Los números fuertes fueron el Cuarteto Santa Ana de Juan y Ernestito Montiel, Raúl Barboza y el grupo Tupá. El ballet oficial brilló con una muestra de profesionalismo. Los artistas bailaron pese a un corte en el sonido.
La programación de la cuarta luna chamamecera prometía para el lunes una noche de altísimo nivel en el Anfiteatro Mario del Tránsito Cocomarola, pero la lluvia volvió a ser protagonista y esta vez obligó a suspender el espectáculo cuando aun restaba media grilla. El Ballet Oficial fue, por segunda vez en lo que va de esta edición de La Fiesta Nacional del Chamamé el que recibió las primeras gotas y, aunque el aguacero se intensificó en cuestión de segundos y generó una interrupción en el sonido, los bailarines con total profesionalismo respetaron la coreografía hasta el final. El cierre de la noche fue explosivo y estuvo a cargo de Tupá pero antes, dos números sobresalieron y se llevaron todos los aplausos, se trató del Cuarteto Santa Ana de Juan y Ernestito Montiel, y el acordeonista Raúl Barboza.
La formula fue la misma que la del sábado pero el resultado diferente. El calor sofocante del verano correntino caracterizó a las primeras horas de la velada chamamecera del lunes en el Anfiteatro Mario del Tránsito Cocomarola, pero pasada la media noche las nubes cubrieron el cielo y un viento Sur anticipó la llegada de la lluvia anunciada por todos los pronósticos.
En ese marco el chamamé y la algarabía de su pueblo se conjugaron una vez más para dar cátedra de entusiasmo y pasión pues el grueso del auditorio decidió permanecer en su lugares pese al mal tiempo, tal y como había pasado dos días antes.
Pero a diferencia de lo ocurrido el sábado, esta vez la violencia del viento y la cantidad de agua caída en pocos minutos obligó a la organización a reprogramar la grilla que a esa hora apenas iba por la mitad. El cierre anticipado estuvo a cargo de Tupá que ofreció un show tan potente como el aguacero que caía a esa hora. Las entradas fueron aceptadas para el show de anoche.
La noche
Una cita obligada cada verano en Corrientes es la Fiesta Nacional del Chamamé que año a año ofrecer selectas propuestas artísticas destinadas a un público tan exigente como apasionado. Son grillas que revalorizan la música popular original de esta provincia y que exponen el potencial de los artistas históricos y también de los nóveles talentos locales, regionales, nacionales e internacionales.
La del lunes sin dudas era una programación de primer nivel con momentos fuertes de principio a fin. La inauguración estuvo a cargo de Santiago Verón quien cantó ante un anfiteatro que después de las 21 comenzaba a poblarse. Luego fue el turno de la joven Giannela Niwoyda que sorprendió con un espectáculo que marcó un notable crecimiento respecto a presentaciones anteriores. También actuó Damián Ayala Trío ganador de la pre fiesta, Roberto Romero y Graciela Linares quienes tuvieron como invitado a su compoblano Aldy Balestra.
La itateña Andrea Sosa asombró con una presentación impecable y lo mismo sucedió con Naranjalera, grupo integrado por jóvenes de Saladas y Paso de los Libres que estudian en Rosario.
No obstante, uno de los grandes momentos de la cuarta luna estuvo a cargo del Cuarteto Santa Ana de Juan y Ernestito Montiel quienes volvieron a enamorar al público chamamecero que reclamó hasta tres bises. Durante el show, Ernestito junto a Nahuel, el joven ciego que suele acompañarlo cantó un balseado llamado “El beso aquel”, “Estancia San Blas” y el tema compuesto por ambos jóvenes “Pienso en tu regreso”.
En la noche del lunes también hubo lugar para los homenajes. El primero fue para Santiago Verón uno de los artistas históricos de la Fiesta del Chamamé. El premio fue entregado por su compañero de dúo Simón de Jesús Palacios.
Otro gran momento del lunes tuvo que ver con el ingreso a escena del acordeonista afincado en Francia, Raúl Barboza palabra mayor en materia musical “Hace pocos días estaba tocando nuestro chamamé en otros continentes, eso es algo que hago siempre, pero todo el tiempo está presente en mis recuerdos este escenario”, aseguró.
Aguacero
El Ballet Oficial dirigido por Luis Marinoni tuvo dos propuestas ambas de primer nivel, la primera fue la apertura de plata que contó con la participación del acordeonista Toti Montiel y si bien fue tan brillante como en todas las veladas chamameceras, la presentación más destacada fue la segunda. Esta consistió en un cuadro de música paraguaya y resultó más notable por el profesionalismo de los bailarines. Es que por segunda vez en lo que va de la fiesta, este grupo de artistas actuaba cuando la lluvia comenzó a caer sobre la capital correntina, pero a diferencia de lo sucedido el sábado (cuando también llovió), ahora los problemas fueron mayores, primero porque el aguacero era muy fuerte e inundó en minutos el escenario y segundo porque esta situación dejó sin sonido ni luces al Osvaldo Sosa Cordero. A ello hay que suma que el público corrió a resguardarse y pese a todo el ballet no interrumpió el cuadro, entonces en silencio y sin luces continuó danzando hasta el final, actitud que estremeció a quienes estaban en el lugar.
Después el Cocomarola permaneció en silencio durante algunos minutos mientras la lluvia comenzaba a golpear con menos intensidad. Era el turno de Tupá y el público no se resignaba a salir del predio cuando los parlantes y las luces se encendieron y el trío se lució con un show sin desperdicios. El auditorio enardecido completó la postal final de una noche corta pero contundente.
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