Se cruzarán las muestras con las de unas 250 familias

Por: Paz Rodríguez Niell.

Las muestras de sangre de Marcela y Felipe Noble Herrera se cruzarán con las de unas 250 familias de desaparecidos que buscan a niños secuestrados junto a sus padres o nacidos durante el cautiverio de sus madres, en tiempos de la última dictadura militar.

En total, las muestras que acumula el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG) en su archivo son miles porque por cada familia hay información genética de abuelos, tíos, hermanos o de otros parientes de quien se busca.

Por ley, "cualquier familiar directo de personas desaparecidas o presuntamente nacidas en cautiverio tendrá derecho a solicitar y a obtener los servicios del Banco Nacional de Datos Genéticos". Pero deben cumplir un trámite previo. Sólo ingresan en el archivo los casos remitidas por la Justicia o por la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (Conadi), que funciona en el ámbito del Ministerio de Justicia y está integrado por representantes del Poder Ejecutivo, del Ministerio Público y de las Abuelas de Plaza de Mayo, que promovieron su creación.

Desde su fundación, en 1984, el BNDG funciona en el hospital Durand.

Es un organismo autónomo y autárquico que en 2009, por ley, ingresó dentro de la órbita del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva creado dos años antes. Este traspaso generó críticas (por temor a que el Gobierno influyera en su trabajo). "Ese cambio nos preocupó", relató a La Nacion una fuente de la defensa de los hermanos Noble Herrera. Dijo, no obstante, que no advirtieron modificaciones que los alarmaran en la línea de especialistas del Banco.

De todas maneras, los abogados de los hermanos anticiparon que van a tomar precauciones: exigirán que se contraste "sangre con sangre", no con resultados de pruebas anteriores, y nombrarán un perito de parte que participará de los exámenes.

La ley 26.548, de 2009, prevé que cuando exista un juicio penal, las partes "tendrán derecho a controlar los peritajes realizados en el Banco Nacional de Datos Genéticos a través de la designación de peritos de parte, cuyos dictámenes serán enviados al órgano judicial solicitante junto al informe pericial".

La titular del BNDG es Belén Rodríguez Cardozo, que trabaja en el instituto desde hace 18 años. Hasta 2006 lo dirigió Ana María Di Lonardo, que fue la fundadora del Banco. Ella se fue enemistada con las Abuelas. Durante su gestión se reveló la identidad de 80 personas. Hoy, los nietos recuperados son 104.

El detalle de las familias que todavía tienen muestras en el Banco no es público. La ley establece una estricta confidencialidad en lo que respecta al archivo. En cuanto a la cantidad, en el ministerio de Ciencia dijeron no conocerlo, pero La Nacion supo de fuentes de las Abuelas de Plaza de Mayo y de especialistas en genética que son varios miles y que corresponden a unos 250 grupos familiares.

Cuando se puso en marcha, a fines de los 80, el BNDG se instaló en el hospital Durand, dependiente de la Municipalidad de Buenos Aires. Fue porque funcionaba allí uno de lo mejores centros de inmunología de la región, donde se evaluaba la histocompatibilidad entre órganos y personas que aspiraban a ser trasplantadas.

Al principio, el Banco trabajaba en sus búsquedas con las mismas técnicas que se utilizaban para analizar esa compatibilidad; hoy obtiene mapas genéticos de las personas analizando el ADN de sus células.

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