lo normal, incluso en algunas viviendas tirante, al punto de correr el riesgo de cortarse y caer al piso.

Aparentemente el poste está roto en su base y cayó sobre el techo que lo mantiene; aunque si los cables ceden o se cortan es probable que caiga al piso, con el peligro que ello representa.

A simple vista se puede observar que el poste sostiene varios cables, que involucran a varias empresas, por lo que resulta raro que no se le haya advertido a ninguna de ellas de esta situación, y si se les advirtió, más llama la atención todavía la lenta respuesta que ha habido.

Uno imagina que si una situación como esta se da en Boer casi Brown, lugar que forma parte de lo que sería el actual microcentro de la ciudad, y no tiene respuesta por varios días, ni hablar de lo que puede pasar con algo parecido si se da en alguno de los barrios alejados de la planta urbana.

Pero no sólo son los postes de madera los que han tenido inconvenientes en los últimos tiempos. Cuando se realizó la colocación de los nuevos postes por donde se transporta el cableado de televisión e internet de alguna de las empresas que funcionan en la ciudad, varios de esos postes metálicos han tenido problemas al punto de quebrarse o torcerse, como se puede observar en la misma calle Boer, a escasos metros de la calle Passo.

Y ese no es el único poste color crudo que no está en buenas condiciones (de hecho no se le colocó el cableado que corresponde, aparentemente por una cuestión de seguridad) y se lo dejó allí, tipo torre de Pisa, sin siquier intentar cambiarlo. Una situación similar ocurre con un poste idéntico ubicado en Almirante Brown entre Avellaneda y Urquiza, y los ejemplos se deben replicar por decenas en distintos puntos de la ciudad.

Si uno recorre la ciudad se encuentra con que hay postes y cables de todo tipo y color, ahora, cuando aparece alguna anomalía son pocos los que aparecen para repararla.

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