Cuenta regresiva para las indagatorias a estafadores

Cuenta regresiva para las indagatorias a estafadores
El juez definió tomarles declaración. Los acusan de perjudicar a compradores de motos y autos en 2010. De acuerdo con la investigación, la banda operaba desde un autoparque que funcionaba en Alem al 100 de la capital neuquina.
Los miembros de una banda de estafadores que en 2010 habían habilitado un autoparque en la calle Alem al 100 de esta ciudad con el único propósito de recibir en consignación automóviles, camionetas, camiones y hasta costosas motocicletas para luego venderlos y estafar a los compradores, serán indagados en los próximos días por el juez Marcelo Muñoz.

Fuentes judiciales aseguraron a La Mañana de Neuquén que los ilícitos fueron calificados como estafas reiteradas y asociación ilícita, figura penal que prevé el inmediato encarcelamiento.

Muchas de las víctimas de la banda terminaron en la ruina. Otros lograron recibir vehículos de menor valor, aunque también fueron perjudicados en valores considerables.

Los simuladores integraban un grupo conformado por un jefe de nombre Fernando, uno de sus hijos menor de edad, quien se ocupaba de firmar todas las maniobras, otro familiar y una mujer que inicialmente tuvo como función cumplir con tareas domésticas en el negocio pero que con el tiempo logró la estima y confianza del propietario y pasó a tener un rol importante dentro de los engañosos negocios. La joven se encargaba también de contactarse con los potenciales clientes y, llegado al caso, no tenía problemas para resolver importantes operaciones comerciales.

El hijo menor de edad, que era el presunto administrador del autoparque, al parecer operaba como segundo jefe dentro de la estructura. Y se sospecha que el adolescente fue utilizado para aprovechar su presunta inimputabilidad, aseguró uno de los investigadores.

Fuentes policiales y judiciales afirmaron que otros individuos que también mantenían fluidos contactos con Fernando están bajo la lupa del titular de la Fiscalía Tres, Marcelo Jara, y por efectivos policiales de Delitos Económicos.

Los investigadores consideran que las maniobras delictivas fueron meritorias y se presume que habrían resultado altamente favorable.

Los individuos tenían como centro de operaciones el local comercial de la calle Alem. Sin embargo cerraban negocios en cualquier lugar.

Tal es así que nada impedía que se dirigieran hasta los domicilios particulares de las víctimas, donde se presentaban como reconocidos empresarios y regresaban a la agencia conduciendo modernos automóviles y con la totalidad de la documentación.

Larga investigación

Se puntualizó que a partir de las denuncias presentadas en Delítos Económicos y en distintas fiscalías, se inició una tarea de investigación durante varios meses que tuvo como resultado el secuestro de distintos rodados, documentación, sellos, teléfonos, computadoras, y una importante suma de dinero en efectivo y dólares, cheques, pagarés, formularios 08, 12 y distinta documentación de relevancia que se utiliza en la compra y vena de rodados.

Fuentes policiales aseguraron ayer que los sospechosos se movilizan en la ciudad en forma normal y se domicilian en una vivienda cercana al lugar donde se regenteaba la agencia, en el 2010. En ningún momento se alejaron del comercio.

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