La decisión del intendente electo Luis Larrañaga de crear la Secretaría de Cultura y Derechos Sociales provocó malestar en sectores del PJ santarroseño, organizaciones sociales y líneas que jugaron con el kirchnerismo.
Esto consistía en una definición que incluye los derechos de la mujer, de los niños y de la tercera edad. “Era una visión integral. Además para lograr una visión superadora, desde lo político, con la gestión de Torroba que tuvo una buena política de género”, dijo uno de los impulsores de la iniciativa.
Otra de las propuestas era convertir a la Comisaría de la Seccional Primera en un espacio de la Memoria, en el lugar que fue el mayor centro clandestino de detención de La Pampa. “La idea era jerarquizar el tema de Derechos Humanos y apuntarlos a la actualidad, con la protección integral de los derechos de la mujer, el niño y la tercera edad. Esto en sintonía con la idea de Nación que el año que viene impulsará un proyecto integral de protección de la tercera edad”, detalló.
Pero Luis Larrañaga descartó esta oferta. Y “compró” la propuesta de Miguel García -secundado por Raúl Fernández Olivi, Marta Candia y Rita Pais- que incluye un mix de cultura y derechos sociales, opción que tuvo un inesperado respaldo: los vernistas Miguel Solé y Juan Ramón “Toti” Garay, socios de Larrañaga en el proyecto político de Santa Rosa. En ese armado quedaron afuera el Movimiento Evita, Kolina y las Mujeres K. Desde distintos sectores criticaron que la llamada Secretaría de Cultura y Derechos Sociales “es una cosa de último momento, que se redujo a un grupo de conocidos. Además, una improvisación”.
Luis Larrañaga anunció que eliminaría la Secretaría de Cultura, Educación y Comunicación creada por la gestión del intendente Francisco Torroba. Fue tal la reacción negativa que el intendente electo dio marcha atrás. En esas horas, Miguel García relativizó las palabras de Larrañaga: finalmente el jefe comunal electo se aferró al salvavidas que le llegó desde Carta Abierta.
Cabe recordar que Miguel García y Marta Candia fueron referentes de dicho sector, integrado por intelectuales que respaldaron al Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner en la crisis del campo en 2008. Luego fueron un grupo de respaldo, con pinceladas de reparo, a las políticas oficiales.
El otro crujido del armado de Larrañaga fue la negativa de La Cámpora a sumarse a la Dirección de Derechos Humanos que estaría incluida en la Secretaría de García. “Dijimos que no”, confiaron los integrantes de La Cámpora a un miembro de una línea kirchnerista. Hubiera sido un sello al agua del kirchnerismo para la gestión de Luis Larrañaga, que arranca el 10 de diciembre.



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