Cuatro de cada diez comercios no hacen cobros electrónicos

Cuatro de cada diez comercios no hacen cobros electrónicos
Sólo en Capital, casi 3.500 negocios no realizan operaciones con tarjetas de débito o crédito como pretenden la AFIP y el Central. Las cámaras del sector denuncian "imprevisibilidad".
Imprevisión e imposición. Los dos términos definen las críticas que desde las cámaras que nuclean a los comercios ya disparó la medida anunciada por el Banco Central de obligar al uso de tarjetas de crédito y débito para las transacciones.

Y que, una vez en firme, alcanzaría a más de 3.500 pymes comerciales sólo en la ciudad de Mendoza, bajo el propósito implícito, por un lado, de subsanar los problemas de dinero circulante y, por otro, garantizar la seguridad y controlar la evasión.

Según estimaciones de las entidades empresariales consultadas, representará un impacto directo sobre casi un 44% del universo minorista capitalino que, en base a datos de patentes registradas en la comuna, ronda los 8 mil negocios pequeños y medianos. La resolución del Central engloba a unos 1.120 responsables inscriptos, y eventualmente otros 2.400 monotributistas, comunes en comercios barriales y de la periferia.

"Esto denota la imprevisión del Central en la emisión de billetes, si es que hay consciencia de la evolución de la inflación que exije más dinero circulante frente a los existentes, ya de muy baja denominación. Imprevisión que, más allá del control de evasión, se suple con parches como éste que no tiene en cuenta que las pymes son las que menos uso hacen de los medios electrónicos, y excluirá a mucha gente que no usa la tarjeta como medio de pago", analizó Adolfo Trípodi, presidente de la FEM (Federación Económica de Mendoza).

Trípodi, que calificó a la resolución como "un conejo de la galera, para ocultar también la realidad de las colas en los cajeros", coincide con Susana Cabalaro, de la Cecitys (Cámara Empresaria del Comercio, Industria y Servicios), en que la nueva exigencia perjudica a prestadores y usuarios, y sólo favorecerá al sistema financiero, a partir de la apertura obligatoria de cuentas bancarias, la instalación de las lectoras de plásticos (el costo de las comúnmente llamadas Post-Net es de unos $130 mensuales) y las comisiones que perciben los plásticos.

Para Cabalaro, "puede que signifique un avance, pero lo que molesta es la imposición, sin considerar lo que conlleva. Hubiera sido mejor tentar al comerciante ofreciéndole las lectoras en comodato o algún tipo ventaja impositiva. En el fondo, así como se piensa, no es solución a la falta de billetes; la inseguridad no se acaba poniendo rejas, y con la evasión, tengo dudas: ¿porqué no apuntan más a los puestos callejeros?".

Tras enumerar obstáculos como la liquidación diferida de operaciones (llega a 18 días) y retenciones de hasta 10%, Cabalaro no ahorró ironías: "Así como está pensado, ¿los comercios tambien podrán pagar sus impuestos con tarjeta?", preguntó.

La CAME (Cámara Argentina de la Mediana Empresa, que integra la FEM), ya solicitó una audiencia con Mercedes Marcó del Pont, titular del BCRA y Ricardo Echegaray, de la AFIP.

En la calle la inquietud crece. Paulo, empleado medio día y dueño de un drugstore cuya antención comparte con su esposa, analiza. "Tiene pros y contras, pero no deja de ser un trastorno, porque la mayoría, como yo, sólo usa la tarjeta para el cajero. Además, el costo tendré que trasladarlo a los precios y manejo montos de menos de $20. No me imagino a un fumador pagando los cigarrillos con tarjeta", cerró.

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