Cuando se queman los papeles

Cuando se queman los papeles

La comisión de Legislación del Concejo Deliberante recibió a los funcionarios de la Secretaría de Seguridad. Las ausencias y las presencias. Un debate que no fue lo enriquecedor que se esperaba.

La inseguridad es un tema recurrente en la agenda política de nuestra ciudad. Esta semana tuvo lugar una reunión en la comisión de Legislación del Concejo Deliberante a la que concurrió la plana mayor de la Secretaría de Seguridad, con “Manino” Iriart a la cabeza.

Desde los bloques de la oposición se exigía la presencia de las autoridades municipales en el tema de seguridad. El pedido se remonta a épocas en las que Adrián Alveolite ostentaba el cargo de secretario y era blanco favorito de los ataques del legislativo.

Sin dudas se esperaba un rico debate en el seno del Concejo Deliberante, sobre todo si tenemos en cuenta que no solo los miembros de la comisión pueden participar de este tipo de reuniones, sino que, por la importancia de las mismas, todos los concejales suelen acercarse para exponer su punto de vista y poderlo contrastar con la visión, en este caso, del oficialismo.

Para decepción de propios y extraños, el debate no fue todo lo enriquecedor que podía esperarse. Basta con decir que hubo momentos en los que la comisión contó con la presencia de solo tres concejales (Azcona, Gauna y Abad); en otras palabras, sesionó sin quorum, situación reglamentaria por tratarse de una exposición, pero sorprendente dada la importancia del temario.

Los miembros de la Secretaría de Seguridad expusieron y los mayores contrapuntos fueron mediáticos. Rosso criticó la ausencias de Baragiola y Arroyo, y desde el sector más cercano a la radical, lo cruzaron con dureza tratándolo de “panelista” y “vago”. Al parecer estas son las conclusiones legislativas de la visita de los funcionarios.

Hace algunas semanas insistíamos con la necesidad de abordar el tema de la inseguridad de manera conjunta frente a una sociedad que parece, por momentos, darle la espalda a la realidad, agotada de tanto grito y enfrentamiento.

La “inseguridad” se transformó en un tema de campaña, pero como suele ocurrir, no es analizado con la profundidad, sino que es visto como una prenda política. Sin lugar a dudas todos los concejales y funcionarios están preocupados por este tema, pero los hechos no concuerdan con los dichos.

A la hora de repasar labores legislativas nos encontraremos con cientos de propuestas, muchas no han sido tratadas pese a que la oposición contó con una posición ventajosa en un periodo importante de los últimos dos años. Seguramente se dirá, con razón en muchos casos, que el oficialismo no escucha: compartiremos que la comisión de Legislación era el ámbito para que empiece a escuchar.

Las “chicanas” están a la orden del día, las soluciones cada vez más lejanas. El oficialismo parece creer en la necesidad de contar con más efectivos y de ser posible que respondan a distintas jurisdicciones: por un lado se solicita incrementar la cantidad de efectivos de la bonaerense, por otro se pide la presencia de efectivos nacionales y además se apresta a alistar los primeros policías comunales.

Mientras tanto desde la oposición se pide un estricto control migratorio, que se implemente una policía local distinta a la aprobada, que se publiquen folletos para evitar los secuestros virtuales y se mantienen reuniones con autoridades de otros distritos. Es verdad que algunos sectores piden diálogo y sensatez y también advierten sobre los problemas del narcotráfico y la falta de contención, pero a todas luces los discursos son insuficientes.

El lunes en el Concejo Deliberante a unos cuantos de nuestros representantes se les “quemaron los papeles”. Es momento de discutir ideas. No esperemos hasta que ocurra una nueva tragedia.

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