Psicólogos y psiquiatras coinciden en que en el momento del descanso disminuye la percepción del riesgo y se busca la satisfacción en experiencias no habituales. La imprudencia y la sensación de que todo es posible.
En diálogo con Tiempo Argentino, los especialistas confirman que la disminución de la percepción de riesgo es moneda corriente en la época de descanso, y explican por qué.
En lo que va del verano 2014 sucedieron varios hechos trágicos en los que la imprudencia fue protagonista. Uno de ellos fue la caída de un rayo en un balneario de Villa Gesell cuya descarga provocó la muerte de cuatro jóvenes y una decena de heridos que, pese a que el cielo anunciaba la llegada de una tormenta eléctrica, continuaban en la playa. Otra de las noticias que enlutaron el verano fue la desaparición de una pareja de médicos que se había perdido al salir de uno de los senderos del recorrido de la selva jujeña en el Parque Nacional Calilegua. Tras siete días de búsqueda, la mujer fue hallada con vida, y 48 horas después los rescatistas encontraron muerto al esposo que había caído a un barranco.
El último miércoles falleció Tomás, un niño de 10 años, tras caer y ser aplastado por el cuatriciclo que conducía el primo de 15 años en el balneario de Pinamar. Los menores no llevaban casco. El caso reabrió el debate sobre el rol de los padres a la hora de establecer límites y el cumplimiento de las reglamentaciones para el manejo de ese tipo de vehículos.
"En el período de vacaciones, las personas salen de sus 'rutinas protegidas' y sienten la necesidad de satisfacer expectativas de gratificación con hechos o situaciones no habituales, pero que a su vez, aumentan sus probabilidades de exposición a situaciones de riesgo", explica Verónica Mora Dubuc, psiquiatra de la Asociación de Psiquiatras Argentinos (APSA), y continúa, "si estoy de vacaciones también es muy probable que quiera relajarme, pensar en cosas amigables y estar menos atento y exigido, por lo que no preste tanta energía a mensurar riesgos. En definitiva, es una decisión, en la que se juegan valores y hechos de una manera compleja y envueltos en un clima afectivo ambivalente: 'sí, pero no'. Lo que sé parece entrar en conflicto con lo que percibo. Sé que no estoy entrenado, que está prohibido, que no es saludable, pero me gusta, me atrae, siento unas ganas irresistibles, lo hago, lo pruebo. Vivimos en una sociedad hiperestimulada, empujada al consumo para sostener la maquinaria productiva, por lo que existe una tendencia y hábito a la búsqueda de sensaciones, y cuanto más intensas, mejor. Con tal de sentir, no puedo parar", opina Mora Dubuc.
Mirta Goldstein, psicoanalista de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), aclara que las vacaciones "nos dan la sensación de que podemos más porque tenemos el ideal de ser otros que no somos, y por lo tanto que podemos hacer cualquier cosa. La sociedad nos exige consumir en exceso, placer en exceso, jugar en exceso, y resulta fundamental identificar a qué podemos responder y a qué no, para no exigirnos lo que no somos ni podemos."
En el mismo plano de contradicción irremediable que plantean las vacaciones, Goldstein asegura que, "por un lado, se busca placer y tranquilidad y, por otro, se persigue excitación, excesos, descontrol. Esta contradicción revela el conflicto interno entre el cuidado de sí y el castigo al sí mismo. Este conflicto inherente a la depresión, conduce a oscilar entre la euforia y la insatisfacción permanente." Según la experta, la depresión es la mejor aliada de los accidentes, es por esta razón que en las épocas de vacaciones se incrementa la tendencia a que se produzcan. "Si la depresión hace que el sujeto se paralice o aquiete, la excitación busca exacerbar la motricidad para responder a los excesos."
Entre los riesgos asumidos en vacaciones también se cuentan manejar un automóvil a velocidades extremas, apostar sumas millonarias en el casino, tirarse al agua desde un acantilado, o tomar alcohol hasta desmayar. Sin embargo, es necesario destacar que para exponerse al riesgo, no es necesario llegar a tanto, y la pérdida o el accidente pueden sobrevenir aun sin patología mediante, simplemente porque el hecho es posible y se dieron las variables para ello en un momento dado.
CINCUENTA Y CINCUENTA. Gustavo González es guía de turismo y organiza salidas de cicloturismo con mountain bike, desde mediados de 1994. "El cicloturismo tiene cierto riesgo, cierta adrenalina. Siempre puede ocurrir un accidente porque se está conduciendo una bicicleta por caminos de montaña, y se dan casos en los que la gente que se anota en la excursión no está muy preparada para el viaje o no tiene experiencia, y termina cayéndose. Sin embargo, los accidentes más graves los tienen quienes sí tienen experiencia y se confían demasiado", cuenta González.
El hecho de estar paseando en un ambiente distinto hace que el turista sea más imprudente, y haga cosas que habitualmente no haría en su vida cotidiana, "piensan que no va a pasar nada, como si el estar de vacaciones les diera cierta inmunidad", explica Gustavo, y añade que "la gente tampoco asume su propia responsabilidad". Para el guía, la imprudencia de algunos termina minando las experiencias de quienes quieren hacer las cosas bien. "Por culpa de quienes no toman precauciones, se intenta cerrar algunos lugares y caemos todos en la misma bolsa", dice.
Quien va a realizar la actividad debe ser consciente de lo que va a hacer, de los peligros que existen y ser precavido. "La responsabilidad es compartida. El cliente debe leer el programa y tomar conciencia, y el organizador debe averiguar cuál es la experiencia del cliente e informar sobre los posibles riesgos de forma clara."
Para los expertos, planear las vacaciones no es solamente planificar un merecido descanso, sino que muchas veces es un rito para huir de la depresión y la angustia a las que se intenta canalizar en 15 días de supuesto relax, "sin tener en cuenta el compromiso nocivo y autodestructivo inconsciente que conllevan y que teñirá indefectiblemente el descanso ya que pueden poner en riesgo la vida por la frustración inconsciente acumulada durante el año", afirma Goldstein, y concluye con preguntas que plantean una nueva discusión: "La instrucción vial recomienda revisar los automóviles antes de salir a las rutas, y consideramos que esas son buenas campañas de difusión de la prevención; en esta misma línea de pensamiento: ¿recomiendan los médicos, psicólogos y familiares hacerse un chequeo antes de las vacaciones?, ¿recomiendan evaluar los pro y los contra de no quedarse tranquilos en casa?" «
Abuso
66
por ciento
de las consultas en hospitales de la Costa es por intoxicaciones alcohólicas, según un informe oficial.
Propuesta para enfrentar los rayos
La medida más efectiva para los que están en la playa, en el campo o en la sierras ante una tormenta eléctrica es "alejarse del lugar", coinciden expertos ambientales, del Conicet y de organismos bonaerenses quienes plantearon una serie de medidas de prevención en caso de tormentas eléctricas en lugares abiertos como el montaje de un sistema de alerta temprano que mida la intensidad del fenómeno y que le indique al guardavida de una playa cuándo desalojarla. La propuesta se realizó en el marco de una reunión convocada por el gobierno bonaerense tras los últimos acontecimientos que tuvieron lugar en las playas de Villa Gesell y Mar del Plata, donde la caída de rayos causó la muerte de varios jóvenes.
Hugo Bilbao, director del Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible (OPDS), aseguró que "el cambio climático, que interpela nuestra forma de producción y de consumo, llegó para quedarse y debemos adaptar nuestros comportamientos colectivos e individuales a esta nueva realidad". Agregó que "así como oportunamente expresamos recomendaciones para impedir incendios forestales ante esta ola de calor histórica sumado a la sequía, hoy queremos elaborar medidas preventivas ante posibles descargas".


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