Por estas horas, aunque no va a cometer el error de hacerlo público, es probable que Meoni esté brindando con champagne, sidra, fernet o cualquier otra bebida que le permita disfrutar de un momento que, seguro, viene esperando hace un buen rato (casualmente, ayer se hacía difícil ubicarlo…); al menos desde que el ex presidente Néstor Kirchner murió y Cobos empezó a convertirse en un ancla de cemento irremontable.
Liberado de carga y sin necesidad de resolver ya con quien aliarse, de ahora en más se dedicará a hacer valer su nada despreciable capital político: 25% de los votos en la cuarta sección electoral. Con sólo mil votos más, el hombre lograría incluir dos diputados propios; toda una hazaña.
Parado sobre semejantes números, puede sentarse a esperar ofertas de los distintos candidatos que, seguro, querrán probar un bocado de esa generosa torta de votantes que tanto halaga el paladar de la clase política.
Quizá tenga que jugar un rato a “la viuda” entristecida y doliente, para evitar lanzarse a bailar salsa y candombe en el pleno cementerio político de su ex compañero de ruta.
Claro que, sin los beneficios que el luto le acarrea a Cristina Fernández, apuesto lo que quieran a que el negro y las lágrimas le duran bien poco. Un par de caras de circunstancia y a disfrutar la ansiada soltería; lo suficiente como para salir decorosamente de una relación que parecía darle mucho, y en la práctica le entregó poco y nada.
Si bien tenía buena imagen en las encuestas, el peso de Cobos en términos de votos nunca terminó de cristalizarse. A diferencia del reconocido Alberto Cortez, que lloraba la partida de un amigo en aquella recordada y emotiva canción, el Intendente bien podría asegurar que en su caso ocurrirá todo lo contrario: se va uno y viene el millón que pedía a gritos otro ídolo de la canción, Roberto Carlos.
A partir de ahora, la “muerte” del mendocino plantea un panorama interesante. Por un lado, y aunque hoy parezca imposible, en el mediano plazo incluso Cobos podría verse beneficiado de su decisión actual. Estamos acostumbrados a que las figuras se construyan rápido; sin embargo, no descartaría que, paso al costado de por medio, Cleto empiece a tomar cierto nivel de vuelo en la política criolla. Lo que no hizo en su momento (renunciar después del voto no positivo).
Habrá que esperar para ver, pero nunca se sabe lo que puede pasar a futuro (igual esto no modifica en nada las posibilidades actuales de Meoni).
Por otro lado, el intendente de Junín acaba de “nacer de nuevo”. Debe ser un hombre de suerte. La política, que no suele perdonar los errores y mucho menos el apuro en formalizar alianzas, le dio esta coartada a partir de la cual está en condiciones de barajar y ver cómo vienen las cartas.
Obvio que todavía le falta enfrentar al “toro” que representa el electorado juninense, convencerlo de que lo vuelva a votar. Así y todo, para él hoy es un día trascendente. Se sacó un peso de encima y empieza a transitar solo un camino donde puede volver a elegir y escoger. No es poco. Pensándolo bien, el título correcto de esta nota hubiese sido: “Por fin me lo quité de encima”.


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