Mario Oporto, ministro de Educación bonaerense, reveló que hay 140.000 chicos de 13 a 17 años fuera de la escuela. Dijo que hay 88.000 niños que aún no hacen el ciclo completo del jardín. Y planteó que "el concepto de niñez y adolescencia está vinculado a lo escolar". Que el adolescente que no está en las aulas, ingresó velozmente al mundo adulto. En entrevista con "Bajofondo" (FM 98POP), el ministro reconoció que va a ser "muy dificultoso" sostener a chicos que ahora retornarán a clase obligatoriamente a partir de la asignación universal por hijo.
Mario Oporto reconoció que sería ilusorio "creer que de un año para otro las instituciones van a poder sostener a chicos con dificultosos problemas de adicción, chicos con experiencias previas delictivas, de violencia y que van a tener que hacer transiciones como la formación profesional o un tratamiento".
-Hace unos cuantos años que ocupa el cargo. Si bien siempre planteó que el objetivo de la gestión era ampliar la obligatoriedad, alguna vez me respondió en una entrevista que la meta real era egreso con conocimiento. ¿Cuán lejos se está?
-Si yo hago un análisis de todo este tiempo, casi una década, se han logrado muchos progresos. Lo positivo es el progreso, pero la meta es seguir progresando porque todavía falta. Cuando nosotros, con mi equipo, llegamos por primera vez al ministerio en la Provincia de Buenos Aires, la matrícula de jardín de infantes estaba muy lejos de completarse en sala de 5 y en sala de 4. Y la secundaria atendía menos alumnos. En eso se nota un avance y un gran progreso. Que no es mérito de mi gestión sino de la dinámica de la sociedad, porque hay muchos factores que se juntan. Hoy la sala de 5 tiene una cobertura alta, que supera el 90 por ciento. Queda un núcleo duro en las zonas más pobres del gran Buenos Aires.
-En eso que define como núcleo duro, ¿de cuántos chicos está hablando?
-En sala de 5 estamos en una cobertura del 92 ó 93 por ciento. En sala de 4 es menor, aun cuando está creciendo y todavía falta cobertura en sala de 3, que no es obligatoria pero sí tiene una obligatoriedad social. Ahí, por dar un número, hay alrededor de 88.000 chicos en la provincia que todavía no van a todo el jardín de infantes. Algunos hacen sólo sala de 5. Otros, 4 y 5 y los menos hacen 3, 4 y 5.
-De todos modos, la gran deuda sigue estando en otras franjas que son las que se escapan de las manos, ubicadas fundamentalmente en la adolescencia...
-Si tomamos la secundaria, tenemos un abandono o deserción de aproximadamente un 11 ó 12 por ciento. Que es menor en el primer ciclo, en secundaria básica, y es mayor en la secundaria superior. Ahí tenemos un tramo que es lo que antes era octavo y noveno, que hoy es 2º y 3º año de secundaria básica, y 1er. año de la secundaria superior, que es donde las tasas están más complicadas. Nuestra hipótesis de trabajo es que hay 140.000 chicos entre 13 y 17 años fuera de la secundaria. Que es un abandono que nunca es absoluto. Muchos en algún momento retornan. Y en nuestros primeros estudios, porque todavía no tenemos cerrada la inscripción, una primera hipótesis de trabajo es que la asignación universal por hijo ha facilitado el retorno y aumentado la retención.
-Una cosa es el retorno al aula. ¿Pero cómo se traduce eso al proceso educativo real?
-En eso es interesante hacer un primer análisis. El problema de la deserción está enmarcado en un hecho positivo que es la inclusión. En el sentido de que había un modelo de escuela sin deserción porque era una escuela secundaria que seleccionaba antes de entrar. Entonces, esa escuela que retenía mucho, era una escuela que seleccionaba antes. Esta escuela que planteamos como abierta, inclusiva, sin obstáculos para ingresar, no selectiva, genera siempre dos problemas: uno, la retención. La asignación universal por hijo va directamente a atacar ese problema de deserción y abandono. Y por lo tanto, a nosotros nos libera de poner la energía de las políticas sociales en la retención y nos responsabiliza mucho más la energía de las políticas sociales en el aprendizaje. Cosa que creo que es un avance muy grande. Es decir, que haya otras instituciones que garanticen la retención del chico en la escuela desde lo social y que la escuela ponga todos sus recursos para que esa permanencia del chico en la escuela no sea pasiva sino de aprendizaje fuerte. Que es el mayor desafío. Yo lo repito siempre y es bueno repetirlo una vez más: el gran desafío es una escuela a la que vayan todos y todos aprendan.
-Hace apenas unos días se bajó el cupo en los comedores escolares. Hacia mayo, cuando se sumen más chicos de sectores excluidos a las escuelas a partir de la asignación universal van a volcarse al comedor ¿Qué se va a hacer con eso si la política sigue siendo la baja del cupo?
-Una política progresista en lo social, debe tender a bajar el número de chicos en los comedores porque se pone dinero en el bolsillo de las familias, está orientada a que coman en la casa de sus familias y no en la escuela. Por supuesto que va a haber una etapa de transición en donde el primer impacto va a ser que vayan a la escuela los sectores con mayores dificultades. Pero también esos sectores empiezan a salir de la indigencia si garantizamos derechos universales como es el derecho a la asignación por hijo. La verdad es que uno tiene que pensar un horizonte en donde los comedores escolares disminuyan, no aumenten. O aumenten en tanto modelo pedagógico y no como modelo social. De todas maneras, nosotros no estamos bajando los cupos, sino corrigiendo. Queremos que estén vinculados a la realidad. Porque muchas veces, demasiadas, cuando inspeccionamos los comedores escolares están comiendo menos chicos que los cupos requeridos. A veces, se lo hace hasta de muy buena fe, para poder tener los recursos necesarios y tener un buen nivel de alimentación. Por eso la política tiene que ser aumentar la cápita y que los chicos que realmente necesitan comer, coman y aquellos que pueden comer en su casa, que lo hagan porque es mejor.
-Eso es indudable. La mesa nuclea y eso es en función del trabajo.
-Lo que pasa es que hay que mejorar el funcionamiento de los comedores porque estamos frente a un modo de compra masiva en donde se dispersa muy descentralizadamente. En mi agenda, el comedor escolar es un tema de próxima reflexión con los gremios y con los sectores que están vinculados a la educación. Porque tenemos que ver el papel que tiene el comedor en la escuela, el rol pedagógico de la escuela, el lugar de comida de los chicos, el desayuno como objetivo fundamental de la dieta escolar. Son temas que para mí están como tema prioritario en la agenda.
-Hace un tiempo, el diputado Mario Cura había dicho en entrevista con EL POPULAR que del 95 al 97 por ciento del presupuesto educativo se va en costos laborales. ¿Cómo se hace para construir edificios o para refaccionar cuando queda apenas un resto de un 3 ó un 4 por ciento?
-Yo creo que la proporción ideal sería 90 a 10. En los últimos tiempos las mejoras salariales, que fueron mucho mejores que el aumento del presupuesto como porcentaje, fue achicando lo no salarial en el presupuesto educativo. Y esto no sólo en aumento salarial, sino del crecimiento educativo en cargos. Cuando uno crea servicios, crece la masa salarial. Cuando uno achica el número de alumnos por curso, crece la masa salarial, cuando uno plantea políticas igualitarias con respecto a la oferta en educación física, en un segundo idioma, en artística o en gabinetes, hace crecer la masa salarial. Y una política en la que se tiende a que los chicos vayan más años a la escuela, que vayan más chicos más años a la escuela y que vayan igualitariamente, hace crecer la masa salarial. Si a eso se lo acompaña con una política salarial como la que estamos llevando nosotros, valorando el sueldo básico para que la pirámide salarial crezca en armonía y el poder adquisitivo mejore, tenemos un impacto desproporcional entre salarios y el resto. El recurso humano docente es insustituible. A mí no me asusta que la inversión sea tan grande en salario, porque el mayor valor que tenemos en nuestro sistema es el docente. Pero lo que tenemos que mejorar es la proporción para que crezcan esos otros rubros. El gran tema de mi gestión en infraestructura es el mantenimiento y la puesta en valor permanente de los edificios existentes. Los nuevos edificios los sostenemos con recursos nacionales o de créditos externos.

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