Críticas opositoras al nuevo "pacto social" de Zapatero

El Jefe de gobierno presentó el acuerdo con los sindicatos y empresarios

MADRID.- El presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, buscó dar ayer un fuerte golpe de efecto en la opinión pública al anunciar un "pacto social" entre su gobierno, las centrales sindicales y los sectores empresarios -y sin la oposición- con la intención de comenzar a desandar el camino que llevó a España a su profunda crisis económica.

Pero la fecha elegida por el mandatario para dar a conocer este acuerdo no resultó casual, y las críticas no tardaron en llegar.

En la misma mañana de ayer, el Ministerio de Trabajo reveló que el número de desempleados registrados había alcanzado su nivel más alto en la historia reciente de España: nada menos que 4,2 millones de personas, una cifra que contradice los numerosos intentos del gobierno por mostrar una desaceleración en el incesante proceso de destrucción de puestos de trabajo.

En ese sentido, las cifras oficiales volvieron a mostrar su contundencia, dado que sólo en enero pasado se registraron en el país 130.930 nuevos despidos.

No obstante, ayer, en el palacio presidencial, todas las frases rebosaban optimismo. El propio Rodríguez Zapatero, quien se hizo fotografiar en una sugestiva puesta de escena donde se muestra con sus manos apiladas sobre la de los demás firmantes, llegó a comparar el acuerdo suscripto ayer con los pactos de la Moncloa de 1977, que marcaron el punto de partida para el resurgimiento de la economía española tras el final de la dictadura franquista.

"Con este acuerdo demostramos que estamos en ese grupo de grandes naciones que saben ponerse de pie y caminar con fuerza en situaciones de dificultad", dijo el presidente español, tras presentar el acuerdo que, a diferencia del firmado 34 años atrás, no contó con el consenso de todo el arco político ni con la presencia, en el acto oficial, de representantes de la oposición.

El nuevo acuerdo social oficializó, así, una serie de medidas y proyectos que ya habían sido adelantados la semana última, como la ampliación de la edad de jubilación en forma progresiva de 65 a 67 años y una serie de pactos que buscarán promover la creación de puestos de trabajo permanentes, como también aumentar la capacidad productiva de la economía española y robustecer el sistema energético.

"Insuficiente"

Entre los sectores que se suscribieron al acuerdo, el que más reparos había puesto, desde el año pasado, había sido el sindical.

Pero los esfuerzos conciliadores del gobierno, que nunca llegó a romper relaciones con los grandes dirigentes gremiales a pesar de la huelga general realizada en septiembre del año último, lograron limar asperezas entre los intereses opuestos de los empresarios y los sindicalistas, que durante 2010 habían llevado a cabo una encendida campaña contra toda reforma del sistema jubilatorio.

Sin embargo, y a pesar de que el Ejecutivo español se hizo eco, en el texto del acuerdo, de muchos de los reclamos reformistas del sector empresario, dentro de la patronal no hubo consenso acerca de la verdadera utilidad y eficacia del pacto.

Mientras el presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), Juan Rossell, consideró que el documento "confirma que España está haciendo bien las reformas que necesita el país, y en la misma dirección", el titular de la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (Cepyme), Jesús Terciado, reconoció que el acuerdo social "no es suficiente" para resolver "los graves problemas del país". Su afirmación fue interpretada por los analistas locales como una puerta abierta a futuras presiones del empresariado en procura de una mayor flexibilización del mercado laboral.

En tanto, desde la principal fuerza de oposición, la gran ausente en la ceremonia, el Partido Popular (PP), las críticas no tardaron en llegar. "Rodríguez Zapatero debe preocuparse por los problemas que sacuden hoy a España, como el número de desocupados, y no por problemas del futuro como la reforma del sistema de pensiones", dijo el vicejefe de Comunicación de ese partido, Esteban González Pons, quien de esa manera intentó justificar la ausencia de políticos del PP en el acto de presentación del acuerdo social.

Comentá la nota