Cuestionan la canasta de 500 productos “freezados” hasta agosto

Cuestionan la canasta de 500 productos “freezados” hasta agosto
Es que en algo que resulta insólito, en la lista confeccionada por el gobierno K se puede notar una mayor presencia de vinos y bebidas alcohólicas que leche y lácteos. En resumen, lo que se destaca es la escasa variedad de productos de primera necesidad y la multiplicidad de bienes menos importantes. En La Rioja los productos con precios congelados, que estarán destacados en las góndolas, se pueden conseguir desde este sábado en las cadenas de supermercados Vea, Chango Más y Carrefour. Detalles.

Ahora que el Gobierno K difundió los listados con un total de 500 productos cuyos precios permanecerán congelados hasta octubre, el programa “Mirar para cuidar” (anunciado por la presidenta Cristina Kirchner) parece haber perdido parte de su épica.

Los militantes deberán esforzarse para poder transmitir la importancia de verificar que no suban los precios de seis clases distintas de cremas de depilación o una variedad aún mayor de vinagres.

Las listas de los productos con sus respectivos precios fueron difundidas este sábado en la página de Internet de la Subsecretaría de Defensa del Consumidor que dirige María Lucila “Pimpi” Colombo. Son listas distintas, una por cada cadena que participa de la medida: Carrefour, Vea y Chango Más en La Rioja.

Si bien la lista establece, por primera vez desde el inicio del congelamiento de precios en febrero, valores de referencia para que los consumidores puedan constatar que éstos permanecen estables, en las asociaciones de defensa del consumidor destacaron la poca variedad de productos de primera necesidad y la multiplicidad de bienes menos importantes.

“Hay muy poca variedad en los productos de mayor rotación”, dijo Susana Andrada, presidenta del Centro de Educación al Consumidor (CEC). “Por ejemplo, en los supermercados se venden 22 variedades distintas de leche entera, pero en la lista hay sólo una. Al mismo tiempo, hay nueve variedades de sal y seis ceras depilatorias”.

Un ejemplo similar utilizó Sandra González, directora de la Asociación de Defensa de los Consumidores y Usuarios de la Argentina (Adecua): “El listado tiene dos variedades de harina de trigo, pero muchísimos vinos”. González destacó, además, la dificultad de encontrar los productos al precio que consta en la lista. “En algunos supermercados dicen que un kilo de azúcar [producto para el que también hay una sola variedad] va a costar menos de tres pesos, pero nosotros no lo encontramos a menos de cinco pesos”, dijo.

El ex diputado socialista Héctor Polino, de Consumidores Libres, resaltó la ausencia de merluza -o cualquier tipo de pescado- y de leche común (la única leche en sachet que forma parte de la lista acordada entre el Gobierno y los supermercados tiene vitaminas y calcio adicionales). Según Polino, además, los precios de productos como tomate o carne picada, que forman parte de la lista, no son los mismos que estaban vigentes al 1 de febrero. También Andrada denunció que los precios de algunos productos “fueron retocados frente a los de febrero”. Al menos en teoría, los precios de la lista debían ser los mismos que estaban vigentes a la fecha de inicio del congelamiento.

Andrada resaltó que al haber pocos productos de primera necesidad incluidos en la lista, las variedades congeladas se van a terminar rápido y los consumidores van a tener que pasar a una variedad distinta, posiblemente mucho más cara. González, por su parte, emitió un criterio terminante: “No es un acuerdo para la gente”, dijo.

Otro reparo que se pone a la medida es la posibilidad de que los empresarios busquen compensar el congelamiento discontinuando los productos afectados por la medida o recortando gastos por otro lado. “El Gobierno puede imponer un control de precios, pero no puede controlar la reacción de los empresarios frente a la medida”, dijo Camilo Tiscornia, director de C&T Asesores Económicos. Como ejemplo, el analista dijo que los productores pueden empezar a fabricar productos con leves cambios o aditivos y ofrecerlos a un precio mayor que el de los bienes controlados. O, en el caso de los supermercados, que se recorten los horarios de atención para reducir los gastos de personal.

Tiscornia también explicó que los precios son más altos en la zona sur del país (el diferencial con el norte varía según el supermercado) como consecuencia de los mayores costos de transporte.

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