Fuerte crítica de la nueva gestión a la administración de Felipe Calderón. Lejos de combatir el narcotráfico, deslizó Jesús Murillo Karam, la militarización generó miles de grupos más pequeños que siguen comerciando narcóticos.
El procurador general de México dijo ayer que la estrategia antidroga aplicada por gobiernos anteriores, enfocada en buena parte en neutralizar a los líderes del crimen organizado, provocó una fragmentación de los grupos del narcotráfico al punto de que ahora hay hasta 80 cárteles pequeños y medianos. Según expertos, el 80% del negocio ilegal es controlado por bandas de Sinaloa, capitaneadas por el prófugo Joaquín "El Chapo" Guzmán, y por Los Zetas.
Jesús Murillo Karam dijo que la estrategia militar de combate al narcotráfico, que implementó desde diciembre de 2006 el entonces presidente Felipe Calderón, "provocó la pulverización" de las principales agrupaciones criminales y generó que en los últimos años se crearan en México "entre 60 y 80 cárteles de narcotraficantes". Detalló que estas agrupaciones criminales son desprendimientos de los cárteles de Sinaloa, de los hermanos Beltrán Leyva, de la Familia Michoacana, Los Zetas y el Golfo.
De acuerdo con información del gobierno de Calderón (2006-2012), hace seis años el tráfico de drogas se dividía en varias organizaciones entre las que destacaban los cárteles de Sinaloa, de Juárez, el Golfo y la Familia Michoacana.
De acuerdo con especialistas, en México existen al menos siete grandes cárteles y unas 20 bandas y grupos locales, y se fortaleció el cártel de Sinaloa, considerado por el gobierno de los Estados Unidos como uno de los más poderosos de América Latina.
Según los expertos, otros cárteles adquirieron un cariz extremadamente violento, como Los Zetas, creado por un grupo de ex militares de élite, y grupos como el cártel de Tijuana o la Familia Michoacana casi desaparecieron. Murillo Karam dijo que la Procuraduría General trabaja actualmente en identificar con precisión a esos cárteles y sus zonas de influencia, y señaló que el plan de seguridad anunciado por el presidente Enrique Peña Nieto para dividir el país en cinco regiones está dirigido justamente a focalizar las acciones contra ese tipo de grupos.
De acuerdo con el último reporte del gobierno de Calderón, el combate militar a los narcotraficantes provocó 47.500 muertos, cifra que según recuentos independientes trepó hasta los 130 mil en los últimos seis años.
El secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio, dijo el lunes que la captura y muerte de líderes del narcotráfico dividió a los grupos, que pasaron de "un esquema de liderazgos verticales a uno horizontal que los hace más violentos y mucho más peligrosos".
Murillo abundó el martes sobre el tema y dijo que la anterior estrategia apuntó a las cabezas sin atacar las raíces de las organizaciones. "Esto generó que los segundos (al mando), generalmente los más violentos, los más capaces de matar para decirlo claro, se empezaron a apoderar o a generar sus propios grupos y los desplazados a generar otro tipo de delitos y ahí nacen el secuestro, la extorsión, la protección", añadió.
El anterior gobierno del presidente Felipe Calderón destacó hasta el final de su gestión que uno de sus principales logros fue el haber detenido o dado muerte a 25 de los 37 líderes más buscados. Calderón, del Partido Acción Nacional, entregó el poder el 1 de diciembre a Peña Nieto, del Partido Revolucionario Institucional.


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