Sólo ocho de las más de 30 estaciones de servicio de la capital salteña tenían naftas y gasoil en la víspera. Ciudades del interior también despertaron en la fría jornada anterior con una preocupante escasez de super y premium.
Orán. La ciudad mostraba en la víspera esta larga fila de vehículos como testimonio de un generalizado desabastecimiento.
Pichanal. Esta estación de servicio, emplazada en el estratégico nudo de las rutas nacionales 34 y 50, mostraba una inusual sequía en sus surtidores.
Ayer, de extremo a extremo, la provincia mostraba la peor postal que podría esperarse en la antesala de la temporada turística del invierno y de los promocionados partidos de la Copa América de fútbol que se disputarán en Salta. Surtidores con mangueras cruzadas en la gran mayoría de las estaciones de servicio e interminables colas en las pocas que habían recibido algo de nafta o un poco de gasoil, reflejaban la profundidad del desabastecimiento y del fastidio de automovilistas, motociclistas, remiseros, taxistas y transportistas que deambulaban de un lado a otro, con sus tanques casi vacíos, sin encontrar combustible.
La capital salteña despertó con un agudo cuadro de escasez que preanunciaba complicaciones aún mayores hacia el mediodía y las primeras horas de la tarde. Un relevamiento periodístico desarrollado entre las 12 y las 14 reveló que a esas horas apenas ocho de las más de 30 estaciones de servicio radicadas en la ciudad de Salta y sus alrededores contaban con mínimas disponibilidades de super, premium o gasoil. Ante semejante sequía, ni aquellos que más cuidan su bolsillo tuvieron márgenes para optar por el mejor precio de diferentes naftas y de determinadas marcas. Esta vez, las premium se agotaron junto a la super en los surtidores de YPF, Shell, Refinor y Esso. Y fue tal la desesperación que mucha gente, con el tanque vacío, no tuvo más remedio que ponerle nafta común a modernos vehículos cuyos propulsores no admiten el uso de este tipo de combustibles. “Y qué querés, si no le pongo común no vuelvo a casa”, manifestó ayer al mediodía un automovilista que había llegado con lo justo a una Refinor de villa Palacios en la que sólo quedaba la nafta de bajo octanaje.
En el interior
Con mucha menor concentración de estaciones de servicio que en la capital salteña, ciudades del interior tuvieron ayer una jornada de pesadilla con el combustible. La escasez de naftas y gasoil se hizo sentir con la misma crudeza desde San Martín, Orán y Anta hasta Metán, Rosario de la Frontera y la zona de los valles.
Al cierre de una complicada jornada, tanto en la capital como en el interior provincial expendedores aguardaban reaprovisionamientos previstos entre anoche, hoy y mañana, pero se les anticipó que los camiones tanque despachados por distintas compañías petroleras vienen hacia el Norte del país con volúmenes “limitados”.
La falta de combustibles tiene causas estructurales acentuadas por el largo conflicto que afecta la producción petrolera de Santa Cruz. La escasez crónica que sufre el interior, sin embargo, es menos notoria en la plaza de Buenos Aires, un influyente distrito electoral que se considera “bien resguardado” por las petroleras.
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