De acuerdo a un informe de la Universidad Católica Argentina, en el Gran Mendoza el 42,3% de los menores no tiene cobertura de salud. La falta de controles y las demoras en los estudios médicos aumentan el riesgo de enfermedades. El rol de la pobreza.
Con el arma más potente que les da el amor, ellos saben que la única manera de salir adelante es dándose fuerzas y no dejarse vencer. En diciembre de 2012, los médicos confirmaron que el pequeño padece cirrosis hepática, cuadro que reviste aún mayor gravedad debido a una extraña afección arterial.
Como miles de niños y niñas mendocinos, Dilan no cuenta con una cobertura de salud proveniente de una obra social, mutual o prepaga. Y si bien el Estado costea el tratamiento médico que él requiere, los tiempos muchas veces se dilatan debido a las demoras que hoy presenta el sistema de salud provincial.
De acuerdo al Barómetro de la Deuda Social de la Infancia presentado ayer por la Universidad Católica Argentina (UCA), donde se analiza la situación social de la infancia en el país, al menos cuatro de cada diez hogares del Gran Mendoza vive una problemática similar a la de Johana y su familia.
"Todos los meses a mi hijo le tienen que incorporar unas bandas por las várices que tiene en el esófago y hace tres que no recibe esta parte del tratamiento", explica con preocupación la joven Johana, y menciona que cumplir con las indicaciones de los profesionales cuesta alrededor de 9.800 pesos, sin incluir los remedios que el pequeño debe ingerir por vía oral.
"No tengo el dinero para pagar esa suma. Si tuviera una obra social esto no pasaría", lamenta la joven mamá, y cuenta que el inicio del tratamiento de su hijo lo logró gracias a la ayuda de su familia, que se organizó para realizar ferias de platos, kermeses y bingos para recaudar los fondos necesarios y salvar la vida de Dilan. De hecho, ella trabaja muy duro como empleada doméstica para poder llevar la comida a su mesa y costear lo máximo que pueda para que nada le falte al niño y a su pequeño hermano Jean Santino, de un año y medio.
Sin derecho a la salud
Ayer en Buenos Aires, los investigadores de la UCA presentaron el estudio que desmenuza la realidad que hoy viven los niños y niñas de Argentina. En el Barómetro se incluyeron las conclusiones de la encuesta nacional efectuada en el último cuatrimestre de 2012 en 5.700 hogares.
El informe se focalizó en tomar el pulso a los derechos vulnerados de los chicos con edades de 0 a 17 años. Entre los aspectos consignados figuran temáticas como la seguridad alimentaria, las oportunidades en los procesos de crianza y socialización, el derecho a la educación y la situación en materia de trabajo infantil.
En ese marco, un punto llamativo es el relacionado justamente con la atención de la salud. A nivel nacional los datos muestran que 46,2% de los chicos carece de una cobertura por fuera de la que ofrece el sistema estatal. En el Gran Mendoza, donde la encuesta incluyó a 621 hogares de todos los estratos socioeconómicos, la tendencia se repite.
Aquí el porcentaje de niños y niñas en esa situación es de 42,3% algo más bajo que el promedio nacional, pero el doble del registrado en la ciudad de Buenos Aires (21%).
Las dificultades para acceder a la atención médica presentan, en suma, una vulneración del derecho a la salud contemplado en el artículo 14 de la Ley de Protección Integral de Niños, Niños, Niñas y Adolescentes, la N° 26061.
Sólo en el Hospital Notti al menos 400 niños son atendidos todos los días por el área de la guardia. "Ahí se ubica la mayor porción de las familias que no cuentan con obra social", indica su directora, Ángela Gallardo, y aclara que entre 38 y 40% de los pacientes que requieren de los servicios de mediana y alta complejidad que brinda el nosocomio tienen obra social, mutual o prepaga.
El déficit en la cobertura de salud se combina muchas veces con una problemática más amplia: las dificultades de las familias para acceder a una consulta médica, estudios y tratamientos en centros de salud y hospitales públicos. De hecho, las estadísticas de la UCA indican que en Mendoza 10% de las familias vive lejos de una sala de atención médica.
Otro dato preocupante tiene que ver con la carencia de controles médicos que reciben los más pequeños. En el Gran Mendoza, al menos 25% de los niños no ha ingresado a un consultorio en más de un año.
En lo que a atención odontológica concierne, la provincia también se lleva una mala nota, ya que el porcentaje en este sentido sube a 41,8%, cifra que sólo es superada por el conurbano bonaerense (51,6%).
Realidad ligada a la pobreza
"La falta de cobertura en salud coincide con las familias que presentan una realidad más vulnerable; son padres que muchas veces trabajan en un situación de precariedad", explica Ianina Tuñon, una de las investigadoras que tuvo a cargo el estudio de la UCA.
En lo cotidiano, su explicación se traduce en vivencias que ponen en riesgo la salud de los más chicos. Johana, por ejemplo, aclara que debido a lo delicado del estado de Dilan, ella no tuvo otra opción que llevarlo a vivir a la casa de una tía.
Ocurre que en la vivienda del asentamiento Alberdi (Maipú) donde ella vive, no están dadas las condiciones necesarias para garantizar a su hijo un lugar higiénico y seguro donde permanecer.
"No tenemos el baño en condiciones y hay mucha humedad en la casa; tenerlo acá es un riesgo para él", explica la mujer, y aclara que todos los días después de trabajar va a la casa de su tía, está con su hijo y por la noche regresa a la precaria vivienda de Maipú donde vive.
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