CUATRO AÑOS DE PRISIÓN

CUATRO AÑOS DE PRISIÓN
Luego de que dos pedidos de juicios abreviados fueran rechazados, este caso se resolvió a través de un debate que se hizo en el Juzgado Correccional que tiene sede en Olavarría y está a cargo de la Dra. Cecilia Desiata. Según fuentes judiciales, fue condenado por provocar un principio de incendio en la casa donde vive su ex pareja.
Un mecánico azuleño fue condenado a una pena de cuatro años de prisión, luego de que fuera hallado autor de un caso de violencia de género que en esta ciudad había tenido como víctimas a su ex mujer y a la hija de la pareja.

El fallo de lo que fue este juicio oral con veredicto condenatorio para el encausado se anunció el pasado viernes en el Juzgado Correccional que en Olavarría está a cargo de la Dra. Cecilia Desiata.

Según lo referido por voceros judiciales, la magistrada halló al azuleño autor penalmente responsable del siguiente concurso de delitos: coacción en concurso real con amenazas simples -dos hechos-, concurriendo materialmente con desobediencia idealmente engarzada con daño y, a la vez, realmente ligada con violación de domicilio en concurso ideal con daño.

El hombre que resultó condenado tiene 37 años de edad y fue identificado por voceros judiciales como Héctor Aníbal Alegre.

El representante del Ministerio Público Fiscal en lo que fue este juicio llevado a cabo en Olavarría fue el Dr. Javier Barda, quien durante su alegato había solicitado la misma pena de prisión que finalmente le fue impuesta al imputado.

Alegre llegó preso a este juicio y en condición de tal continúa, más allá de que este fallo de primera instancia aún no está firme.

Al respecto, no se descarta que sea recurrido por la Dra. Adriana Hernández, la defensora Oficial que representó en este proceso al encausado.

En lo que tiene que ver con los aspectos judiciales de lo que ha sido esta causa penal que se transformó en materia de un debate oral en el Juzgado Correccional de la vecina ciudad, anteriormente habían sido rechazados en Azul dos pedidos para que el expediente se resolviera a través de sendos juicios abreviados.

Según lo informado, primero había sido el juez Correccional Aníbal Álvarez y posteriormente su colega Héctor Torrens quienes no dieron lugar al acuerdo que las partes habían formulado para esos juicios abreviados que, en caso de condena, implicaban que como máximo el hombre recibiera dos años de prisión como pena.

De acuerdo con lo que fuentes judiciales señalaron a EL TIEMPO, el rechazo en los juzgados correccionales que están a cargo de los Drs. Álvarez y Torrens se fundamentaron en una misma cuestión: que no prosperara la calificación legal de los delitos cometidos por el encausado y que Acusación y Defensa habían acordado.

Volviendo al proceso desarrollado en Olavarría y que finalizara el viernes último, en el mismo debate el hombre fue absuelto de los delitos "coacción y amenazas simples reiteradas -cinco hechos-" que también se le atribuían como cometidos en perjuicio de quien fuera su pareja y es la mamá de la hija que ambos tienen.

Varios hechos

Los varios hechos abordados en este juicio oral ocurrieron en Azul en los años 2011 y 2012. Siempre tuvieron como los mismos protagonistas al encausado y a quien fuera su pareja, una mujer con la que Alegre tiene una nena.

De acuerdo con lo informado por fuentes judiciales, entre los hechos por los que este hombre fue condenado figuraron las amenazas telefónicas que la mujer padecía, traducidas en mensajes de texto que -según quedara demostrado- Alegre le mandaba.

En esos mensajes, el hombre le decía que iba a prender fuego la casa en la que la mujer vivía con su hija, en Villa Piazza Norte.

Y efectivamente eso llevó a cabo cuando en octubre del año pasado provocó un principio de incendio en una ventana de la propiedad, hecho que cometió mientras estaba vigente para Alegre una orden de restricción que le impedía acercarse tanto a la mujer como a la nena.

Según lo informado por voceros allegados a este caso de violencia de género, Alegre lleva ya detenido varios meses.

Una de esas medidas cautelares se hizo efectiva luego de lo que fuera aquel principio de incendio en la casa donde su ex pareja vivía, hecho sucedido en octubre del año 2011.

Pero la última vez que Alegre fue detenido ocurrió durante enero de 2012.

En aquella ocasión, su arresto se llevó a cabo luego de que ingresara sin permiso a la casa de su ex mujer y -utilizando un elemento cortante- destrozara una pileta de lona que ella le había comprado a su hija.

La primera vez que el hombre fue detenido en el marco de esta serie de hechos de violencia de género que cometió se vio beneficiado con una excarcelación, medida que le fue revocada luego de violar esa prohibición de acercamiento que la Justicia le había impuesto, restricción en medio de la cual siguió atacando a la mamá de su hija de diferentes maneras.

Eso obligó a que a la mujer le fuera asignada una custodia policial. Y también implicó que la hija que tiene se viera obligada a dejar de asistir a la escuela, ante el temor por las amenazas recurrentes que la menor sufría, afectando esa situación su derecho al aprendizaje.

Además de pedir esos cuatro años de prisión a los que este mecánico azuleño fue condenado, el fiscal Barda en su alegato había valorado como agravantes diferentes circunstancias a la pena que a Alegre le fue impuesta.

Entre ellas, había citado el daño psicológico que con su accionar les causó a las víctimas y las condiciones de tales que, en carácter de mujer e hija suyas, tuvieron ambas.

También, cuando se produjo el principio de incendio en la vivienda, el fiscal tuvo en cuenta como otra circunstancia agravante que el hecho ocurrió de noche.

Si bien Héctor Aníbal Alegre presenció lo que fueron las jornadas vinculadas con este juicio, no hizo uso de la opción de declarar durante el proceso.

Según fuentes judiciales, sólo mencionó -el día en que las partes formularon sus alegatos, en la audiencia previa a lo que fue el anuncio con veredicto condenatorio para él del viernes pasado- que todo lo que hizo fue "por amor a su mujer y a su hija".

El dato

En el ámbito del Departamento Judicial de Azul, este caso de violencia de género se convierte en uno de los primeros en los que un encausado cumple en prisión la pena de primera instancia que le imponen.

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