El Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG) concluyó, tras un segundo contraste del perfil genético de los jóvenes Noble Herrera, que no se ha podido determinar la compatibilidad con los registros pertenecientes a los familiares de los desaparecidos entre 1975 y 1976.
Es claro que en esta causa, las únicas víctimas han sido los hermanos Noble Herrera, quienes vienen soportando desde hace varios años, la vulneración a su legítimo derecho constitucional a la intimidad, a pesar de haberse sometido voluntariamente a la Justicia y a sus requerimientos.
No es la primera vez que este Gobierno decide tomar causas legítimas para tergiversarlas mediante el forzamiento y la alteración de la interpretación jurídica a la que luego añade una sistemática campaña política y mediática de desprestigio que termina impactando en la sociedad, generando confusión y engaño.
El kirchnerismo es propenso a construir, desde el relato propio, una cultura del pensamiento único, casi autocrático. La demonización del que piensa distinto y decide ubicarse en un espacio plural, da lugar a su identificación como enemigo del sistema y, según la óptica militante, a ser atacado.
Al Gobierno le incomoda el contraste con la realidad. A partir de esa negación, emprende de forma directa e indirecta, el avasallamiento de la independencia de la justicia, la persecución política y el ataque sistemático contra la libertad de expresión, el hostigamiento a los medios no oficialistas, la vulneración de la seguridad jurídica, la deslegitimación de la oposición y, tal como se ha visto recientemente, la crítica feroz a los ciudadanos que democráticamente han decidido su voto por fórmulas no oficialistas
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